Lamine puede bailar, Griezmann puede bailar, Vini no puede bailar | OneFootball

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La Galerna

·19 de fevereiro de 2026

Lamine puede bailar, Griezmann puede bailar, Vini no puede bailar

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Hola a todos. Sí bien es cierto que no todos los imbéciles son racistas, sí resulta indubitable lo recíproco, o sea, que no se puede ser racista sin ser profundamente idiota.

Por ejemplo, si el lector que tiene con nosotros la deferencia de leer estas líneas fuera racista, podríamos aplicarle un 2x1 de manual: sería también gilipollas, y un 3x1 incluso, dado que sería asimismo indigno de leer nuestra publicación.  Sí es usted xenófobo (y por tanto cretino), no debería usted leer La Galerna, igual que el número 25 de Benfica no debería jugar la Champions. Lo dijo Mbappé, al término del encuentro del Madrid en Da Luz, en referencia a un futbolista argentino cuyo nombre, como nosotros, ni siquiera quiso mencionar.


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A estas horas estaréis informados del enorme revuelo internacional que se ha producido a cuenta del (más que) presunto insulto racista de dicho número 25 a Vinícius. Desde el mismo Infantino a los canales de televisión extranjeros, pasando por destacados futbolistas en activo o retirados, han mostrado su solidaridad incondicional con el futbolista del Real Madrid.

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La ola de condena a las (diremos que presuntas, aunque los indicios son demoledores) palabras del 25 (o palabra, pues al parecer fue solo una, de cuatro letras y referencia primatológica) es abrumadora y contrasta enormemente con la actitud institucional del Benfica, que se ha parapetado en una defensa casi tribal de su jugador, rehusando incluso iniciar investigaciones sobre los insultos y gestos simiescos que por desgracia también se vieron en las gradas de Da Luz.

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Sorprende esta reacción del club lisboeta, como sorprendió la de su entrenador Mourinho. Pero más aún sorprenden, aunque importe muchísimo menos, las reacciones en España, donde diferentes referentes (?) del equipo de opinión sincronizada han puesto el acento no en el insulto racista, sino en la celebración anterior del gol por parte de Vinicius. No existe forma más sofisticada de fortalecer cualquier actitud agresiva que sugerir que la víctima merecía la agresión, y esto vale tanto para las minifaldas como para las danzas en el banderín del córner. Oiga, es que van provocando (léase con palillo en la boca y carajillo en la mano).

Pues sí. En las últimas horas, en España, y a diferencia de la sensatez con la que se está tratando este asunto en casi todo el planeta, alguien ha debido frotar la lámpara de los miserables y están brotando a cascoporro actitudes como la descrita en el párrafo anterior. Sin ir más lejos, el reputado periodista Santiago Segurola, prócer mayor de la opinión futbolística escuela mayo del 68, tildaba en Onda Cero de “obsceno” el baile de Vini tras el gol, lo que implícitamente explica el quilombo posterior, lo cual a su vez queda demasiado cerca de justificarlo, racismo incluido.

Parece, pues, que a Segurola no le gusta el baile, o al menos no el baile postgol. Imaginamos que aquel gol de Roger Milla a Colombia en el Mundial del 94 le pareció también, en su momento, que estuvo rubricado de manera obscena. La danza del eterno (por legado y por edad) ariete camerunés fue un calco a la de Vini, bailarín del córner incluido. No podemos descartar siquiera que la celebración del brasileño fuese un tributo concreto al inolvidable Milla.

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En este país, ha quedado claro hace eones que no es el qué sino el quién. Lamine Yamal puede bailar. Griezmann puede bailar. Vini, en cambio, no puede bailar. Si lo hace, está provocando, y el debate se centrará siempre en sus presuntas provocaciones y nunca en la desproporción de una repuesta frecuentemente xenófoba.

Además de España, el otro país que ha dado la nota en el tratamiento informativo del incidente ha sido Argentina. El número 25 del Benfica es un ciudadano de dicho estado, por lo que algunos medios y youtubers han salido al rescate, rebuscando incluso en el barro para extraer de él a José Luis Chilavert, exguardameta de profesión y racista de vocación, cuyos repugnantes epítetos, dirigidos a Vinícius, os vamos a ahorrar en beneficio de una normal digestión de vuestro almuerzo o desayuno.

Por lo demás, el Real Madrid, como no podía ser de otro modo, apoya en esta guerra a su jugador agredido, tal y como ha hecho saber repetidamente su televisión oficial y tal como ha refrendado el comunicado emitido en los últimos minutos.

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Por lo demás, también sabréis que el Atleti empató en campo del Brujas, lo que motivó, en alguna portada, el consabido juego de palabras de la prensa deportiva patria. 

Los del Cholo superarán este desdichado empate en la vuelta, con toda probabilidad, pero tal cosa no hace menos indecente su resultado de ayer, aunque nadie se lo tendrá en cuenta ni se lo reprochará. Exigencia cero, de esa que no podemos entender.

La prensa cataculé, por su parte, anda a vueltas con cosillas de sus jugadores, entre ellas el ramadán de Lamine Yamal. El publirreportaje de Sport es de órdago, adelantándose a las posibles pegas que eventuales seguidores culés de la escuela de Chilavert pongan al cumplimiento religioso (nunca mejor dicho) de las abstinencias que el ramadán conlleva. La libertad de culto ampara a Lamine, así como a cualquier otro jugador de cualquier otra confesión, y no deberían hacer falta estos blanqueamientos preventivos, dado que no hay nada que blanquear.

Lo que no tienen interés en blanquear los medios cataculés son las tropelías verbales (y de las otras) de su ahora mismo candidato a la presidencia, Jan Laporta. Da la sensación de que se han cansado un poco de él. El incomparable (menos mal) Jan ha vuelto a rajar contra el CTA, pese a ser el hombre que cuadruplicó el sueldo de Negreira.

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Son, como veis, declaraciones de tan impecable gusto como incontestable razón. Se diría que Jan está algo nervioso con el pacto del Real Madrid con la UEFA, del que ha quedado fuera, y que tolera mal la lejanía temporal de la poltrona, a pesar de que va a imponerse en las inminentes elecciones con toda probabilidad.

Nos gustaría finalizar este portanálisis aconsejándole a Jan que se tranquilice. Pronto volverá a ser quien era. Bien es cierto que, en su caso, nunca se sabe si este es realmente un mensaje tranquilizador.

Pasad un buen día.

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