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·2 luglio 2026
Estados Unidos completó la trilogía de los locales: clasificados tras ganarle 2-0 a Bosnia Herzegovina (Videos)

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Estados Unidos confirmó su crecimiento competitivo en el escenario mundialista y dio un paso histórico al clasificarse para los octavos de final después de superar con autoridad a Bosnia. El conjunto dirigido por Mauricio Pochettino hizo valer su condición de favorito en un encuentro que combinó momentos de dominio absoluto con una inesperada cuota de sufrimiento tras quedarse con un hombre menos. Sin embargo, la madurez mostrada por el equipo, el excelente rendimiento de Malik Tillman y la jerarquía de sus principales figuras permitieron sellar un triunfo por 2-0 que pone fin a una espera de 24 años sin superar una eliminatoria de la Copa del Mundo, algo que no conseguía desde el Mundial de 2002.
El compromiso también representaba una ocasión histórica para Bosnia. La selección balcánica disputaba por primera vez un partido de eliminación directa en una Copa del Mundo y llegaba con la ilusión de prolongar un recorrido inolvidable. Consciente de la diferencia de jerarquía, el equipo dirigido por Sergej Barbarez apostó por un planteamiento valiente, intentando competir desde la intensidad y el juego directo para incomodar a los anfitriones.
Desde el pitazo inicial quedó claro cuál sería la estrategia bosnia. Nikola Vasilj buscó constantemente los envíos largos hacia Edin Džeko, quien actuó como referencia ofensiva descargando balones para la llegada de sus compañeros. Así nació la primera oportunidad del encuentro, cuando Ermedin Demirović encontró espacio para rematar desde la frontal, obligando a una intervención sin mayores complicaciones del arquero Reese. Apenas unos instantes después, Alajbegović intentó sorprender con un audaz gol olímpico, aunque el guardameta estadounidense volvió a mostrarse atento para evitar cualquier sobresalto.
Superado ese arranque prometedor de Bosnia, Estados Unidos comenzó a imponer su ritmo. La circulación de balón se hizo cada vez más fluida y el equipo de Pochettino monopolizó la posesión, aunque, por primera vez en el torneo, le costó transformar ese dominio en ocasiones claras durante el primer cuarto de hora. La primera gran aproximación llegó mediante Folarin Balogun, que no logró conectar con precisión un balón dentro del área cuando parecía tener todo a favor.
Con el paso de los minutos, el control estadounidense se volvió cada vez más evidente. Antonee Robinson estuvo muy cerca de abrir el marcador con un remate a quemarropa que no consiguió dirigir entre los tres palos, mientras la presión alta ejercida por los locales impedía a Bosnia enlazar secuencias prolongadas de pases y salir con claridad desde su propio campo.
Balogun comenzó a convertirse en una auténtica pesadilla para la defensa balcánica. Su movilidad constante obligó a los centrales a abandonar posiciones y generó espacios para las llegadas de Christian Pulisic, Weston McKennie y Tillman. El delantero incluso reclamó un posible penal tras un contacto con Amar Dedić y, poco después, vio frustrado su festejo cuando el árbitro anuló un gol por posición antirreglamentaria tras una excelente recuperación de Tillman y una asistencia de McKennie.
La insistencia finalmente obtuvo recompensa cuando el primer tiempo se acercaba a su desenlace. Tillman volvió a demostrar su extraordinaria lectura del juego con un pase filtrado que encontró a Balogun dentro del área. Aunque Radeljić alcanzó a desviar ligeramente el balón, el delantero estadounidense protegió con inteligencia la posición, giró sobre su marcador y definió de zurda para establecer el 1-0 y anotar su tercer gol en el campeonato, confirmándose como una de las grandes referencias ofensivas del torneo.
El tanto hizo justicia a un primer tiempo ampliamente favorable para Estados Unidos, que incluso pudo ampliar la diferencia antes del descanso. Ya en el tiempo añadido, Balogun volvió a quedar de cara al gol tras un preciso centro de Sergiño Dest, pero su remate terminó estrellándose en el poste, privándolo de firmar un doblete.
