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·07 de março de 2026
Otro "error humano" condena al Celta

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Todo el celtismo lo sabía. Había memes en la semana previa, y los comentarios entre los aficionados antes del partido anticipaban que sucedería lo que, por otra parte, es habitual cuando el equipo vigués se mide a Real Madrid o Barcelona; juegan con un reglamento para ellos, y hay que ser mucho mejores para ganar. La designación de Isidro Díaz de Mera fue toda una declaración de intenciones. 9 victorias y 2 empates era el balance del conjunto blanco con este trencilla, que durante todo el partido midió con distinto rasero las faltas de uno y otro equipo, desquiciando a la parroquia local.
Fue valiente, hay que reconocerlo, en la acción del posible penalti de Jutglà, que tocó torpemente el balón con la mano dentro del área, pero fue objeto de falta previa por un rival. Parece increíble que el colegiado no viese la mano, tuvo que ser advertido desde la sala VOR, pero tras la pertinente revisión también vio la falta que provocó su desestabilización y el posterior contacto con el balón.
Pero en tiempo de descuento, Fer López fue objeto de una falta bastante clara, fruto de ese robo nació la acción del segundo gol del Real Madrid. El colegiado se inhibió manteniendo el criterio de todo el partido, es decir, mínimo roce del Celta falta, pero no así para el conjunto blanco, y la sala VOR miró para otro lado mientras silbaban. Es indignante que un equipo con 1.200 millones de euros de presupuesto tenga que recurrir una y otra vez a este tipo de favores, pero son las reglas del juego que se han establecido y que el fútbol español, Liga y RFEF permiten sistemáticamente.
Es casi hasta absurdo desgastarse en este tipo de partidos sabiendo las mínimas opciones de ganar, casi siempre sepultadas por "errores humanos". De no mediar esa última acción, el madridismo mediático, es decir todos los medios a nivel nacional, machacarían a Díaz de Mera por no señalar un penalti que no era, y por no mostrar una cartulina roja a Jutglà que tampoco era. Gracias a eso, Díaz de Mera vivirá una semana plácida, y no tendrá ningún tipo de visita a la nevera. Por eso el error humano siempre cae del mismo lado. Es lo que hay. A pensar en la Europa League.









































