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La Galerna

·3 aprile 2026

Odio eterno al guerracivilismo madridista

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No por rutinario deja de ser hastiante esta corriente moderna (o quizás no tanto, sólo que potenciada por el altavoz de las redes sociales de esta la actual era tecnológica que nos ha tocado vivir) basada en la absurda y constante necesidad del madridismo de crear bandos excluyentes dentro del mismo. Estos bandos no se basan meramente en el apoyo incondicional a un jugador (de por sí sólo, esto no me parecería demasiado mal), sino también en defenestrar y demonizar al que presuponen que representa al bando contrario. Los ejemplos más palpables son los de los clanes de Mbappé versus Vinícius o los de Arbeloa versus Xabi Alonso, aunque también he tenido la desgracia de acabar leyendo barbaridades de otros de menor calado como Mendy y Carreras (hasta este punto estamos llegando).

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Para alguien puramente madridista, que no desea otra cosa que simplemente disfrutar de las victorias de su equipo, resulta extenuante que, tras un triunfo de los nuestros, eches un vistazo a las redes sociales y estas se encuentren pobladas no de elogios a los nuestros, sino de insultos a los que no jugaron o ya no están. De verdad que, por mucho que le doy vueltas a esto, le veo el mismo sentido a estas críticas que a acordarte de un rival cuando estás celebrando algún título. Precisamente el Madrid se ha caracterizado (la mayor parte de las veces, siempre existirá algún caso aislado en el que haya ocurrido lo opuesto) por celebrar sus victorias limitándose a disfrutar del botín obtenido, mientras que las celebraciones rivales acostumbrar a estar plagadas de cánticos contra los nuestros.


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es disparatado debatir si es mejor Vini o Mbappé cuando uno es el mejor productor de ocasiones de gol y el otro el más prolífico delantero del planeta. No sé si tocaremos metal este año, pero mi única certeza es que celebraré igual el gol de dicha hipotética victoria tanto si lo marca uno como si lo hace el otro

No sólo desde el madridismo, sino también desde los medios se está cuestionando sin conocimiento de causa que este Madrid que ha recuperado Arbeloa no rendirá con el mismo compromiso cuando Mbappé se incorpore al once inicial, y ponen en duda el funcionamiento del equipo cuando ni siquiera aún el jugador francés ha estado en condiciones de ser juzgado. Es verdad que Kylian ha jugado partidos a las órdenes de Álvaro, pero lo ha hecho mermado físicamente y en un equipo que aún se encontraba en la dinámica negativa en la que llevaba navegando casi año y medio. Que haya madridistas y medios que acusen de “cargarse” el equilibrio de los blancos cuando todavía no hemos visto un partido suyo desde el inicio en este renovado Real Madrid, me parece querer adelantarse a los acontecimientos, intencionadamente y por una pura inquina personal.

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Precisamente la misma que llevó tanto a periodistas que aún tenían rencillas y cuentas pendientes como a madridistas denominados desde el otro bando “viudas de Xabi Alonso” a querer matar demasiado pronto al técnico vikingo. Puedo entender, que no aprobar, a los periodistas que ahora callan y rezan esperando el próximo tropiezo del Madrid para abalanzarse sin pudor a por el gaznate del salmantino, pero de verdad que me cuesta horrores hallar la coherencia del que espera en secreto lo mismo con la esperanza de pasar una factura en favor del tolosarra.

Xabi llegó al club pareciéndonos a todos el técnico idóneo para este Real Madrid. Tuvo sus aciertos y sus errores, y seguramente en su fracaso como técnico haya un reparto de culpas con los jugadores, con porcentajes que dudo que ninguno de nosotros atináramos a acertar. Pero el caso es que se fue. Y de nada sirve que un sector del madridismo viva desgastándose en la cuestión de si el tolosarra es mejor que nuestro actual entrenador y nos lamentaremos cuando triunfe en el Liverpool. Son cuestiones tan absurdas como la de dividir al madridismo en fans de Vinícius y fans de Mbappé cuando tenemos la suerte de contar con ambos y que, además, tengan una relación fantástica entre ellos.

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¿Es Arbeloa mejor entrenador que Alonso? Seguramente no. Seguramente, si Arbeloa aterrizara mañana en Leverkusen, sería incapaz de acercarse a reproducir lo que logró Alonso en el club germano. De la misma manera que Álvaro seguramente haya sido capaz de entender mejor que Xabi lo que esta plantilla del Real Madrid necesitaba. ¿Esto le convierte en mejor técnico que el tolosarra? ¿Es mejor Guardiola que Mourinho, a pesar de ser seguramente incapaz de repetir una hazaña como la del portugués ganando una Champions con el Porto? ¿Son ambos peores que Ranieri, que ganó una Premier League con el Leicester? Debates ridículos y rocambolescos que se acaban cuando uno llega a la conclusión de que, a estos niveles, no existen mejores o peores entrenadores que otros, sino entrenadores más o menos adecuados para determinados proyectos en según qué circunstancias.

Igualmente disparatado es debatir si es mejor Vini o Mbappé cuando uno es el mejor productor de ocasiones de gol y el otro el más prolífico delantero del planeta. No sé si tocaremos metal este año, pero mi única certeza es que celebraré igual el gol de dicha hipotética victoria tanto si lo marca uno como si lo hace el otro. Igual que estaré encantado de que siga Arbeloa la temporada que viene, por lo que eso implicaría, a pesar de lo mucho que me gustaba la pinta inicial del proyecto de Xabi Alonso y la zozobra que me invadió al ver cómo se hundía paulatinamente.

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La gente se extraña cuando digo, no ya que me hubiera encantado que Xabi cumpliera su contrato, sino que lo hubieran hecho Benítez o Lopetegui, pero no por afinidad a sus proyectos, sino porque habría sido sinónimo de que estos habrían funcionado. Tengo la excéntrica costumbre de querer que el Madrid gane siempre, con independencia de quién se siente en el banquillo,  quién lleve el brazalete de capitán o quién porte el 7 o el 9. Sé que es mucho pedir al grueso del madridismo. Sé que las temporadas son largas y las crisis frustrantes y estresantes, pero la primavera ya ha llegado. Hemos llegado a la parte final de la temporada con opciones en dos títulos y sería propicio abandonar todo tipo de rencillas y fobias personales y centrar toda nuestra energía en apoyar a los nuestros. Aunque sólo sea por decoro en el mes y medio que queda de temporada.

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