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·23 de julho de 2026
Aymeric Laporte: Quién es el patrón de la defensa de España que eligió al campeón del mundo tras ser desechado por Deschamps en Francia

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·23 de julho de 2026

(Foto: Buda Mendes/Getty Images)
De las frías tardes de entrenamiento en el sudoeste francés a levantar el trofeo más prestigioso del planeta vistiendo la camiseta roja de España. La vida de Aymeric Laporte es una historia de resiliencia, decisiones audaces y un talento futbolístico fuera de lo común.
Formado entre dos culturas y desechado en su momento por el seleccionado galo, el espigado defensor supo reconstruir su carrera hasta convertirse en el jefe indiscutido de la zaga campeona del mundo.
Aymeric Jean-Louis Gérard Alphonse Laporte nació el 27 de mayo de 1994 en Agen, una localidad ubicada en el departamento de Lot y Garona, en el sudoeste de Francia.
Desde muy pequeño mostró una afinidad natural por la pelota, incentivado por una familia que rápidamente notó sus cualidades físicas y su elegancia con la pierna izquierda.
Inició su formación deportiva a los cinco años en el SU Agen, el club de su ciudad natal, donde destacó por su estatura y su lectura táctica a pesar de su corta edad.
En 2009 dio el salto al Bayona (Aviron Bayonnais), un club colaborador del Athletic Club de Bilbao. Esta alianza fue decisiva para marcar el destino del joven defensor.

(Foto: Archivo)
Debido a sus lazos familiares de origen vasco-francés, Laporte se incorporó a la cantera del Athletic Club en 2010 para terminar su etapa formativa en Lezama.
Su adaptación al fútbol español fue meteórica. Tras breves pasos por el CD Basconia y el Bilbao Athletic, debutó oficialmente con el primer equipo en noviembre de 2012 bajo la dirección de Marcelo Bielsa.
En el conjunto bilbaíno disputó más de 220 partidos oficiales, consolidándose como uno de los centrales jóvenes más cotizados de Europa por su anticipación y limpia salida de balón.
Su liderazgo en San Mamés le valió el interés y la admiración de los clubes más poderosos del continente.

(Foto: Gonzalo Arroyo Moreno/Getty Images)
En enero de 2018, el Manchester City desembolsó 65 millones de euros para ejecutar su cláusula de rescisión, convirtiendo a Laporte en uno de los defensores más caros de la historia.
Bajo la tutela de Pep Guardiola, el central alcanzó la cúspide de su rendimiento a nivel de clubes, transformándose en la pieza angular de la zaga ciudadana.
En Inglaterra conquistó múltiples títulos de Premier League, copas locales y la ansiada UEFA Champions League en 2023, formando parte del histórico triplete británico.
Posteriormente, en el verano de 2023, emprendió un nuevo desafío profesional al fichar por el Al-Nassr de la Liga Profesional Saudí junto a figuras como Cristiano Ronaldo.

(Foto: Shaun Botterill/Getty Images)
A pesar de haber sido internacional con Francia en todas las categorías juveniles y portar el brazalete de capitán, su paso a la selección absoluta gala fue tormentoso.
El seleccionador Didier Deschamps lo convocó en algunas oportunidades entre 2016 y 2020, pero jamás le otorgó minutos oficiales en cancha, relegándolo al banquillo o dejándolo fuera de las listas.
Las reiteradas ausencias provocaron un distanciamiento definitivo entre el futbolista y el cuerpo técnico galo, marcado por la falta de explicaciones.
Sobre este complejo episodio, el propio Laporte reveló la frialdad con la que se dio el quiebre:
“Le escribí un mensaje al entrenador para informarle sobre mi situación y no recibí respuesta. Quizás cambió de número, no lo sé, pero la realidad es que la comunicación jamás existió”.

(Foto: Christopher Lee/Getty Images)
En mayo de 2021, tras completar los trámites de nacionalización bajo el amparo de la legislación española y el aval de la FIFA, Laporte adoptó la nacionalidad española.
El seleccionador Luis Enrique lo incluyó de inmediato para disputar la Eurocopa, marcando el inicio de su trayectoria internacional con la “Roja”.
Su integración al vestuario fue inmediata, convirtiéndose en el mariscal de la defensa gracias a su jerarquía y conocimiento del medio ibérico.
Al recordar la decisión de representar a España, Laporte fue categórico sobre la confianza que depositaron en él:
“Elegí España porque creyeron en mí desde el primer segundo. Para un futbolista, sentirse valorado y respaldado es fundamental. En este vestuario me hicieron sentir en casa desde el primer día”.

(Foto: David Ramos/Getty Images)
La consagración definitiva en la biografía de Laporte llegó en la Copa del Mundo de 2026. Bajo el mando de Luis de la Fuente, el zaguero zurdo lideró a España hacia la gloria planetaria.
Haciendo pareja central con jóvenes baluartes como Pau Cubarsí, la defensa hispana fue la menos goleada del certamen, exhibiendo una solvencia implacable en las instancias finales.
Tras levantar el trofeo más codiciado y quedar grabado en la historia grande del fútbol, el defensor reflexionó sobre el espíritu del plantel:
“La clave fue el compromiso de todos. Cuando un equipo defiende unido desde el primer delantero hasta el portero, todo se vuelve más sencillo para los centrales. Sabíamos lo que nos jugábamos”.
Incluso frente a la polémica por su omisión en el equipo ideal del torneo por parte de los organizadores, Laporte demostró su madurez personal:
“Los premios individuales son secundarios. Lo único que me importa es la medalla que llevo colgada al cuello y el orgullo de haber hecho historia con mis compañeros”.

(Foto: Carl Recine/Getty Images)
Fuera de las canchas, Laporte se caracteriza por mantener un perfil reservado, enfocado en su familia y en sus proyectos personales alejados del ruido mediático.
Como futbolista, es considerado un prototipo del central moderno: zurdo natural, de gran envergadura física (1,91 m), excelente pase entre líneas y notable lectura táctica.
Su nombre figura hoy en los libros de historia como uno de los pocos atletas que cambiaron de federación internacional para alcanzar la cima del balompié mundial.
La biografía de Aymeric no es solo la reseña de un atleta laureado, sino la demostración viva de que la determinación y la fe en las propias capacidades pueden transformar la indiferencia en una gesta dorada para la eternidad.

(Foto: Juan Manuel Serrano Arce/Getty Images)
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