Santa Fe Deportivo
·29 aprile 2026
SIN EUFORÍA POR EL COMIENZO DEL MUNDIAL A 44 DÍAS : ¿A QUE SE DEBE?

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En Argentina, la antesala de un Mundial casi siempre se nota en la calle: camisetas por todos lados, banderas colgadas y fútbol como tema central. Pero esta vez, al menos por ahora, el termómetro parece marcar otra cosa.
Un recorrido de La Voz por el centro de Córdoba deja una sensación clara: la “fiebre mundialista” todavía no arrancó.
Poca gente sabe con precisión cuándo empieza el torneo o contra quién juega la Selección en sus primeros partidos. Las respuestas dudan, se mezclan o directamente no aparecen. No hay ansiedad, no hay cuentas regresivas. Hay, más bien, un clima de espera.
Tomás, de 22 años, lo resumió sin vueltas: “Ya la euforia pasó, lo tenemos todo”. La frase aparece con naturalidad, casi como un diagnóstico generacional después de los últimos logros de la Selección.
En los puestos callejeros, donde históricamente se anticipa el entusiasmo, la escena es similar. “Poco y nada todavía”, dijo Carlos, vendedor ambulante, al responder sobre las ventas de camisetas celestes y blancas. Apenas tiene algunas colgadas, lejos del movimiento de otras previas mundialistas.
Más allá, desde otro puesto, Marcelo, también vendedor, reconoció que el Mundial todavía no le genera interés. “De la Selección no estoy muy al tanto, pero de Talleres sí, eso seguro”, contó, marcando dónde está hoy su atención futbolera.
No es el único caso. Entre quienes circulan por el centro, el interés aparece disperso. Algunos reconocen que todavía falta para que empiece el torneo; otros directamente no tienen presente la fecha. “Sé que hay Mundial, pero no sé cuándo arranca”, contó Lucía, estudiante de 19 años, entre risas.
El contraste con otros años es evidente. En la previa de torneos anteriores, la presencia de la Selección en la calle era casi inmediata. Esta vez, en cambio, la intensidad parece haberse corrido unos casilleros.
Hay varias posibles explicaciones. Por un lado, el calendario: todavía falta, y el interés podría activarse más cerca del inicio. Por otro, el contexto económico, que también impacta en el consumo de merchandising y en la forma de vivir estos eventos. Y, además, una sensación difícil de medir pero fácil de percibir: después de haber sido campeones del mundo, bicampeones de América y ganadores de la Finalissima, la urgencia parece menor.
¿Qué más se le puede pedir a la selección de Scaloni? Un ciclo que dejó la vara alta y, al mismo tiempo, cierta tranquilidad. Como si ya no hiciera falta demostrar nada.
Quizás por eso la pasión no desapareció, pero sí cambió de ritmo. No hay euforia anticipada, pero tampoco indiferencia. Hay una especie de pausa.
La historia reciente igual invita a no sacar conclusiones definitivas. En un país donde el fútbol atraviesa todo, el clima puede cambiar en cuestión de días. Un partido, una convocatoria, una imagen viral o simplemente la cercanía de la fecha pueden activar lo que hoy parece dormido.









































