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·11 de março de 2026
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·11 de março de 2026
Gianni Infantino, presidente de la FIFA, ha salido de su despacho con una noticia que es pura geopolítica: Donald Trump garantiza que la selección de Irán será bienvenida en suelo estadounidense para el Mundial 2026.
A solo 93 días del pitido inicial, este movimiento no es un simple trámite de visados, sino una tregua simbólica en toda regla.
La reunión entre el mandatario norteamericano y el jefe del fútbol mundial ha servido para desactivar una de las bombas informativas del torneo. “El presidente Trump reiteró que, por supuesto, la selección iraní es bienvenida a competir”, confirmaba Infantino.
En un contexto donde las relaciones entre Washington y Teherán suelen medirse por sanciones y retórica bélica, que el balón ruede sin vetos es un alivio para la integridad de la competición.
Infantino no ha ocultado que el deporte es, hoy por hoy, el último puente que queda en pie. “Ahora más que nunca, todos necesitamos un evento como la Copa Mundial para unir a las personas”, sentenciaba con un pragmatismo necesario.
No se trata solo de goles, sino de evitar que el aislamiento político termine por devorar el césped, permitiendo que la bandera iraní ondee en los estadios de un país con el que mantiene un histórico pulso diplomático.
Al agradecer el respaldo de la Casa Blanca, el líder de la FIFA ha querido recalcar que “el fútbol une al mundo”, una frase que esta tarde suena menos a eslogan y más a realidad política.
Con la confirmación de que no habrá boicots ni exclusiones por origen nacional, el Mundial de 2026 se garantiza su mayor triunfo antes de empezar: sobrevivir a las fronteras y al ruido de los despachos para dejar que, al fin, hable el juego.
📸 MANDEL NGAN - Afp or licensors









































