Madrid-Barcelona.com
·2 febbraio 2026
En el vestuario del Barça no se habla de otra cosa: Negreira en boca de todos

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En el Barça hay una sensación que se ha instalado con fuerza en las últimas semanas. No es nueva, pero sí cada vez más difícil de digerir. Los futbolistas hablan entre ellos, comparan datos y revisan acciones que se repiten jornada tras jornada.
Y la conclusión es unánime: el relato arbitral vuelve a girar siempre en la misma dirección.
No se trata solo de percepciones. Los números están ahí y circulan por el vestuario azulgrana.
Cada partido añade un nuevo episodio que alimenta el malestar. El último, ante el Rayo Vallecano, ha sido la gota que ha colmado el vaso.
El Real Madrid ha disfrutado esta temporada de once penas máximas a favor. Ha convertido nueve y ha fallado dos.
En contra, solo ha sido castigado con dos. Un balance que solo mejora el Getafe, que apenas ha sufrido un penalti en toda la Liga.
En el Barça, la comparación escuece. El equipo azulgrana solo ha lanzado seis penaltis en lo que va de campeonato.
El Real Madrid ya ha igualado su máximo registro histórico de penaltis a favor. Y eso que todavía restan 16 partidos por jugarse.
La diferencia no se entiende dentro del vestuario. Sobre todo teniendo en cuenta un dato clave: el Barça es el equipo que más pisa el área rival.
Los números ofensivos refuerzan el enfado. El Barça ha marcado 60 goles en 22 partidos, trece más que el Real Madrid.
Ataca más, llega más y pasa más tiempo en campo contrario. Sin embargo, al equipo blanco le han señalado casi el doble de penaltis a favor.
En el vestuario cuesta aceptar que esa diferencia no tenga explicación arbitral. Los jugadores sienten que acciones similares se juzgan de forma distinta según la camiseta.
El partido ante el Rayo ha quedado marcado. Penalti en el minuto 100, con el rival jugando con nueve futbolistas. En el Barça se ha vuelto a escuchar una frase que ya es recurrente: la prolongación dura “hasta que marque el Madrid”.
No es una broma interna. Es una sensación de impotencia que va creciendo y que alimenta la idea de que el margen siempre favorece al mismo lado.
Otro punto que indigna al vestuario azulgrana es la permisividad con las simulaciones. Mbappé y Vinícius protagonizan, según los futbolistas del Barça, tres o cuatro acciones por partido buscando el penalti. Ninguna acaba en amonestación.
La ausencia de tarjetas refuerza la idea de impunidad. En el Barça creen que ese contexto condiciona a los árbitros y a los rivales.
Y el resultado es que gracias a los penaltis Mbappé engorda su leyenda. De hecho, el año pasado fue pichichi y Bota de Oro marcando, sin penaltis, los mismos goles que Lewandowski.
Y en medio de todo, vuelve el nombre de Negreira. Los jugadores del Barça tienen que escuchar constantemente referencias al caso. Como si Negreira explicara los éxitos históricos del club y los fracasos del Real Madrid, incluido el más reciente de Lisboa.
En el vestuario duele que se utilice ese argumento como arma arrojadiza. Están hartos de que se hable tanto de Negreira cuando lo que se ve jornada tras jornada va en dirección contraria. Aunque eso no genera escándalo alguno.








































