La Galerna
·10 de maio de 2026
Imposible dar más asco

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Buenos días, queridos. Un clásico es una obra artística que debería ser digna de admiración, que resistiera el paso del tiempo por su calidad, su atemporalidad o su belleza. La noche estrellada de Van Gogh, La rendición de Breda de Velázquez, El Padrino de Francis Ford Coppola, Crimen y castigo de Dostoievski o la Tocata y Fuga en Re menor de Johann Sebastian Bach, por mencionar solo lo primero que nos viene a la cabeza.
Pero “clásico” tiene otra acepción, que es la relativa a “tradicional, que sigue reglas establecidas, costumbres o modelos antiguos”. Y en esta línea, es toda una costumbre “clásica” que el diario Marca ofrezca portadas que provocan arcadas. La de esta mañana entra de cabeza en el top-10, o incluso top-5, de portadas más desafortunadas de su historia:

Poner a uno de los (tristemente) protagonistas de esta semana, Aurelien Tchouaméni, con el rostro desencajado en el preciso instante de golpear un balón, y escribir con una mezcla de sorna y coñita sin gracia ese titular solo puede ser catalogado como despreciable. Y revanchista, deleznable, lamentable, vomitivo, macarra… añadan el adjetivo que prefieran. Cuando los jugadores han salido rápidamente a disculparse en público y a negar cualquier golpe más allá de un forcejeo terriblemente desafortunado, cuando el club ha actuado con celeridad para expedientar a ambos jugadores, cuando el entrenador Álvaro Arbeloa estuvo brillante ayer para esquivar las balas del periodismo carroñero que acompaña por desgracia al Real Madrid, poner el dedo en la llaga con ese titular mezquino, “A evitar otro golpe”, es algo muy propio de la gallarda manera de entender el periodismo deportivo del diario Marca.
Podemos añadir esta portada a otras que ya provocaron el sonrojo de los lectores:

Estas portadas definen la línea editorial de un medio y en ellas cabe todo: la manipulación, la tendenciosidad, el racismo,… la falta de clase, justo lo que convierte algo memorable en “clásico”.
La lamentable portada de hoy del diario Marca recoge con cierto alborozo en su subtítulo que “El Barça puede cantar el alirón por primera vez en un Clásico”, un deseo que nada nos gustaría más que ver frustrado esta noche. Reincide el gallardo diario en utilizar la palabra “Clásico”, cuando un enfrentamiento entre la institución más exitosa de la historia del fútbol y el mayor corruptor de todas las competiciones jamás debería ser considerado como tal, sino como un duelo entre el Bien y el Mal, entre el camino recto o la falta de moral.
Puesto que tras el crimen (culé) nunca hubo castigo (federativo), la de hoy podría ser “una noche estrellada” que culminara con la rendición de los nuestros y viendo cómo se le entrega al Padrino de esa institución el trofeo de campeón de Liga, un torneo que aquí nos gusta denominar como MLN por lo mugriento de su desarrollo. Sería el triste colofón a una semana horrible y a una temporada para olvidar, pero, por otro lado, sabemos que los nuestros son capaces de salir del pozo como ningún otro equipo. Tocata de Vinicius y fugaz golpeo a la red, que cosas más complicadas hemos visto. Incluso ganar en el Camp Nou con diez, con un gol legal anulado y con Hernández Hernández al silbato. Todo ello podría suceder. Sería lograr algo como lo que certeramente lleva el diario As a su portada:

Una cuestión de honor, una palabra que es imposible de emplear en la misma frase en la que aparezca el Fútbol Club Barcelona. Los periodistas catalanes dieron ayer una nueva muestra de su falta de clase en una pregunta a Hansi Flick en la que acompañaron la mención a Juanito con unas risitas cobardes, la misma carcajada pedorril que el entrenador culé dejó escapar para solaz de sus palmeros. Lo hemos dicho muchas veces y lo repetimos: es el entrenador perfecto para esa institución. La prensa cataculé se regocija ante lo que espera que sea una gran fiesta y reincide en el uso inapropiado del término:

El diario Sport titula de una manera algo más neutra, con el título de (este sí) un clásico de uno de los no muy numerosos culés dignos que conocemos en estos tiempos de infamia, Joan Manuel Serrat.

La clase de Arbeloa y su ausencia en Flick. “Hoy puede ser un gran día”. Claro que sí, también para nosotros. “Hoy puede ser un gran día, plantéatelo así. Aprovecharlo o que pase de largo depende en parte de ti”.
Que paséis un gran día. Hala Madrid.







































