Con doblete de Julián Álvarez, Atlético Madrid goleó 5-2 a Tottenham de Cuti Romero por los octavos de la Champions League | OneFootball

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·10 de março de 2026

Con doblete de Julián Álvarez, Atlético Madrid goleó 5-2 a Tottenham de Cuti Romero por los octavos de la Champions League

Imagem do artigo:Con doblete de Julián Álvarez, Atlético Madrid goleó 5-2 a Tottenham de Cuti Romero por los octavos de la Champions League

Una puesta escena esperpéntica del Tottenham y su portero Antonin Kinsky, exageración absoluta del error no forzado, impropia de la Champions League, desencadenó la victoria más fulminante (5-2) que jamás ha logrado el Atlético Madrid en las eliminatorias del gran escenario europeo, rumbo firme, aparentemente invariable, a los cuartos de final con tres goles de renta y la vuelta pendiente en Londres en una semana.

En 22 minutos, los primeros 16 con el citado guardameta (cambiado por Igor Tudor con el 3-0), machacó al conjunto londinense, que le obsequió con un inicio de noche tan plácido como inimaginable en el Metropolitano. Cada regalo del equipo inglés, a cada cual más espléndido, lo aprovechó el Atlético como debe, con los goles de Marcos Llorente, Antoine Griezmann, Julián Álvarez y Le Normand para dejarlo todo casi sentenciado.


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El 4-0 era mejor que el 5-2 final. Porque, después, Pedro Porro anotó el 4-1 aún en el primer tiempo, Julián Álvarez restableció la ventaja con el 5-1 y Oblak falló también en su portería para el 5-2 de Solanke. La eliminatoria está muy encarrilada. Aún no resuelta.

El comienzo no lo habría imaginado el conjunto inglés ni siquiera en su peor pesadilla. Un despropósito sobre el césped resbaladizo del Metropolitano (ya se quejaron algunos jugadores del propio Atlético sobre el estado del verde hace semanas). Nada ya disimula el momento de los ‘Spurs’. Ni esta Champions League a la que acudía como contraposición a su realidad sombría, a un punto del descenso en la liga. Sus problemas son evidentes.

La sucesión de hechos fue bochornosa para el Tottenham, que entregó a toda velocidad la victoria al Atlético. Ni a propósito lo habría hecho tan mal. Quedó señalado de forma inequívoca su portero Antonin Kinsky, apuesta imprevista de Igor Tudor -sólo había jugado dos encuentros este curso, ambos en la Copa de la Liga-, culpable de dos de los tres goles que recibió en cuarto de hora y cambiado después del 3-0. Desolado, al vestuario.

La noche fue aciaga para él. Todo empezó sobrepasado el minuto 5. La primera pifia del guardameta, con un resbalón inoportuno justo en el golpeo del balón, significó el 1-0. La pelota cayó en Lookman, que jugó a su lado con Julián Álvarez, quien a su vez hizo lo propio hacia Marcos Llorente, cuyo tiro con el interior del pie derecho terminó en la red.

Después, Mathys Tel remató a las manos de Jan Oblak, Richarlison envío fuera otro intento... Y volvió a fallar el Tottenham atrás. Otro resbalón. Esta vez fue Van de Ven, el vigoroso central de 1,93 metros de altura quien patinó sobre el césped cuando recibió una cesión atrás. Lo aprovechó Griezmann, que definió como sabe, tan sutil como imparable.

Minuto y medio después, cuando cualquier aficionado pensaba que ya no podía suceder nada peor de lo ocurrido para el Tottenham, aún fue más allá el equipo inglés y su portero. Jugó hacia atrás Van de Ven, despejó de nuevo fatal Kinsky. Ni siquiera se resbaló. Sólo ejecutó horrorosamente mal la secuencia del golpeo. Julián Alvarez pasaba por allí. Gol.

El 3-0 en el minuto 15. Igor Tudor cambió al guardameta, entró Vicario, realmente el titular durante toda la temporada hasta la novedosa decisión este martes del técnico recién llegado hace dos encuentros. Tampoco evitó el 4-0, en el minuto 21 y 44 segundos, cuando Robin Le Normand, sorprendente titular en el esquema de Simeone, cabeceó el rechace del cancerbero a un despeje sobre su propia portería de Pape Sarr. Tremendo.

El Atlético Madrid ganaba 4-0 sin acreditarlo. Sólo aprovechó los errores rivales, tan grotescos algunos que aparecerán seguro en el resumen del año de despropósitos mundiales. La caricatura de la realidad actual de este Tottenham, que de repente se sintió vivo con el 4-1 de Pedro Porro, tan solo aún en el minuto 26, sobrepasado en defensa Ruggeri, y alimentó su fe con otro remate al poste de ‘Cuti’ Romero, tan deseado en verano por Simeone.

Una advertencia para el Atlético Madrid. Había aún eliminatoria... si el equipo rojiblanco se descuidaba. También dispuso Marcos Llorente del quinto gol al borde del descanso, entre el descontrol, la locura de un partido incomprensible más allá de una secuencia de concesiones impensables, sobre todo por tanta acumulación en tan poco tiempo.

La diferencia fundamental estuvo en la portería. No hay ejemplo más concreto y rotundo como el origen del quinto gol del Atlético, que pasó del susto del 4-2 a la apoteosis del 5-1 en trece segundos tan solo. De la estirada de Oblak, salvador, al cabezazo de Richarlison y el despeje de Ruggeri, al primer toque de Griezmann que activó a campo abierto, desde tres cuartos de su terreno, la carrera y la conducción de Julián Álvarez hasta el gol. El 5-1.

Ya relanzada la victoria, cuatro goles de ventaja definitivos salvo hecatombe en Londres, reapareció Pablo Barrios un mes después, tras una lesión muscular; recibió la aclamación popular y sonora del Metropolitano Marcos Llorente, con un descanso merecido; y compensó Oblak un error de su homólogo en la otra portería, cuando entregó el 5-2, anotado por Solanke. El partido concluyó con un tremendo golpe de cabezas entre Cuti Romero y Palhinha, atendidos sobre el césped. Los dos, aturdidos, abandonaron el terreno por su propio pie. Queda la vuelta en Londres. El remate de la eliminatoria.

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