Un 10 Puro
·26 gennaio 2026
No son tan chulos: las reformas de los estadios del Real Madrid y del Barça salen regulinchi

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·26 gennaio 2026

Las imágenes del final del Barcelona-Oviedo de este domingo fueron dantescas. Un aguacero acompañado de granizo se desplomo sobre el flamante reformado estadio barcelonista y aquello pareció la sucursal catalana de las Cataratas del Niágara. Numerosos medios de comunicación subieron vídeos a redes sociales: la tribuna de Prensa anegada por chorros de agua, imposibilitando el trabajo. Los 120 euros por partido que LaLiga cobra a cada emisora de radio tpor acceder al estadio, al garete, decía alguno.
Los espectadores huyendo despavoridos porque, como los de la irreductible aldea gala, temían que el cielo se desplomara sobre sus cabezas. Los hinchas del Oviedo presentes en el recinto, posteando fotos anteriores donde se demostraba que en la grada visitante del Camp Nou no se ve el césped. El estadio a medio gas, con retrasos brutales en las obras, contratas sospechosas, trabajadores sin regularizar y sobreexplotados en jornadas maratonianas y deshumanizadas… Rufián, siempre tan lenguaraz y tan españolista, ese charco nunca lo pisa, qué tío.
La chapuza azulgrana, de todos modos, no puede hacer sonreir al hincha del Real Madrid. A ellos les prometieron un estadio con hotel, centro comercial, un sky bar, un restaurante de Berasategi, un centro multiusos para celebrar eventos a diario y un parking para mayor comodidad de los asistentes. La justicia paralizó todo, en un proyecto que iba a pagar IPIC en su totalidad (400 kilos, recuerden) sin que al club le costara un euro… y al final ha costado unos 1.400 millones, a abonar con fondos propios en su totalidad.
Eso sí, han pasado cosas chulisimas, que diría Yolanda Díaz, Los palcos VIP se han multiplicado, pero no sólo en número, también en tamaño, comprimiendo el tamaño de los asientos de los espectadores de a pie hasta estándares liliputienses. De 82.000 a 78.000 espectadores, tras la reforma. Normal la subida de precios de las entradas y abonos en un estadio siempre techado que en verano convierte el recinto en un horno crematorio.
Al final, el único que puede sonreir es el Atlético, pese a abandonar la M30 para trasladarse a la frontera con Coslada. Un estadio gratis (pagado por todos los madrileños, más bien), terminado y de momento sin grandes pretensiones. Te mojas cuando toca, no hay ascensor de césped, se ve bien desde todos lados y encima acapara los grandes conciertos madrileños ante la deserción del Santiago Bernabéu. Ya solo falta que allí se juega al futbol…









































