La Galerna
·05 de janeiro de 2026
Con la manita del Madrid te estrangula la prensa

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·05 de janeiro de 2026

Buenos días, amigos. El Real Madrid se hinchó ayer los pulmones de aire goleando al Betis, en un resultado que permite al equipo no perder la estela liguera del club cliente de Negreira y le viene de maravilla para cargarse de moral de cara a la Supercopa de España que se disputará en Arabia a partir del próximo día 8, sin que por el momento se sepa cuándo se disputará en España la Supercopa de Arabia.
En una victoria fraguada íntegramente gracias a cinco goles de canteranos, cosa que no sucedía desde 1989 con la Quinta del Buitre y jugadores como Losada o Aldana, el equipo de Xabi Alonso consolidó su juego y, salvo por veinte minutos de confusión en torno al gol bético, que pudieron costar caros, convenció en su dominio del centro del campo, gran asignatura pendiente en muchos encuentros previos. La dupla Tchouaméni-Camavinga, con el apoyo inestimable de Bellingham y Rodrygo, resultó decisiva, aunque el protagonista esencial del partido fuese otro.
Nos referimos, evidentemente, a Gonzalo García.
El delantero madrileño reverdeció los laureles de su pichichi en el Mundial de Clubes y recordó, de paso, una máxima ciertamente básica en el mundo del fútbol: con un nueve puro se vive mejor. Gonzalo es un nueve joven, pero no ajeno a los movimientos específicos de la posición y las calidades que el puesto requiere. Es una figura que con frecuencia se echa de menos en el equipo, al menos en su versión más prototípica. Fue su gran tarde, y puede ser un punto de inflexión en su carrera. La portada marquista lo convierte en rey mago (oh, qué derroche de ingenio, ¿será por ventura porque esta noche es la gran noche de Sus Majestades de Oriente?) y torna también en oro, incienso y mirra metafóricos sus tres golazos, fruto cada uno de una suerte distinta del fútbol.
El primero, un cabezazo canónico en el segundo palo. El segundo, un control con el pecho seguido de un voleón sin mirar a portería, propio de quien por instinto la tiene entre ceja y ceja. El tercero, embocando de tacón un centro de Güler, en acción plena de sabiduría, habilidad y eficacia técnica.
Pero Marca no habría sido Marca si le hubiera importado primordialmente lo positivo. Por eso, absolutamente sin venir a cuento, tiene que enfangar con la media verdad de que “Vinícius, otra vez sustituido, volvió a oír pitos del Bernabéu”.
La agenda de la vergonzosa prensa deportiva que padecemos es independiente de qué tal juega el Madrid y de sus resultados. Una manita no sirve para aplacar su ansia de sangre. De hecho, con una manita de los de Xabi, ellos son muy capaces de estrangularte. Ellos están ahí para meter mierda, básicamente, como sabe cualquiera que no haya estado metido en una cueva los últimos 40 años, y más específicamente para meter mierda contra Vinícius, como sabe cualquiera que lleve un lustro prestando un mínimo de atención. Ved si no de qué hablaba la Cope, la insufrible Cope, al término de la goleada blanca.

A cuenta de unos silbidos a Vinícius, que fueron minoría como atestiguó cualquiera que estuviera en el estadio, pues predominaron los aplausos cuando fue sustituido, la Cope (pero podríamos elegir el ejemplo de la SER o casi cualquier otra emisora) organiza el enésimo aquelarre contra el brasileño. No se merece el madridista el menor respiro, ni siquiera después de facturar una goleada que, salvo por un rato de descontrol con 3-0 en el marcador, fue resultado de un juego convincente y solvente. Pero no: todo es vitriolo y sensacionalismo, patrón al que no es ajeno As, publicación que, pese a ser últimamente la más digna de las cuatro cabeceras deportivas del país, es presa también de esta fobia antiVini, inaguantable y prácticamente ilegal a punta de obsesiva.

Sí, algo de jabón a Gonzalo, para enseguida insistir con lo de Vini. “Nuevos pitos para Vinícius”. Y aplausos también (más, de hecho), pero esos los ignoramos, ¿verdad? Refleja también As, en un faldoncillo, el nuevo tropiezo del Atleti, que dos veranos y 350 millones de euros después sigue contemplando al Madrid y el club cliente de Negreira desde una distancia que, definitivamente, no podemos entender.
Una pregunta pertinente, queridos amigos, es si el madridismo no tendrá la prensa que se merece. Al término de la holgada y brillante victoria, un somero repaso por las redes sociales volvía a depararnos la imagen de un madridismo amargo, cenizo y refractario al menor disfrute con el equipo. Y no hace falta ir a las redes sociales. Ved qué tipo de comentarios nos encontrábamos bajo la propia (y espléndida) crónica de Paco Sánchez Palomares en la propia Galerna.

“Muy poco fútbol, por no decir nada”. Después de cinco goles. El que no quiere ver nada no encuentra nada, eso es meridiano. Si estás sumido en la negatividad más totalizadora, nada podrá extraerte de ella. Tan innegable es que el equipo ha dado últimamente muy pocas razones para el entusiasmo como que hay un madridismo al que ya le da completamente igual si las da o no, porque es impenetrable a las mismas, inmune a goleadas, insobornable en su vinagrismo.
En fin. Para La Galerna, disculpadnos, la de ayer fue una gran tarde que nos permite mirar a la clasificación y a la Supercopa con esperanza, y nos alegramos infinitamente por Gonzalo, como lo hacía también Zaca, el genial caricaturista vikingo de X. Esta sí que es una bella forma de convocar a los Reyes Magos, con Gonzalo como excusa.

Y qué más deciros, amigos. Ah, sí. Hoy se cumple una década del nombramiento de Zinedine Zidane como entrenador del Real Madrid y, por tanto, de esta antológica portada, tras la cual Zidane se descolgó con la quizá irrepetible hazaña de ganar 3 Champions seguidas con el Madrid.

En fin. El recuerdo de esta homérica cagada en forma de portada cataculé nos parece una buena excusa para dejaros con las primeras planas representantes de dicho cataculerío en el día de hoy. El Madrid de los canastos perdió contra el Barcelona. Scariolo no está, de momento, sacando todo el jugo posible a la gran plantilla que se le ha encomendado.
Que se porten bien los Reyes.









































