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·18 febbraio 2026

El racismo sigue manchando el fútbol europeo

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El último episodio vivido en el partido entre el Real Madrid CF y el SL Benfica, con denuncia de insultos racistas hacia Vinícius Júnior, ha reactivado una conversación que nunca debería dejar de estar presente: el racismo sigue siendo una realidad en el fútbol profesional. Más allá del resultado o del golazo del brasileño, el foco volvió a situarse en un problema estructural que el deporte aún no ha conseguido erradicar.

Un golazo eclipsado por la polémica

Vinícius volvió a ser decisivo sobre el césped, pero el protagonismo terminó desplazándose fuera del juego. La activación del protocolo antirracismo durante el encuentro evidenció que, pese a los avances institucionales, los mecanismos actuales siguen siendo reactivos más que preventivos.


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El jugador brasileño no es nuevo en este tipo de situaciones. A lo largo de su trayectoria en España ha sido víctima recurrente de insultos racistas en distintos estadios de LaLiga. Cada episodio genera indignación, comunicados oficiales y promesas de firmeza. Sin embargo, la repetición constante de casos demuestra que algo sigue fallando. ¿Cuánto tiempo más vamos a tolerar que los estadios sean escenarios de discriminación?

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Protocolos que no disuaden

Las competiciones europeas y nacionales cuentan con sistemas para detener partidos ante comportamientos racistas. El problema es que la aplicación suele ser lenta, dependiente de la denuncia del propio jugador y, en ocasiones, insuficiente en cuanto a consecuencias deportivas.

Las multas económicas o cierres parciales de estadios no siempre generan un efecto disuasorio real. Cuando la sanción no es ejemplar, el mensaje que se transmite es ambiguo: el racismo está mal, pero no lo suficiente como para paralizar definitivamente la competición o imponer castigos verdaderamente contundentes.

No es un caso aislado

Lo ocurrido con Vinícius no es un hecho aislado. Tristemente, en los últimos años, distintos futbolistas en Europa han denunciado insultos racistas desde la grada e incluso dentro del terreno de juego. Algunos casos han terminado en condenas judiciales, marcando precedentes históricos, pero la sensación general es que la solución todavía está lejos.

El problema trasciende fronteras y categorías. Desde grandes noches de Champions hasta partidos de ligas nacionales, el patrón se repite: jugador señalado, tensión en el estadio, comunicado posterior y debate mediático que se diluye con el paso de las semanas.

Por ejemplo, Iñaki Williams, delantero del Athletic, ha denunciado en varias ocasiones gritos racistas desde la grada, llegando incluso a que un aficionado fuera sancionado y apartado de los estadios por sus insultos. En Italia, Moise Kean sufrió cánticos ofensivos durante varios partidos de la Serie A, mientras que Mario Balotelli ha relatado experiencias similares tanto en Italia como en otros países donde ha jugado, mostrando que no hay liga que esté completamente libre de estos comportamientos. Incluso en Inglaterra, hace unos años, Anton Ferdinand fue objeto de comentarios racistas en pleno partido de Premier League, un caso que generó debate sobre el racismo entre jugadores profesionales.

Estos ejemplos muestran que no se trata de incidentes aislados ni de “casos del pasado”. El racismo sigue presente en las gradas y, a veces, dentro del campo, y pone en evidencia que aún queda mucho por hacer para que los jugadores puedan competir sin miedo a ser atacados por su color de piel o su origen. Es inadmisible que, en pleno siglo XXI, un jugador tenga que seguir pasando por esto.

El fútbol que queremos

El deporte presume de ser un espacio de unión, diversidad e inclusión. Sin embargo, mientras episodios como el vivido por Vinícius sigan produciéndose, ese ideal seguirá siendo incompleto.

Erradicar el racismo no puede ser solo un lema en una pancarta o un eslogan previo al partido. Debe traducirse en hechos: tolerancia cero real, sanciones ejemplares y apoyo firme a quienes alzan la voz.

Porque cuando un jugador denuncia racismo, no está defendiendo solo su dignidad. Está defendiendo la del fútbol entero.

Imagen principal vía: PATRICIA DE MELO MOREIRA / AFP via Getty Images

Por Lourdes Serra; pueden seguirme en Instagram @lourdeserra.

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