Un 10 Puro
·03 de julho de 2026
El VAR irrumpe en la fiesta de Modric y Cristiano Ronaldo. Portugal reta a España

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·03 de julho de 2026

Decían que el VAR venía a hacer el fútbol "un deporte justo". Como si el deporte rey necesitara justicia y no emoción. Como si el balompié necesitara a una tropa de exárbitros y empresas televisivas cobrando una pasta para seguir siendo igual de malos que antes. Como si un tipo dijera que hay que poner payasos en los tribunales para que la justicia fuera divertida. No, el fútbol tiene que ser divertido, no justo, igual que la justicia tiene que ser justa, y no divertida.
El fútbol no fue justo con Croacia. El VAR, ese aparatejo del demonio que tiene que odiar con todas sus fuerzas cualquier aficionado al fútbol que se precie, decidió mandar de vuelta a Zagreb a la selección arlequinada. Un gol anulado en una imagen en la que un defensor portugués que habilitaba al delantero croata desapareció de la toma, un penaltito en contra que no se pita en la vida, un gol anulado en el minuto 113 (¡del tiempo reglamentario!) por una decisión en la que quizás el balón acarició la cabeza de un delantero croata.
Todas las decisiones cuestionables cayeron del lado de Portugal, una selección plagada de nombres pero quizás con el seleccionador más sobrevalorado del fútbol mundial, Roberto Martínez. Un amigo de los panenkitas que se ha ganado el fervor de la muchachada en redes sociales pero que va de fracaso en fracaso. Ante Croacia, le salvó el VAR y le salvó su portero, un inmenso Diogo Costa, que evitó una hecatombe de los Quinas. Y eso que empezaron bien, los diez primeros minutos, con un juego brillante que empotró a los ajedrezados en torno a su portero, Livakovic.
Pero Roberto Martínez, el sobrevalorado, tiene un don: hace que jugadores de la talla de Vitinha, Joao Neves, Nuno Mendes y Bruno Fernandes parezcan intrascendentes en cualquier contexto. Igual que hizo con la Bélgica de la generación dorada de los Rode Duivels. La segunda parte fue un baño croata. O eso pareció, hasta que llegó el VAR. Perisic la puso por delante pero alguien se empeñó en jugar con los botones del play, del FF y del rewind. Todo cayó del lado portugués. Cristiano Ronaldo, que inició la remontada transformando un penalti, anotó su primer gol en eliminatorias mundialistas cuando se veía diciendo adiós.
Gonçalo Ramos durante una prolongación de 27 minutos metió a Portugal a jugar contra España en cuartos, el lunes a las 21:00 en Dallas. Duelo ibérico. Y mientras, Luka Modric disputó el que podría ser el último partido de su carrera. Disgustado, pero sin la motosierra, y eso que se le veían las ganas en el rostro tras el atraco. Hasta para eso ha sido, es y será siempre un señor. ¡Hasta siempre, Luka!







































