Balonazos
·14 de junho de 2026
Brasil – Marruecos: una rebelión en la granja

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·14 de junho de 2026


El balón rueda hace un rato en la inédita triple sede de Norteamérica 2026 y, como era de esperarse, este Mundial de Fútbol FIFA arrancó moviendo las marcas de lo que creíamos lógico. Primero que nada, un formato gigantesco de 48 selecciones y un calendario que superará los 100 partidos; así pues, la resistencia física y la pizarra táctica van a pesar más que la misma historia.
Quien se descuide un segundo, se va a bajar de la nube rapidito. La primera campanada la dio Estados Unidos al meterle un contundente 4-1 a Paraguay, demostrando que su localía no es puro cuento. Sin embargo, el verdadero sismo de estas tandas iniciales ocurrió en otro feudo, donde David le plantó cara a Goliat sin complejos: eso fue, ni más ni menos el Brasil-Marruecos.
Lo de Brasil y Marruecos no fue un empate cualquiera; fue una auténtica rebelión en la granja, pues el 1-1 definitivo en el marcador se quedó corto para lo que se vio en la cancha. Los norafricanos no salieron a colgarse del travesaño ni a ver qué pasaba; al contrario, le quitaron la pelota a Brasil, la administraron con criterio y tuvieron al Scratch replegado, persiguiendo sombras durante una buena parte del compromiso. Ver a una “canarinha” sometida, sin el control del ritmo y apostando al contragolpe, es algo que rompe los ojos y el corazón de muchos fanáticos. Marruecos ratificó que su épica en los últimos años no fue casualidad y que tácticamente están para jugarle de tú a tú a los capos del vecindario.

Si Brasil no se fue con las manos vacías, fue por el peso de sus individualidades y no por su funcionamiento colectivo; el gol de la pentacampeona llegó más por esos destellos indescifrables de Vinícius Júnior, quien frotó la lámpara en el momento justo para rescatar un punto. Pero ojo: depender exclusivamente de las genialidades de «Vini» es un juego peligroso en un torneo tan largo. En este Mundial XXIII de más de 100 partidos, el desgaste va a pasar factura más temprano que tarde. Aquellas selecciones que no muestren un bloque sólido y una rotación inteligente se van a quedar sin gasolina en el tanque antes de llegar a los cruces decisivos.
La era Vizcarrondo arranca con buen pie
Para los venezolanos, alejados como siempre de la fiesta futbolera, el termómetro premundialista dejó sensaciones bastante interesantes de cara a lo que viene; la Vinotinto disputó dos amistosos de alto calibre que sirvieron como abrebocas de la era de Oswaldo Vizcarrondo en el banquillo. El primer examen fue ante Turquía: un partido donde Venezuela comenzó ganando y mostrando ráfagas de muy buen fútbol, aunque al final el oficio de los turcos le dio la vuelta para un 2-1 adverso.
Un cable a tierra necesario; sin embargo, los muchachos sacaron la casta en el segundo compromiso al imponerse con un sólido 2-0 sobre Irak. Ganar siempre da tranquilidad para trabajar, y más si se toma en cuenta que se midieron a dos selecciones que están inscritas en este Mundial. Para ser el inicio del ciclo de Vizcarrondo, el balance es positivo: más allá de los cambios en el campo y las desincorporaciones de algunos históricos, se aprecia orden, sobresale una idea clara y, sobre todo, hay material para ilusionarse con un proceso que promete competir de verdad. Esto apenas empieza. !Veremos!







































