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·20 gennaio 2026
FIFA se replantean el rol de Marruecos para el Mundial 2030 tras los incidentes en la Copa Africana

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·20 gennaio 2026

Lo que debía ser el escaparate perfecto para consolidar a Marruecos como la joya de la corona del Mundial 2030, terminó en una pesadilla institucional. Tras los graves altercados vividos este domingo 18 de enero en la final de la Copa Africana de Naciones, el mundo del fútbol ha puesto bajo la lupa la capacidad organizativa del país magrebí. Los incidentes durante el choque ante Senegal (donde los visitantes se impusieron 1-0 con gol de Pape Gueye) han dejado una mancha difícil de borrar en los planes de la FIFA para la cita centenaria que Marruecos compartirá con España y Portugal.
El caos estalló cuando el técnico senegalés, Pape Thiaw, ordenó a sus jugadores abandonar el césped en señal de protesta por un polémico penal cobrado a favor del local. Aunque la mediación de Sadio Mané evitó el abandono definitivo, las escenas de agresiones a periodistas, invasión de campo y el hostigamiento denunciado por los planteles rivales han dado la vuelta al globo. Gianni Infantino no tardó en reaccionar, calificando los hechos de «inaceptables» y exigiendo sanciones ejemplares a la CAF que podrían incluso repercutir en el Mundial de Norteamérica 2026.
Este «autoboicot» marroquí ha debilitado seriamente su postura en la pugna interna con sus socios ibéricos. Si bien la sede del Mundial 2030 no corre peligro, la aspiración de Marruecos de albergar la Gran Final en el faraónico Estadio Hassan II —en construcción para 115 mil espectadores— parece haberse esfumado. Tras esta muestra de descontrol, la balanza se inclina con fuerza hacia el Santiago Bernabéu o el Camp Nou, dejando a Rabat con la tarea urgente de reconstruir una credibilidad que hoy está en ruinas.









































