Todofutbol.cl
·15 de abril de 2026
En uno de los mejores partidos en la historia de la Champions, Bayern Munich eliminó al Real Madrid

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Emocionantísimo partido de fútbol en el Allianz Arena que se acaba llevando el Bayern. Pese a una primera parte de locura en la que el Real Madrid se adelantó hasta tres veces, en la segunda los alemanes impusieron su ley y, aprovechando la expulsión de Camavinga por doble amarilla y la calidad de sus atacantes, sentenciaron a los de Arbeloa.
En un partido para enmarcar, emocionante, caótico, al límite del esfuerzo y del talento, el Bayern München sepultó la temporada en blanco del Real Madrid con un tanto definitivo de Luis Díaz que tocó en Militao en el minuto 88, justo dos minutos después de que fuera expulsado Camavinga por llevarse el balón tras una falta y ver la segunda amarilla (4-3).
Los de Arbeloa llevaron la eliminatoria al último suspiro en un ejercicio de supervivencia y heroicidad de sus grandes noches de Champions, aunque la moneda, que tantas veces salió cara, giró cuando la prórroga parecía inevitable.
Y esa locura comenzó ya en la alineación. Nadie acertó el sustituto de Tchouaméni porque no lo hubo. El Madrid jugó sin ancla hasta que salió Camavinga a la hora de partido. Arbeloa escogió a sus mejores jugadores, todos ellos no seleccionables con España por primera vez en la historia de la Champions. Y luego los ordenó como pudo, con un centro del campo formado por Valverde, Bellingham y Güler, tres mediapuntas. El mundo al revés. De esa coctelera no podía salir otra cosa que un partido trepidante e imprevisible sobre el caos en el que se convirtió el Allianz Arena.
A los 40 segundos, el Real Madrid ya había igualado la eliminatoria. Una imprudencia de Neuer, MVP en la ida en el Bernabéu, le cayó a los pies del turco con el meta fuera de su área. No perdonó con su zurda de seda. Ahí, todo saltó por los aires. El Madrid era el de las grandes ocasiones. Hizo de su anarquía un sistema de gobierno eficaz.
No es el Bayern de Kompany un equipo que se amedrante, por lo que siguió a piñón fijo en busca de la portería de Lunin, desacertado toda la noche en el juego aéreo. Un córner botado magistralmente por Kimmich lo remachó a centímetros de la línea de gol Pavlovic. Alexander Arnold se durmió y a Lunin se le cayó el larguero en la cabeza.
Con 1-1, los locales empezaron a carburar. Movieron el balón de lado a lado como un péndulo, pero esta vez todo era más espeso. Mendy sujetó mejor a Olise y hasta Mbappé trabajó en defensa como si fuera la final del Mundial. Entre despejes del Madrid y apretones de los bávaros, asomó de nuevo Güler con un golazo de falta -Neuer quizás pudo hacer más- que heló los corazones alemanes. La calidad del Madrid aparecía con la fuerza de una bomba atómica.
El partido superaba la media hora de juego y todavía quedaba mucho por escribirse. Militao se llevó un amarilla y Rüdiger se las tenía con Gnabry (son amigos de la selección), y entre ambos se coló Harry Kane a pase de Upamecano para marcar el 2-2 y devolver la alegría al Allianz. No había tiempo ni de mirar el móvil. Apenas tres minutos después, Vinícius estrellaba un zurdazo en el larguero y asistió a Mbappé para que batiera a Neuer y pusiera el 2-3. Otro golpe bajo a los bávaros, que reclamaron una falta previa de Rüdider a Stanisic. Kompany vio la amarilla.
La reanudación calmó las hostilidades. Al Real Madrid ya le interesaba este guion, pensando en la velocidad que tiene en ataque. Neuer le sacó el 2-4 a Mbappé, en otro remate a apenas dos metros, y el francés y Vinícius pudieron correr y tener oportunidades. Luis Díaz tuvo el 3-3 en dos ocasiones. En ambas Alexander Arnold, su ex compañero en el Liverpool, le birló el remate al final.
A cada minuto, más miedo al error. Era el momento de los centrales, y Militao y Rüdiger se mostraron inabordables. La prórroga parecía inevitable a no ser que sucediera algo anormal. Y eso llegó a falta de cinco minutos para el final del partido.
Con amarilla, Camavinga cometió una falta sobre Kane y se llevó el balón para evitar el contraataque. El árbitro le sacó la segunda tarjeta y lo echó entre protestas de los jugadores del Real Madrid. Lo que le quedaba ya al mediocentro tras su año aciago…
No perdonó el Bayern. A la primera que tuvo, el mismo Luis Díaz, escorado en la derecha, la metió para dentro. Era el minuto 89. Y Olise rubricó la eliminatoria que le consagra como un grande de esta Champions con un golazo por la escuadra en el 94. Bello final su golpeo para un partido descomunal. El Bayern bailó en la fiesta del Allianz. El Madrid rodeó al árbitro por esa roja que fue decisiva, y se marchó contrariado por su partido pero, de nuevo, por su temporada en el limbo.
Los alemanes ahora se toparán nada menos que con el PSG, en tanto que la otra semifinal la animarán Atlético de Madrid y Arsenal, que en cuartos eliminó al Sporting tras empatar 0-0 en Londres y haber mantenido la ventaja de 1-0 obtenida en Lisboa
/La Vanguardia. Fotos: Marca. Video. Espn









































