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·16 de janeiro de 2026
Mastantuono y Güler, dos apuestas que no despegan

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·16 de janeiro de 2026

Mastantuono y Güler, lejos del nivel que exige el Madrid.
Están en el foco. Señalados, cuestionados y cada vez con menos margen de maniobra. Franco Mastantuono y Arda Güler volvieron a salir tocados del Belmonte, escenario de otra noche incómoda para dos futbolistas llamados a marcar una época en el Real Madrid… pero que hoy generan más dudas que certezas.
Ambos representan proyectos de club y de inversión. Mastantuono llegó por 63,2 millones de euros; Güler, por 20. Dos fichajes que despertaron ilusión, promesas de talento y un futuro brillante. Sin embargo, el paso del tiempo no ha traído respuestas, sino inquietud. Ni rendimiento inmediato ni evolución sostenida. Peor aún: la sensación es que van hacia atrás.
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Franco Mastantuono with Arda Gueler (Photo by Denis Doyle/Getty Images)
La alerta con Arda Güler es, por ahora, amarilla. El talento sigue ahí, intacto, pero el contexto lo expone. El rol de organizador parece quedarle grande. Demasiada responsabilidad para un futbolista que aún no logra imponer su ritmo ni hacerse dueño del juego. Ante el Albacete fue el centrocampista con menor precisión en el pase (87%), por detrás de Cestero (89%) y Valverde (94%).
Los datos empeoran en zonas decisivas. En el último tercio del campo, Güler apenas alcanzó un 82% de acierto, muy lejos del 100% de Cestero y el 90% de Valverde. Números que no acompañan a quien debe ser el cerebro del equipo.
Pese a ello, dejó algún brote verde: fue el jugador que más ocasiones creó (5). Señal de que el talento existe, pero también de que su rendimiento se diluye cuando se le coloca en el centro del huracán. Terminó el partido con apenas 65 pases, una cifra baja para quien debía llevar el mando, superado incluso por Asencio (76) y Valverde (80). Demasiado lejos de las expectativas.
Si hay inquietud con Güler, la preocupación real apunta a Mastantuono. El argentino lleva tiempo desconectado, sin chispa ni atrevimiento. Ha perdido el desparpajo de sus primeros partidos, esa personalidad para encarar sin miedo, aunque la jugada no saliera. Hoy no encara… ni muerde.
Los números son elocuentes: sólo un disparo en todo el partido el del gol, el único entre los tres palos y apenas dos regates completados, la mitad que David Jiménez. Poco para un jugador que llegó con cartel de titular indiscutible.
Justo ayer se cumplió un mes desde su regreso tras la pubalgia. Tiempo suficiente para recuperar ritmo y sensaciones. Pero no está. En los últimos 15 partidos apenas ha disputado 172 minutos. Ha desaparecido del mapa y, cuando aparece, las sensaciones invitan al pesimismo.









































