Radio Gol
·30 de janeiro de 2026
Novak Djokovic le ganó a Sinner e irá por su undécimo título del Abierto de Australia ante Alcaraz

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·30 de janeiro de 2026

La experiencia de Novak Djokovic (4° del mundo) terminó imponiéndose sobre la actualidad de Jannik Sinner (4°). El serbio, 14 años mayor, se quedó con un maratónico triunfo de cinco sets (3-6, 6-3, 4-6, 6-4 y 6-4) y se clasificó por undécima vez a la final del Australian Open. Una leyenda viviente que, en 2026, quiere seguir escribiendo la historia: jugará la definición 38 en Grand Slam y va por el 25º.
En el arranque, el desarrollo fue ampliamente favorable para el tenista de San Candido, de 24 años, que salió decidido y agresivo. Apenas iniciado el encuentro quebró el saque de Nole, de 38, en su primer turno de servicio y, a partir de allí, marcó condiciones y controló los tiempos del juego.
El tenista balcánico comenzó frío e intentaba hacer pie, pero presentaba dificultades para sostener la profundidad de pelota de su rival. Se veía superado desde el fondo de la cancha, su zona de mayor confort y desde donde más daño hace, y la urgencia del momento lo llevó a explorar otros recursos de su amplio repertorio para desestabilizar a Sinner: varió tácticas, subió con mayor frecuencia a la red y encontró allí un respiro momentáneo, suficiente para quedarse con el segundo set.
Con el resultado en tablas, se dio un cambio de paradigma. Djokovic lucía más seguro con sus impactos de base, pero el esfuerzo físico realizado empezó a pasarle factura y a dejarlo sin aire en varios intercambios. Atento al semblante de su adversario, el italiano optó por ejecutar más drop shots, con el objetivo claro de obligarlo a desplazamientos más largos y así sacar provecho venciendo su resistencia.
De esta manera lo consiguió producto de un quiebre en el décimo juego, ante un Nole con cabeza gacha y las manos en sus rodillas, todas señales de limitación física. No obstante, cuando el cotejo parecía tener un desenlace anunciado, esos problemas de respiración quedarían a un lado en la cuarta manga: Djokovic se repuso después del descanso y exhibió su mejor tenis para llevar la historia al quinto y último parcial.
En momentos de tensión y nerviosismo, la experiencia cuenta. En efecto, sucedió: el italiano dispuso de muchas oportunidades de quiebre, pero la falta de efectividad en ese rubro acabó siendo fatal. En cambio, la leyenda de Belgrado, que llegó al partido fresco al no jugar en octavos de final por el abandono de Mensik y avanzar a semifinales por retiro de Musetti, se movió con soltura, encontró ángulos recónditos y aprovechó su chance en el 3-3. Así, se quedó con un triunfo majestuoso después de cuatro horas de acción. «Juega tan bien que no depende todo de mí», había dicho Djokovic en la previa del partido. Pero olvidó que él también.
El 10 veces ganador en Melbourne Park cortó la racha negativa de cinco derrotas seguidas ante el pupilo de Darren Cahill y Simone Vagnozzi, le interrupimó el invicto de 19 triunfos seguidos en este suelo y jugará, una vez más, la final del campeonato oceánico en busca del 25º Grand Slam de su carrera.
Su rival será el español Carlos Alcaraz, 1º del ranking, quien venció al alemán Alexander Zverev (3º) en un partido épico de casi cinco horas y media.








































