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·3 luglio 2026
Ex del Liverpool lamenta su salida de Anfield: “Gran decepción”

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·3 luglio 2026

Para muchos futbolistas, levantar la Champions League representa el momento definitorio de una carrera. Para Antonio Núñez, sin embargo, aquella noche inolvidable en Estambul llegó con una inesperada sensación de asunto pendiente.
En declaraciones a Flashscore, el exextremo del Liverpool reflexionó sobre su única temporada en Anfield, su relación con Rafael Benítez y por qué dejar el club poco después de la gloria europea sigue siendo uno de los mayores arrepentimientos de su etapa como jugador.
Su historia deja un interesante recordatorio de que las medallas no siempre borran la decepción personal.
Antonio Núñez llegó al Liverpool en el verano de 2004 como parte del acuerdo que llevó a Michael Owen al Real Madrid. Las expectativas eran naturalmente altas, aunque las lesiones limitaron sus oportunidades durante toda la campaña.
Aun así, Núñez siguió involucrado en la extraordinaria trayectoria del Liverpool en la Champions League, disputando nueve partidos en la competición, incluidos encuentros clave ante Olympiacos, Bayer Leverkusen, Juventus y Chelsea antes de la famosa final contra el AC Milan.
Al recordar lo que vino después, sus sentimientos siguen siendo claros.
“Dejar el Liverpool fue una enorme decepción”.
Luego amplió: “Después me fui al Celta y pasé allí tres buenos años. Jugué en La Liga, en la Copa de la UEFA y viví muchas cosas buenas, pero dejar el Liverpool fue una enorme decepción. Eres más joven y es de las primeras veces que te toca lidiar con algo así”.
Para los aficionados, Estambul fue el comienzo de una de las grandes eras modernas del Liverpool bajo Rafael Benítez. Para Núñez en lo personal, marcó el final de su etapa en Anfield antes de que realmente llegara a desarrollarse.

Foto: IMAGO
Núñez recordó que el Liverpool afrontó la campaña 2004/05 de la Champions League con pocas expectativas de levantar el trofeo.
“No había duda de que no éramos los favoritos, ni de lejos. El Liverpool llevaba muchos años sin ganar la Copa de Europa. Históricamente era un gran club europeo, pero quería volver a serlo”.
También describió el optimismo que rodeó la llegada de Rafael Benítez desde el Valencia.
“Eso fue algo que notamos en cuanto llegamos. Había una gran esperanza de que Benítez devolviera al Liverpool a ser un equipo importante en Europa”.
Según Núñez, todo cambió contra el Olympiacos.
“Aquel partido fue fundamental porque estábamos casi fuera. Teníamos que ganar por dos goles y empezamos perdiendo 0-1. Luego marcamos tres y fue increíble”.
A partir de ese momento, la confianza del Liverpool fue creciendo de manera constante, aunque el rendimiento doméstico siguió siendo irregular.
“El equipo empezó a creer en sí mismo en la Champions League. En la liga las cosas no iban bien. Ni siquiera estábamos entre los cuatro primeros y no conseguíamos encadenar una buena racha de resultados. Pero en Europa, por la razón que fuera, teníamos confianza, seguíamos superando rondas y empezamos a creer cada vez más”.
También reconoció que la fortuna jugó su papel.
“Nos plantamos en la final sin esperarlo”.
Más de dos décadas después, la final de la Champions League sigue resonando entre los aficionados al fútbol de todo el mundo.
“Hace apenas un par de días celebramos el aniversario. Ya han pasado veintiún años. Fue una noche increíble que nunca se olvidará”.
Núñez cree que su atractivo va mucho más allá de los aficionados del Liverpool.
“Todo el que me habla de ese partido recuerda exactamente dónde lo vio. No importa si es inglés, español o de cualquier otro lugar. Todo el mundo recuerda aquella final”.
Uno de los mitos que quiso aclarar tenía que ver con el famoso descanso del partido.
“Me han preguntado qué dijo Benítez en el descanso más veces que cualquier otra cosa en mi vida. El otro día vi el documental en Netflix y creo que Steven Gerrard o Jamie Carragher dijeron exactamente lo mismo”.
En cambio, admitió que sus propios pensamientos eran mucho más sombríos.
“Siempre digo que sé lo que se siente al perder una final de la Champions League porque sentí que ya había perdido una. Y también sé lo que se siente al ganar una”.
“Cuando entré en el vestuario sentí que había perdido la final. El Milan era muy superior a nosotros. Casi esperabas que marcaran otros tres goles en la segunda parte y lo convirtieran en una humillación histórica”.
Descartó las historias sobre un discurso emotivo.
“He oído discursos épicos y frases famosas que simplemente no se dijeron”.
Según Antonio Núñez, la serenidad de Rafael Benítez resultó más valiosa que cualquier arenga dramática y motivacional.
“La confianza que transmitía Benítez fue fundamental. Solo la forma en que nos hablaba y lo tranquilo que estaba marcaban una enorme diferencia. Él creía en la remontada y nunca actuó como si el partido estuviera perdido”.
En lugar de aceptar la derrota, los jugadores del Liverpool se centraron en soluciones tácticas.
“No era un vestuario donde todos estuvieran sentados en silencio y con la cabeza baja. Había actividad constante y un deseo real de solucionar lo que estaba saliendo mal”.
“Hubo varias correcciones tácticas”.
También recordó un momento memorable relacionado con Steve Finnan y Djimi Traoré.
“Primero metió a Djimi Traoré, pero luego Finnan tuvo un problema. Traoré ya había empezado a quitarse la equipación y estaba en las duchas cuando alguien lo llamó de vuelta y le dijo que se vistiera otra vez”.
Cuando el Liverpool regresó para la segunda parte, la fe había reemplazado a la desesperación.
“No sé muy bien cómo explicarlo, pero de algún modo todos volvimos a salir sintiendo que solo perdíamos 1-0”.
A medida que cambiaba la dinámica, Núñez sintió que lo imposible empezaba a parecer alcanzable.
“El primer gol lo cambia todo. De repente sientes que ya no está lloviendo tan fuerte. Luego el segundo gol te da una confianza enorme. A partir de ese momento, ya nada puede detenerte”.
Preguntado por si el Liverpool ganó la final o el Milan la perdió, su veredicto siguió siendo equilibrado.
“Diría que es 50-50”.
“Salimos con la mentalidad perfecta porque nos negamos a rendirnos. Pero el Milan creía que ya era campeón. Se fueron al vestuario celebrando y volvieron a salir simplemente esperando que pasaran los 45 minutos”.
“Cuando ya tienes el trofeo en las manos y de repente estás empatado y te enfrentas a una tanda de penaltis, tienes muchas más posibilidades de perder que de ganar. Psicológicamente es increíblemente difícil recuperarse de eso”.
El paso del tiempo ha suavizado la decepción de dejar el Liverpool, aunque nunca ha desaparecido.
“Con el paso de los años, aprendes a aceptar mejor las cosas”.
Al reflexionar sobre una carrera de 18 años llena de altibajos, Núñez dejó una última observación que resume muy bien el propio fútbol.
“El fútbol es una montaña rusa. Si tienes la suerte de jugar durante 17 o 18 años, vivirás de todo: ascensos, descensos y, si tienes muchísima suerte, también títulos”.
Este artículo fue traducido al español por inteligencia artificial. Puedes leer la versión original en 🏴 en este enlace.







































