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·01 de maio de 2026
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Los aficionados al fútbol amamos a los mayores artistas de nuestro deporte. Admiramos a los mejores regateadores, a los mediapuntas más brillantes y a los goleadores más letales.
Pero precisamente en el Día del Trabajo merece la pena fijarse en los jugadores sin los que un equipo, sencillamente, no podría funcionar: los currantes.
En la historia del fútbol, casi todos los grandes equipos contaron con futbolistas que devoraban kilómetros, tapaban huecos y no tenían reparos en, de vez en cuando, llevarse por delante a un rival.
Por eso rendimos homenaje a algunos jugadores que se ganaron un lugar para la posteridad gracias a su indomable espíritu de sacrificio.
Muchos aficionados, si se les pregunta por "guerreros", pensarán enseguida en ese recuperador de 1,77 m, ya sea con la camiseta azul de Italia o con la elástica rojinegra del AC Milan. ¡Y con toda razón! Gennaro Gattuso jugaba con una contundencia y una valentía como pocos centrocampistas antes que él.

El francés puede ser considerado, con toda justicia, la personificación del incansable todoterreno moderno. Con apenas 1,68 m, el campeón del mundo de 2018 mide nueve centímetros menos que Gattuso, que tampoco era precisamente alto.
Park Ji-sung también mide solo 1,75 m. El surcoreano, apodado cariñosamente por los aficionados del Man United como "Three-Lungs Park", se encargaba del trabajo sucio bajo las órdenes de Sir Alex Ferguson y les cubría las espaldas a superestrellas como Cristiano Ronaldo o Wayne Rooney.
Lo mismo hizo Jordan Henderson en el gran rival, el Liverpool FC. Mohamed Salah o Sadio Mané se llevaron los elogios por los grandes títulos bajo Jürgen Klopp, pero como capitán e incansable corredor, Henderson fue casi igual de importante.
📸 MEHDI FEDOUACH - 2006 AFP
Claude Makélélé dejó una huella tan grande que incluso se bautizó una posición con su nombre: el "rol Makélélé" describe al moderno centrocampista defensivo retrasado que se concentra casi exclusivamente en destruir los ataques rivales.
En comparación, Bastian Schweinsteiger tenía virtudes mucho más marcadas en el juego ofensivo. Pero "Schweini" también sabía meter la pierna y morder. Inolvidable fue su actuación en la final del Mundial de 2014, cuando, sangrando, hizo posible que la selección alemana luzca hoy cuatro estrellas en el pecho.
Por aquí, Grame Souness es bastante menos conocido. Pero en la década de 1980, el escocés ganó nada menos que cinco ligas con el Liverpool FC. Souness era entonces el capitán y algo así como un "antiesteta". Prefería aplastar a sus rivales desde lo físico.
Esta lista, por supuesto, no pretende ser completa. ¿Se os ocurren otros obreros emblemáticos de la historia del fútbol? ¡Dejadlo en los comentarios!
Este artículo fue traducido al español por inteligencia artificial. Puedes leer la versión original en 🇩🇪 en este enlace.
📸 FRANCK FIFE - 2007 AFP


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