Pericos Marca
·3 aprile 2026
Sostres y su fijación patológica: otro ataque gratuito al Espanyol

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·3 aprile 2026

Resulta casi patológico el empeño de Salvador Sostres en utilizar cualquier resquicio para reactivar su particular guerra contra el Espanyol. No estamos ante un análisis deportivo ni social, sino ante un nuevo episodio de una obsesión que raya en lo enfermizo. Su columna en ABC no es una crítica puntual, sino una muesca más en una trayectoria dedicada a hostigar a la entidad blanquiazul con una fijación que ya resulta tan previsible como agotadora.
Es imperativo subrayar la desfachatez de este ataque, especialmente cuando ignora deliberadamente que el partido entre España y Egipto fue organizado íntegramente por la Real Federación Española de Fútbol. El RCDE Stadium fue el escenario, pero la RFEF era la dueña del evento, la responsable de la seguridad y la gestora de la venta de entradas. Responsabilizar al Espanyol y a su gente de lo ocurrido en un encuentro bajo mando federativo es una manipulación grosera, diseñada únicamente para dar rienda suelta a su rencor histórico.
Sostres vuelve a tirar de una anécdota personal de hace dos décadas —esa que parece guardar bajo llave para sacarla a pasear cada vez que necesita atención— para generalizar y criminalizar a todo un colectivo. Habla de «peinar cadáveres» y «lobos fuera de control», pero la única realidad descontrolada es su propia necesidad de difamar a un club y a una afición a los que ha señalado sistemáticamente durante años. Su obsesión es tal que parece incapaz de distinguir entre la gestión de un club y un evento de selecciones, siempre que la confusión le sirva para lanzar el dardo.
Si el señor Sostres busca salvajes o comportamientos reprobables, debería empezar por mirarse en el espejo de su propia hemeroteca, plagada de salidas de tono que sí han manchado la profesión periodística. El Espanyol y su entorno no tienen por qué aceptar lecciones de civismo de alguien cuya credibilidad se evapora en cada ataque gratuito motivado por fobias personales. La afición perica simplemente quiere vivir su sentimiento en paz, lejos del foco de un personaje que ha hecho de la animadversión hacia este club su modo de vida mediático.









































