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·19 de junho de 2026
Estados Unidos no firma la paz con nadie: 2-0 a Australia (Videos)

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La fiesta continúa para Estados Unidos en su Copa del Mundo. La selección anfitriona, que comparte la organización del torneo con México y Canadá, ratificó las excelentes sensaciones que había dejado en su estreno frente a Paraguay y firmó una convincente victoria por 2-0 sobre Australia, un rival que llegaba reforzado anímicamente tras su actuación ante Turquía, pero que esta vez nunca encontró los espacios ni la contundencia necesarias para imponer sus condiciones. El conjunto dirigido por Mauricio Pochettino volvió a mostrar una combinación de disciplina táctica, agresividad en la presión y madurez competitiva que le permitió resolver el encuentro sin sobresaltos. Un autogol de Burgess y una conquista de Freeman certificaron el triunfo y, con él, la clasificación estadounidense a los dieciseisavos de final.
El desafío para Pochettino no era menor. La ausencia de Christian Pulisic, principal figura y referente ofensivo del equipo, obligaba a replantear ciertos mecanismos de ataque. Ricardo Pepi asumió la responsabilidad de ocupar el lugar del denominado «Capitán América», aunque más allá de los cambios nominales, la estructura colectiva estadounidense apenas se resintió. De hecho, el equipo comenzó el partido con personalidad y determinación, monopolizando la posesión y tratando de instalarse en campo rival desde los primeros compases.
Eso sí, la primera advertencia llegó desde el lado australiano. Un error en la salida de balón de los anfitriones permitió a Touré generar una situación de peligro que sirvió como recordatorio de que cualquier desconcentración podía resultar costosa. Sin embargo, lejos de alterar el plan inicial, Estados Unidos respondió reafirmando su propuesta. Los laterales Antonee Robinson y Sergiño Dest se convirtieron rápidamente en piezas fundamentales para ensanchar el campo y profundizar los ataques, obligando a Australia a retroceder y acumular hombres cerca de su propia área.
La superioridad territorial terminó reflejándose en el marcador apenas transcurridos diez minutos. Una brillante incursión de Folarin Balogun por la banda izquierda concluyó con un envío peligroso al corazón del área. En su intento por despejar, Burgess terminó desviando el balón hacia su propia portería, una acción desafortunada que premió el empuje estadounidense y castigó las dificultades defensivas australianas para contener los constantes desbordes por los costados
El gol obligó a los dirigidos por Tony Popovic a modificar parcialmente su planteamiento. Australia adelantó algunos metros sus líneas y trató de encontrar respuestas principalmente a través de jugadas de balón detenido, explotando la fortaleza aérea de Harry Souttar. Durante algunos minutos logró equilibrar las acciones y generar cierta incomodidad en la defensa local. Sin embargo, aquella reacción fue perdiendo intensidad progresivamente y terminó diluyéndose tras la primera pausa de hidratación decretada por el árbitro Felix Zwayer.
A partir de ese momento, Estados Unidos recuperó plenamente el control del encuentro. Sin necesidad de acelerar excesivamente el ritmo, manejó la posesión con criterio y obligó a Australia a perseguir el balón durante largos pasajes. Aunque el dominio territorial era evidente, las ocasiones claras seguían siendo escasas, producto también de la disciplina defensiva de los oceánicos y de la falta de precisión en los metros finales.
Cuando parecía que el primer tiempo concluiría con una ventaja mínima, apareció una acción que terminó ampliando la diferencia y modificando considerablemente el desarrollo posterior del partido. Ya en los instantes finales de la primera mitad, Dest probó fortuna con un remate desde fuera del área. El disparo generó un rebote que fue aprovechado con enorme atención por Freeman, quien leyó antes que nadie la trayectoria del balón, se anticipó al portero Beach y conectó de cabeza para establecer el 2-0.
El propio Dest estuvo cerca de aumentar aún más la ventaja antes del descanso, pero se encontró con una destacada intervención del guardameta australiano, uno de los pocos jugadores visitantes capaces de sostener a su equipo durante una primera mitad claramente favorable a los norteamericanos.
Consciente de la necesidad de cambiar radicalmente la dinámica del encuentro, Popovic reaccionó en el entretiempo introduciendo tres modificaciones simultáneas. La intención era clara: aportar energía, profundidad y agresividad ofensiva a un equipo que había generado muy poco peligro. Sin embargo, el comienzo de la segunda parte estuvo cerca de convertirse en una pesadilla para Australia. Balogun dispuso de un mano a mano que parecía destinado a transformarse en el tercer gol estadounidense, pero la extraordinaria velocidad de Circati permitió una recuperación salvadora que evitó una diferencia aún más amplia.
Uno de los momentos más polémicos del compromiso llegó posteriormente, cuando los australianos reclamaron con insistencia un presunto pisotón de Tyler Adams sobre Connor Metcalfe dentro del área. La acción generó numerosas protestas debido a que la infracción parecía evidente a simple vista. Sin embargo, el juego continuó sin que se produjera una revisión significativa por parte del VAR, una decisión que dejó una sensación de incertidumbre entre los jugadores oceánicos.
Metcalfe intentó canalizar esa frustración en el terreno de juego y protagonizó poco después una de las mejores aproximaciones de Australia, obligando a Matt Freese a intervenir con seguridad tras un remate rasante. Fue una de las pocas ocasiones en que la defensa estadounidense vio comprometida su estabilidad.
Con el paso de los minutos, Australia asumió mayores riesgos. El ingreso de Irankunda aportó desequilibrio, velocidad y capacidad para romper líneas, convirtiéndose rápidamente en el principal argumento ofensivo de los visitantes. Gracias a su influencia, el conjunto oceánico logró instalarse con mayor frecuencia en las inmediaciones del área estadounidense y generar una presión que no había conseguido en la primera mitad.
La ocasión más clara para descontar llegó a los 85 minutos. Souttar apareció en una posición inmejorable dentro del área y tuvo el 2-1 prácticamente servido. Sin embargo, cuando parecía que el gol era inevitable, el defensor no logró conectar correctamente su remate a escasos metros de la portería. Aquella acción simbolizó la noche australiana: esfuerzo, intención y momentos de aproximación, pero escasa eficacia en las situaciones decisivas.
Los últimos minutos transcurrieron con Australia buscando desesperadamente una reacción y con Estados Unidos administrando inteligentemente la ventaja obtenida. Cuando Felix Zwayer señaló el final del encuentro, el estadio de Seattle celebró una victoria que va mucho más allá de los tres puntos. La selección de Pochettino no solo aseguró matemáticamente su presencia en la siguiente ronda, sino que también reforzó la sensación de estar construyendo una candidatura sólida para competir contra cualquiera en el torneo.
Con este resultado, Estados Unidos se convierte en la segunda selección en garantizar su clasificación a la fase eliminatoria, siguiendo el camino marcado previamente por México tras su triunfo sobre Corea del Sur. Más importante aún, los anfitriones están demostrando que su protagonismo no responde únicamente a la ventaja de jugar en casa. A través de una identidad cada vez más definida, una estructura colectiva equilibrada y una creciente confianza competitiva, el equipo norteamericano comienza a consolidarse como uno de los proyectos más consistentes y peligrosos de esta Copa del Mundo.
Maximiliano Solís/Fotos: Estados Unidos y AustraliaVideos ESPN
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