Informa Betis
·19 de janeiro de 2026
Sin Amrabat y con Ez Abde brillando, Marruecos se queda sin título

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·19 de janeiro de 2026

La final de la Copa África disputada en el Complexe Sportif Moulay Abdellah de Rabat dejó una noche cargada de emoción, dramatismo y contrastes. Senegal se proclamó campeón tras imponerse a Marruecos por 0-1 en la prórroga, gracias a un gol en el minuto 94 que terminó por romper el sueño del conjunto anfitrión, que acarició el título hasta el último suspiro del tiempo reglamentario.
El partido fue intenso, muy igualado y con una enorme tensión táctica desde el primer minuto. Marruecos asumió más protagonismo con balón, empujado por su público y por la ilusión de levantar el trofeo en casa, mientras que Senegal apostó por un bloque sólido, bien organizado y paciente, esperando su momento. Durante los noventa minutos, las ocasiones fueron escasas y cada error se pagaba caro, en un duelo marcado por el respeto mutuo y el miedo a cometer un fallo decisivo.
Ese momento clave llegó en el último minuto del tiempo reglamentario. Marruecos dispuso de una oportunidad inmejorable para ganar el título desde los once metros, pero Brahim Díaz falló el penalti. El atacante optó por lanzarlo a lo Panenka, y Edouard Mendy, lejos de vencerse, leyó perfectamente la intención y atajó el balón. Una acción que cambió por completo el destino de la final y dejó helado al estadio, consciente de que se había escapado una ocasión histórica.
Ya en la prórroga, Senegal no perdonó. Apenas comenzado el tiempo extra, en el minuto 94, encontró el gol que terminaría siendo definitivo. Un mazazo para Marruecos, que acusó el golpe anímico y no tuvo fuerzas ni claridad para reaccionar en los minutos restantes.
En clave marroquí, una de las grandes ausencias fue la de Sofyan Amrabat. El centrocampista no disputó ni un solo minuto de la final debido a las molestias persistentes en su tobillo, una lesión que arrastró durante todo el torneo. Su último partido fue el 9 de enero ante Camerún, donde solo pudo jugar 22 minutos en la segunda mitad. Una baja muy sensible, ya que Amrabat es un futbolista fundamental por su liderazgo, su capacidad de trabajo y su influencia en el equilibrio del equipo.
Por el contrario, Ez Abde fue una de las notas más positivas de Marruecos. El extremo firmó una actuación muy notable, mostrando personalidad en una final de máxima exigencia. Generó una ocasión clara y estuvo preciso con balón, completando 32 de 44 pases (73%). En campo rival destacó especialmente, con 21 pases acertados de 28 intentos (75%), mientras que en campo propio registró 11 de 16 (69%).
Además, su compromiso defensivo fue evidente: ganó 3 de 4 entradas, realizó 6 recuperaciones y se impuso en 7 de los 13 duelos en el suelo disputados. Un rendimiento completo que confirma su crecimiento competitivo.
El título viaja finalmente a Senegal, que reafirma su fortaleza y madurez en las grandes citas. Marruecos, por su parte, se queda a las puertas en casa, con la sensación amarga de haberlo tenido en sus manos, pero también con nombres propios que invitan a creer en el futuro.









































