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·13 de fevereiro de 2026
El golpe al Barça de Julián Álvarez: Hansi Flick le hace la cruz

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Más de cien días, ese fue el tiempo que Julián Álvarez estuvo sin celebrar un gol con la camiseta del Atlético de Madrid. Una racha de esas que pesan en las piernas y en la cabeza. Para un delantero, el gol no es solo una estadística, Es confianza, Es identidad Y cuando no llega, todo se magnifica.
Durante ese periodo, las críticas comenzaron a sonar con más fuerza. Algunos dudaban, otros pedían paciencia, pero el propio jugador nunca perdió la calma. Sabía que el trabajo estaba ahí, que las ocasiones aparecerían y que tarde o temprano el balón volvería a besar la red.
El destino, caprichoso como siempre, quiso que el tanto llegara frente al FC Barcelona. Justo ante el equipo que había mostrado interés en ficharlo. No fue un gol cualquiera, fue un mensaje, una respuesta silenciosa a quienes hablaban de dudas y rumores.
Julián vuelve a marcar con el Atlético | Getty Images
Tras el partido, el argentino fue claro: “No se me venía dando el gol, pero tarde o temprano iba a llegar”. No hubo euforia desmedida, solo alivio y convicción. Porque el delantero sabía que esa sequía no definía su nivel y porque marcarle al Barça tenía un significado especial en medio de tanto ruido mediático.
Durante meses, el nombre de Julián Álvarez estuvo vinculado al Barça, el proyecto deportivo seducía. La posibilidad de dar un salto mediático también, pero desde el club rojiblanco siempre mantuvieron una postura firme. No había intención de dejar salir a una pieza estratégica.
El propio Enrique Cerezo, presidente del Atlético, fue contundente: “Los jugadores juegan donde quieren jugar y este quiere jugar en el Atlético de Madrid”. Un mensaje directo, sin espacio para interpretaciones. El club no solo contaba con él, lo consideraba parte esencial de su presente y su futuro.
Mientras tanto, en el banquillo azulgrana, Hansi Flick analizaba opciones. El técnico alemán buscaba perfiles concretos, delanteros con movilidad, capacidad asociativa y gol constante. La sequía de Julián, unida a la firme negativa del Atlético, terminó por enfriar el interés.
Hoy la realidad es clara, Julián Álvarez no se mueve, se queda en Madrid y en el Barça parecen haber descartado definitivamente su incorporación. Flick habría hecho la cruz al argentino. No por falta de talento, sino por contexto, por timing, por circunstancias que en el fútbol lo cambian todo en cuestión de semanas.
Así, el delantero que volvió a sonreír ante el Barça también cerró, quizá de manera definitiva, la puerta del Camp Nou. El fútbol tiene memoria corta. Pero los gestos, los goles y las decisiones estratégicas dejan huella y esta historia, sin duda, ha dejado la suya.









































