Anfield Index
·26 gennaio 2026
Salida de Liverpool en suspenso por ahora

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·26 gennaio 2026

La negativa del Liverpool a autorizar la salida de Andy Robertson al Tottenham este mes, según informan James Pearce y David Ornstein de The Athletic, se entiende tanto como una decisión práctica como simbólica. Práctica, porque los recursos defensivos del Liverpool ya son escasos. Simbólica, porque Robertson sigue siendo un tótem de la identidad moderna del club, un jugador cuya presencia aún habla de estándares, filo y temperatura emocional.
El Tottenham creía que había un acuerdo de principio, con un movimiento previsto tras el partido en casa del Liverpool en la Champions contra el Qarabag. Sin embargo, la salvedad siempre estuvo clara. El Liverpool solo permitiría la marcha de Robertson si conseguía un sustituto. Eso no ha ocurrido y, por ahora, la puerta permanece cerrada.
El debate interno del Liverpool supuestamente incluyó la posibilidad de repescar a Kostas Tsimikas desde la Roma para dar cobertura a Milos Kerkez. Incluso esa opción trae complejidades, pues requiere el consentimiento de la Roma y que ellos mismos fichen a alguien. La confirmación de Frederic Massara de que la Roma está en diálogo con el Liverpool sobre el futuro de Tsimikas subraya la cantidad de piezas en movimiento que tiene este escenario.
Con ese telón de fondo, la conclusión del Liverpool se siente inevitable. Con Conor Bradley y Giovanni Leoni fuera toda la temporada, Joe Gomez lesionado e Ibrahima Konaté ausente tras un duelo familiar, cuesta justificar la lógica de debilitar aún más la plantilla. Las opciones defensivas de Arne Slot están al límite y el momento no ayuda.
Por su parte, Robertson no ha presionado para marcharse. “Demostró su profesionalidad con su actuación entrando en el descanso en la derrota 3-2 del Liverpool ante el Bournemouth el sábado.” Ese detalle importa. Refuerza la sensación de que no se trata de un jugador forzando su salida, sino de alguien que navega la incertidumbre con contención.
El interés del Tottenham se aceleró tras la fractura de tobillo de Ben Davies, lo que llevó a Robertson de ser un objetivo como agente libre en verano a una prioridad de enero. Desde la perspectiva de los Spurs, la lógica es obvia. Desde la del Liverpool, el riesgo supera la recompensa, al menos por ahora.
Los comentarios de Virgil van Dijk aportan una capa humana a la historia. “Es mi segundo capitán. Robbo es un miembro muy importante de nuestro equipo y quiero que se quede, pero pase lo que pase, ya veremos.” Es una respuesta medida, que ni cierra la puerta ni pretende que el sentimiento por sí solo marque la política.

Foto: IMAGO
Las 364 apariciones de Robertson desde su llegada procedente del Hull City por £10 millones en 2017 no son solo una estadística. Son un recordatorio de lo profundamente integrado que está en la historia reciente del Liverpool. Dejarle marchar a mitad de temporada, en plena crisis de lesiones en defensa, se sentiría menos como evolución y más como una autolesión innecesaria.
Desde la perspectiva del aficionado, este parece uno de esos momentos en los que el pragmatismo debe imponerse a la emoción, aunque la emoción siga muy presente de fondo. Andy Robertson ha formado parte de casi todos los grandes momentos de la era Klopp y, incluso mientras el equipo transiciona bajo Slot, sigue siendo una constante familiar en un período de cambio.
Los aficionados reconocerán que Robertson tiene 31 años y termina contrato en verano. Hay una lógica fría que dice que sacar dinero ahora, en lugar de perderlo gratis, tiene sentido. Pero el fútbol rara vez sigue líneas rectas. Con las lesiones acumulándose y la confianza frágil tras resultados como la derrota 3-2 ante el Bournemouth, quitar a un líder veterano se siente como retirar una viga de soporte cuando la estructura ya cruje.
También está la cuestión de los estándares. Puede que el nivel de Robertson no siempre iguale su pico, pero su intensidad, voz y competitividad siguen marcando el tono. Para una plantilla que se está recalibrando bajo un nuevo técnico, eso importa. Es probable que los aficionados acepten que esta pueda ser la última temporada de Robertson en Anfield, pero muchos sentirán que debería terminar en los términos del Liverpool, no como un compromiso apresurado de enero para resolver los problemas del Tottenham.
Este artículo fue traducido al español por inteligencia artificial. Puedes leer la versión original en 🏴 en este enlace.









