El inicio del complemento mostró la intención de Bosnia de modificar rápidamente el desarrollo del partido. Sergej Barbarez no esperó demasiado para intervenir y apenas cinco minutos después del reinicio realizó un triple cambio con el objetivo de revitalizar a su equipo. La modificación más significativa fue la salida de Edin Džeko, quien abandonó el terreno de juego por molestias físicas, obligando además a una reestructuración completa del mediocampo bosnio.
Cuando parecía que Estados Unidos tenía el encuentro completamente bajo control, el partido dio un giro inesperado. Balogun pasó en cuestión de minutos de héroe a protagonista negativo al recibir una tarjeta roja directa tras una fuerte entrada sobre Muharemović. La expulsión dejó a los norteamericanos con diez futbolistas y cambió por completo el contexto del compromiso.
Bosnia encontró entonces el impulso que había buscado durante gran parte de la tarde. Aprovechando la superioridad numérica, adelantó sus líneas y comenzó a generar peligro con mayor frecuencia. Por primera vez en muchos minutos, la defensa estadounidense tuvo que retroceder varios metros y trabajar intensamente para conservar la ventaja.
Lejos de desordenarse, el conjunto de Pochettino respondió con una notable muestra de madurez competitiva. El equipo supo reorganizarse defensivamente, mantuvo el orden táctico y continuó buscando espacios para sentenciar el encuentro mediante rápidas transiciones.
A falta de diez minutos para el final, Christian Pulisic parecía liquidar definitivamente la eliminatoria con un elegante remate que terminó en la red. Sin embargo, la celebración fue interrumpida por el asistente, que señaló correctamente una posición adelantada del capitán estadounidense.
El golpe definitivo llegó poco después mediante otra de las grandes figuras de la noche. Estados Unidos obtuvo un tiro libre en las inmediaciones del área y Malik Tillman asumió la responsabilidad con absoluta personalidad. El mediocampista ejecutó un lanzamiento impecable que superó la barrera y dejó sin posibilidades a Vasilj, estableciendo el definitivo 2-0 y coronando una actuación sobresaliente en la que participó directamente en ambos goles de su selección.
Más allá del resultado, la victoria representa un importante paso adelante para el proyecto encabezado por Mauricio Pochettino. Estados Unidos mostró una versión mucho más madura que en anteriores participaciones mundialistas, supo imponer condiciones cuando tuvo superioridad futbolística y, posteriormente, resistió con inteligencia un escenario adverso tras quedarse con diez jugadores. Esa capacidad para adaptarse a diferentes contextos competitivos refuerza la confianza de un equipo que aspira a consolidarse entre las selecciones protagonistas del torneo.
Para Bosnia, en cambio, la eliminación deja sensaciones encontradas. La histórica clasificación hasta una fase eliminatoria supone un hito para el fútbol del país, aunque el desarrollo del encuentro también evidenció las dificultades para competir durante largos pasajes frente a selecciones de mayor profundidad y ritmo competitivo. Aun así, el balance general de su participación deja una base prometedora para el futuro.
Con este triunfo, Estados Unidos vuelve a superar una ronda de eliminación directa en una Copa del Mundo por primera vez desde 2002 y ahora afrontará un desafío de máxima exigencia frente a Bélgica en los octavos de final. El cruce revive el recuerdo del apasionante enfrentamiento disputado en el Mundial de Brasil 2014, cuando los europeos se impusieron en la prórroga tras un inolvidable duelo. En esta ocasión, los norteamericanos buscarán escribir una historia diferente y dar un nuevo paso hacia unos cuartos de final donde, si logran avanzar, podría esperar España en otro de los grandes enfrentamientos del campeonato.
/Maximiliano Solís, corresponsal en Norteamérica. Fotos: Estados Unidos y Bosnia. Videos: D Sports
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