Da igual la pelota
·29 gennaio 2026
La imagen que indigna al madridismo por la falta de actitud

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·29 gennaio 2026

El Real Madrid se jugaba mucho más que tres puntos y acabó dejando una imagen que explica su noche… y uno de sus grandes males. No fue una acción decisiva a nivel clasificatorio, pero sí un retrato exacto de lo que ocurrió sobre el césped: una instantánea que resume desidia, desconexión y desconcierto en un equipo que peleaba por el pase directo a octavos y actuó como si nada estuviera en juego.
“Hemos jugado fatal. El cuarto gol no cambia nada, da un poco de vergüenza”. La reflexión de Kylian Mbappé, tan cruda como honesta, condensó una derrota que devuelve al Madrid a la repesca europea y deja una imagen inquietante en un tramo clave del curso. Los últimos diez minutos fueron un ejercicio de confusión absoluta. El Benfica creía tener asegurada la clasificación con el 3-2, mientras los futbolistas blancos ni siquiera tenían claro si seguían dentro del Top-8. Nadie parecía manejar la información ni comprender el contexto real del momento.
El desconcierto se trasladó también a los banquillos. La escena fue tan reveladora como preocupante: Dani Carvajal consultando el móvil para comprobar la clasificación y, acto seguido, pidiendo intensidad a sus compañeros. Él y Ceballos fueron los primeros en entender la situación y tratar de alertar al resto. El gol del Sporting en el 94’ ante el Athletic dejaba al Madrid fuera de los ocho primeros y reducía el margen de reacción al mínimo. No así para el Benfica, que llevaba minutos necesitando un gol… sin que nadie en su cuerpo técnico pareciera haberlo detectado.
“Cuando hice los cambios pensé que estábamos clasificados. Unos segundos después me dijeron que no. Subimos a Otamendi como atacante y tuvimos suerte a balón parado. Trubin marcó un gol histórico. Creo que lo merecíamos”, explicó Mourinho tras el partido. Cambios defensivos ante un rival con dos expulsados, hasta que alguien encendió la alarma. Entonces, todos al ataque.
La jugada del cuarto gol fue el reflejo perfecto de un equipo sin orden. Nueve contra once tras las expulsiones de Carreras y Rodrygo… y aun así, tres futbolistas del Real Madrid decidieron no defender. O interpretaron que no hacía falta. El resultado fue tan claro como demoledor: un cinco contra ocho dentro del área de Courtois que acabó en tragedia.
Una ruleta rusa mal jugada. Vinicius y Mbappé desentendidos en el centro del campo. Brahim formando, en solitario, una barrera inexistente a más de 40 metros de la portería. Varios jugadores mirando al cielo mientras el balón caía al corazón del área. Bellingham y Camavinga vigilando a la corta cuando ya había superioridad ofensiva rival. Solo tres —Cestero, Alaba y Valverde— siguieron marca. Puedes dejar gente descolgada esperando el milagro, pero los que están en el área tienen que defender. Así es imposible sostenerse. Un tres contra ocho demasiado contundente para no acabar en gol.
“Hay que ser autocríticos y responsables de lo que hicimos en el campo. No hay que echarle la culpa a nadie. Somos los jugadores los que tenemos que dar la cara”, admitió Valverde tras el partido. La imagen queda como resumen y como aviso. No explica por sí sola por qué el Madrid está fuera del Top-8, pero sí retrata una desconexión peligrosa: la de un equipo que va por detrás del partido… y también del contexto.
Autor: Manuel Carmona
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