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·02 de janeiro de 2026
Leonel Justiniano, un mensaje desde el corazón tras un año marcado por el dolor y la frustración

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El cierre del año del centenario de Bolívar dejó sensaciones encontradas en el club y en su gente. Entre ellas, una de las voces que más fuerte resonó fue la de Leonel Justiniano, capitán del equipo, quien decidió abrir su corazón y compartir un mensaje profundamente humano tras una temporada que estuvo lejos de lo soñado.
Para el mediocampista celeste, 2025 no solo fue un año difícil en lo deportivo, sino también en lo personal. Justiniano reveló que atravesó uno de los golpes más duros de su vida: la pérdida de su padre, un hecho que marcó emocionalmente todo su camino dentro y fuera de la cancha.
“No fue el año como lo soñábamos, fue un año malo en lo personal”, expresó el capitán, reconociendo el peso emocional que cargó durante la temporada y cómo ese dolor convivió con la responsabilidad de portar la cinta en uno de los clubes más grandes del país.
Justiniano también pidió disculpas a la hinchada por no haber podido cumplir con las expectativas deportivas, en un año simbólico para Bolívar. “Les pido perdón si no llegué a ser el capitán que muchos querían, no haberle dado ni una copa fue una gran frustración”, escribió, asumiendo junto a sus compañeros la responsabilidad por los resultados.
En su mensaje, el referente celeste dejó en claro que las críticas no solo golpean al futbolista, sino también a sus familias, que viven de cerca la presión y el desgaste emocional que implica defender una camiseta histórica como la de Bolívar.
“Cada crítica es dolor y bajón para nosotros, así como para nuestras familias”, confesó, en una frase que expone una realidad pocas veces visible para el hincha.
A pesar del dolor, Justiniano cerró su reflexión con un mensaje de esperanza y fe, recordando que el club viene de ser campeón en 2024 y confiando en que los tiempos de revancha volverán. “Dios permita que vengan más copas en el año que viene”, concluyó, dejando abierta la ilusión de un nuevo comienzo.
Más allá de los resultados, el mensaje del capitán de Bolívar muestra la cara más humana del fútbol, donde detrás del brazalete, las críticas y la exigencia, también hay duelo, frustración y la necesidad de seguir adelante.









































