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·19 de janeiro de 2026

¿Qué, exactamente, hace ahora Jürgen Klopp?

Imagem do artigo:¿Qué, exactamente, hace ahora Jürgen Klopp?

El futuro de Klopp

Durante la mayor parte de las dos últimas décadas, la respuesta a esa pregunta era simple. Jürgen Klopp entrenaba equipos de fútbol. Animaba las bandas, convertía la presión en arte escénico y construía vínculos emocionales que duraban más que los resultados. Maguncia, Dortmund, Liverpool: cada parada añadía otra capa a una reputación forjada en la intensidad, la empatía y la convicción.

Y luego se detuvo.


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O, al menos, dejó de hacer el trabajo que todos creían que lo definía. Por eso, un año después de asumir su rol como director global de fútbol de Red Bull, la pregunta sigue en el aire: Klopp, Red Bull, ¿qué hace ahora?

La respuesta, tal como se explora en una entrevista detallada publicada por The Athletic y escrita por Sebastian Stafford-Bloor, es más amplia y más humana de lo que permite un cargo convencional.

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Exentrenador Jürgen Klopp en las gradas de Anfield Liverpool vs Crystal Palace, Premier League, Fútbol, Anfield, Liverpool, Reino Unido – 25 mayo 2025 SOLO USO EDITORIAL No usar con audio, video, datos, listas de partidos, logotipos de clubes/liga no autorizados ni servicios en vivo. Uso en línea durante el partido limitado a 120 imágenes, sin emulación de video. Prohibido el uso en apuestas, juegos o publicaciones de un solo club/liga/jugador. PUBLICATIONxINxGERxSUIxAUTxHUNxGRExMLTxCYPxROUxBULxUAExKSAxONLY Copyright: xPaulxGreenwood/Shutterstockx 15316427p

La vida después del banquillo

Klopp llegó a Red Bull siete meses después de dejar Liverpool en mayo de 2024, asumiendo un rol que realmente no existía antes de que lo ocupara. Él mismo lo admite. “Soy Jürgen Klopp, pero no tenía ni idea de lo que eso significaba”, dijo, riéndose al recordar aquellos primeros días.

Lo que rotundamente no significa es micromanagement. Klopp no elige equipos desde la distancia ni sobrevuela a los entrenadores esperando errores. Le irrita la sugerencia de que sea un “enterrador” de técnicos; describe su influencia más bien como asesoría: calmado cuando se requiere, decisivo cuando es necesario.

Esa distinción importa. El imperio futbolístico de Red Bull es vasto: el RB Leipzig está en la cima, respaldado por clubes en Estados Unidos, Brasil y Japón, junto a participaciones y alianzas por toda Europa. Operar dentro de esa estructura exige tanta diplomacia como autoridad. Los primeros meses de Klopp transcurrieron viajando, escuchando y aprendiendo: liderazgo por presencia más que por decreto.

Influencia sin interferencia

Si el rol de Klopp suena deliberadamente difuso, es porque la influencia, a este nivel, rara vez viene con viñetas claras. Él está, como dice, “presente”. Disponible. De confianza. Presente sin ser intrusivo.

Los jugadores lo sienten. David Raum, capitán del RB Leipzig, habla con Klopp con regularidad; recibe mensajes después de los partidos y consejos extraídos de años en la élite. Los directores deportivos también lo valoran. Marcel Schäfer ha hablado de la capacidad única de Klopp para comunicar una visión, especialmente durante conversaciones de fichajes, donde la convicción puede ser tan persuasiva como la táctica.

Un posible fichaje, Johan Bakayoko, recordó haberse reunido con Klopp sin sentir presión alguna. Hablaron de fútbol, ideas, personalidad, incluso de lo que Bakayoko podría necesitar si se unía a otro club diferente. Ese enfoque captura la esencia del papel de Klopp en Red Bull: guía sin coacción, convicción sin mando.

Dar forma a una idea de fútbol global

Red Bull ha sido conocido durante mucho tiempo por identificar talento temprano y desarrollarlo rápidamente. Klopp es una voz dentro de ese sistema; no la más fuerte, pero quizá la más resonante. Su influencia se percibe en sutiles cambios tácticos —el Leipzig acercándose a un 4-3-3 familiar— y en decisiones estructurales, como reforzar el vínculo entre la academia y el primer equipo.

Nombrar a David Wagner, un confidente de muchos años, como responsable de la academia del Leipzig no fue por sentimentalismo. Fue por coherencia. Históricamente, al Leipzig le ha costado producir jugadores de la casa para su propio primer equipo. Si eso cambia es aún incierto, pero el camino ahora es más claro que nunca.

En términos más amplios, Klopp está profundamente involucrado en identificar a la próxima generación de entrenadores. Habla de ojeo de técnicos del mismo modo que otros hablan de jugadores: potencial, personalidad, adaptabilidad. El sobre-rendimiento, en su opinión, no es una amenaza sino una expectativa: los entrenadores exitosos se irán, y Red Bull debe estar siempre preparado.

En paz con no volver

La especulación sobre un regreso a los banquillos nunca ha desaparecido. Volvió a encenderse cuando el Real Madrid destituyó a Xabi Alonso, pero Klopp desestimó cualquier vínculo con una certeza que parecía genuina más que defensiva.

Tiene 58 años, más joven que muchos colegas que aún recorren las bandas, pero con las prioridades claras. “Sé que puedo entrenar a un equipo de fútbol”, dijo, “pero eso no significa que tenga que hacerlo hasta mi último día”.

Lo que Red Bull le ha ofrecido es espacio: para aprender, para mentorizar, para pensar de forma diferente. Reuniones de negocio, un idioma desconocido, una perspectiva global: es, según admite, cinco años de experiencia comprimidos en uno.

Klopp, Red Bull, ¿qué hace ahora? Conecta. Asesora. Tranquiliza. Da forma a ideas más que a alineaciones. Y, quizá lo más revelador, suena contento haciéndolo.

Este artículo fue traducido al español por inteligencia artificial. Puedes leer la versión original en 🏴󠁧󠁢󠁥󠁮󠁧󠁿 en este enlace.

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