Vinicius no celebró el gol con el Bernabéu y sí con Arbeloa | OneFootball

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·20 gennaio 2026

Vinicius no celebró el gol con el Bernabéu y sí con Arbeloa

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Vinicius no estaba solo. Y el Bernabéu lo entendió rápido. En una noche sensible, con el estadio aún calibrando cada gesto tras la primera noche de Champions sin Xabi Alonso en el banquillo, Mbappé asumió un rol que fue mucho más allá de los goles. Desde el primer minuto se percibió el perdón de la grada, pero el brasileño, pese a su golazo, decidió no celebrarlo con la afición. Era el escenario ideal para enterrar el hacha de guerra, aunque el ‘7’ no lo sintió así.


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Se coló en el área, levantó la cabeza y soltó un latigazo seco, directo a la escuadra. Una obra de arte que puso en pie al templo madridista… aunque no a Vinicius. Su reacción —o la ausencia de ella— dio más que hablar que el propio partido del Real Madrid. Ni siquiera el intento de Mbappé, que trató de arrastrarlo hacia la grada en busca del perdón definitivo, cambió su decisión.

En lugar de correr hacia el banderín, Vinicius se dirigió al centro del campo, donde lo esperaban varios compañeros. Se fundió en abrazos y, acto seguido, buscó a Arbeloa. El abrazo entre ambos fue largo y sincero, cargado de significado. No es casualidad: el técnico ha defendido a su jugador desde el primer día al frente del primer equipo.

Mbappé, guardaespaldas emocional

Cada intervención de Vinicius —acertara o no— tenía una respuesta inmediata de Mbappé hacia la grada. Brazos en alto, mirada firme y un mensaje claro: apoyo, cariño y paciencia. “Tenemos que protegerle mejor, yo también, para que no esté solo. Nunca va a estar solo en el Madrid”, había dicho el ‘10’ en la previa. Y lo llevó a la práctica, como si estuviera empeñado en un marcaje individual… pero al estadio.

Los goles, el himno de la Champions —que siempre calma a las fieras blancas— y el 2-0 terminaron de rebajar la tensión. En esa jugada, además, Vinicius devolvió el gesto: pase de la muerte y Mbappé solo tuvo que empujarla. Después, un abrazo largo, sincero, de esos que explican más de lo que parece. El brasileño lo necesitaba y su compañero lo sabía.

El punto de inflexión

Llegó en el minuto 41. Vinicius intentó una ruleta en el centro del campo, casi se cae y perdió el balón. El murmullo apareció… pero duró apenas unos segundos. El Bernabéu reaccionó con una ovación cerrada, apagando cualquier intento de señalamiento. La afición eligió a Vinicius. Mbappé, desde mucho antes, ya había tomado partido.

En la segunda parte, el brasileño firmó su redención definitiva regalando el 3-0 a Mastantuono, que definió con clase. Cuando el fútbol aparece, el cariño llega solo. Y el Bernabéu lo dejó claro: “Vinicius, Vinicius, Vinicius”.

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