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La Galerna

·18 febbraio 2026

Vini, sigue bailando

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Buenos días, amigos.

Vini, sigue bailando. Vini, sigue marcando. Vini, sigue ganando. Vini, sigue siendo diferencial. Que nunca te digan lo que tienes que hacer.


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Vini, sigue denunciando los comportamientos deleznables dentro y fuera de los terrenos de juego. Vini, no te calles ante la injusticia. Vini, no agaches la cabeza ante lo intolerable por no generar polémica. Ante la infamia no cabe la sumisión, acarree las consecuencias que acaree. Los problemas se perpetúan porque siempre hay alguien que asegura que es mejor «no liarla».

Igual hay que recordar a los miserables lo que es el respeto y la educación.

En La Galerna siempre estamos del lado de quien recibe ataques que atentan contra su dignidad, provengan de donde provengan, porque, como sabemos, energúmenos hay en todos lados, incluso en casa. Anoche lo volvimos a comprobar en Lisboa.

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La portada de Marca es reveladora: Prestianni, de manera cobarde, se cubre la boca con la camiseta del Benfica —ensuciando la historia de un gran club— para espetar algo a Vinícius que no se atreve a decirle a la cara, como un valiente.

De este modo consigue que no haya prueba gráfica de su actuación. Los indicios, sin embargo, son demoledores. Vinícius sale disparado hacia el colegiado, Mbappé se indigna y enoja como nunca lo habíamos visto. Habían escuchado perfectamente el —presunto— insulto racista del argentino. A ello hay que sumar la cara del número 25 del Benfica. Acongojado, no sabía dónde meterse. Era una confesión gesticular en toda regla.

François Letexier aplicó el protocolo antirracista inmediatamente. Algo que se demuestra tan útil como como ponerse un casco ante un asteroide del tamaño de Venus.

Probablemente la solución pase por tomar medidas ejemplares; por no temer las consecuencias de desafiar el sistema para que cambie; por plantarse ante hechos infames; por irse del campo sin miedo a las consecuencias disciplinarias (sabemos que habitualmente los organismos del fútbol castigan más a las víctimas que a los verdugos. Recordemos que Vini se llevó una amarilla por celebrar su golazo).

Si el Madrid abandona un partido de Champions cuando se produce un escenario como el de ayer, el mensaje será potentísimo, y más eficaz que miles de protocolos antirracistas. De hecho, Valverde también comunicó que desde la grada estaban haciéndole a Vini gestos propios de un mono y, en esta ocasión, el francés pasó palabra.

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Un bochorno, como titula As, es lo que se vivió desde que prendió la llama el número 25. Parte del público (hacían un ruido similar al de la mayoría) se puso de parte del presunto victimario y comenzó a abuchear e insultar a la víctima. También a Mbappé, pero luego solo se meten con Vini.

No contentos con ello, aplaudieron al presunto racista cuando Mourinho lo sacó del campo tras ofrecer una muestra más de su calaña al fingir una caída en el área blanca.

El comportamiento de parte de la afición siguió por ese camino de ejemplaridad, pues decidieron que era buena idea sumar a los insultos el lanzamiento de objetos. Tchouaméni recogió lo que parecía un mechero de generosas dimensiones y se lo entregó al colegiado. Después, Vinícius fue alcanzado por una botella llena de agua.

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El brasileño no cayó desplomado y saltó por los aires como aquel Barça mítico Negreiro con la famosa botella de racimo.

El sonrojo continuó en la sala de prensa. A Mourinho lo hemos querido mucho y le estamos agradecidos por los servicios prestados. El telégrafo fue muy útil en su tiempo y después no. Ante la prensa dio un recital rancio que aglutinó los argumentos típicos de sectores como antimadridistas, madridistas nostálgicos de otros regímenes y personas, en general, que huelen a cerrado.

Según Mou, como el mejor jugador de la historia del Benfica fue Eusebio, no cabe nunca la posibilidad de que se produzca un incidente racista por parte de nadie relacionado con el club. El clásico: «no soy (racista u otra lacra) porque tengo amigos (negros, amarillos, rojos o cualquier otra característica)». Esto hace imposible que Vinícius, Mbappé y demás futbolistas escucharan las palabras del número 25. Para don José tiene lógica. Una lógica muy Pipi Estrada y otros con similar olor a naftalina.

Mourinho también reprochó que Vinícius celebre los goles como a los rivales no les gusta que los celebre, según sus palabras, «haciendo el tonto». La mayoría de los futbolistas bailan, saltan, muestran su camiseta, gritan de forma similar a la del siete, pero Vini no puede. Es decir, Mou pertenece a ese grupo de adultos que cree que debe decirles a otros cómo comportarse en función de… él sabrá.

El entrenador portugués se caracteriza además por celebrar los goles y comportarse en el campo de manera muy moderada. Tanto, que ayer fue expulsado por salirse de sí exigiendo una inexistente segunda amarilla para Vinícius. Por tanto, es idóneo para dar lecciones.

No puede faltar el argumento preferido de tantos y tantos: si le atacan en todos los campos, será por algo. No me gusta que a los toros te pongas la minifalda.

Nos duele, pero el crepúsculo de los dioses es implacable y pocos pueden escapar airosos.

Quien sí realizó unas declaraciones y adoptó una postura propia de 2026 fue Mbappé.

El bochorno institucional no acabó en el técnico. El club publicó un tuit de madrugada exculpando al número 25 con excusas peregrinas.

Y mostró apoyo al número 25.

La reacción del resto del mundo civilizado, por lo que sea, ha ido en contra de la respuesta institucional del Benfica. Una lástima, no ha estado a la altura de su grandeza.

Legitimar respuestas racistas o de naturaleza similar porque alguien «provoca» tiene un nombre que es demasiado feo siquiera para escribirlo.

Futbolísticamente hablando, que debería ser siempre lo principal, estamos contentos. El Madrid sigue pasito a pasito el plan de Arbeloa. La hoja de ruta es sencilla: maximizar virtudes y minimizar carencias. El Madrid cuenta con dos defensas que sacan el balón como los ángeles, Trent y Huijsen: pues démosle el esférico. El equipo tiene un centro del campo rocoso y no exento de calidad que puede recuperar balones, cubrir las espaldas de otros compañeros y romper líneas corriendo: que se apliquen en esas funciones. Hay jugadores, como Güler, con visión privilegiada del juego capaces de inventar pases imposibles: coloquémoslos en su sitio y dejémosles fluir. Arriba hay dos superdotados: que decidan los partidos.

Todo ello a partir de una base: cortocircuitar al rival para minimizar las ocasiones recibidas. Para las que se cuelan, está Courtois, un portero cuántico; lucir un estado físico que permita aguantar los partidos y ganar duelos.

Aquí podéis leer la crónica de Paco Sánchez Palomares, las notas de Athos Dumas y la crónica arbitral de Alberto Cosín.

Para Mundo Deportivo y Sport: francamente, queridos, vuestras portadas nos importan un bledo.

Pasad un buen día.

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