Todofutbol.cl
·24 de junho de 2026
Una deslucida Inglaterra le dio vida a Ghana y Croacia y dejó muy apretado el Grupo L (sólo Panamá ya quedó eliminada)

In partnership with
Yahoo sportsTodofutbol.cl
·24 de junho de 2026

La goleada exhibida por Inglaterra en su estreno ante Croacia había instalado la sensación de que el conjunto dirigido por Thomas Tuchel estaba preparado para asumir definitivamente el papel de candidato al título mundial. Aquella actuación combinó contundencia ofensiva, control territorial y una aparente claridad conceptual que parecía haber dejado atrás las incertidumbres que acompañaron los últimos años del ciclo de Gareth Southgate. Sin embargo, el empate sin goles frente a Ghana en Boston volvió a abrir interrogantes que parecían cerrados. El equipo inglés monopolizó la posesión, acumuló presencia en campo rival y llevó el peso del encuentro durante largos pasajes, pero volvió a evidenciar dificultades para transformar su dominio en ocasiones realmente peligrosas.
Tuchel sorprendió antes del inicio introduciendo dos modificaciones en la línea defensiva respecto al equipo que había superado a Croacia. Marc Guéhi ingresó por John Stones, mientras que la decisión más comentada fue la inclusión de Djed Spence en lugar de O’Reilly. En ataque, el técnico alemán mantuvo la confianza en Noni Madueke y Anthony Gordon, acompañados por Jude Bellingham, quien alcanzó un nuevo hito al convertirse en el jugador más joven en llegar a las 50 internacionalidades con Inglaterra.
En la vereda opuesta, Carlos Queiroz debió afrontar algunos contratiempos, especialmente en la portería, donde Asare ocupó el lugar de Zigi. Más allá de las ausencias, el experimentado entrenador portugués diseñó un plan conservador y extremadamente disciplinado. Con Thomas Partey disponible, reforzó el centro del campo mediante un trivote compuesto por el propio Thomas, Yirenkyi y Sibo, mientras que en ataque apostó por la velocidad y el despliegue de Iñaki Williams, Jordan Ayew y Antoine Semenyo.
La propuesta de Ghana fue coherente desde el primer minuto. Las ‘Black Stars’ renunciaron deliberadamente a la posesión para construir un bloque compacto, muy junto y agresivo en los repliegues. La prioridad era impedir que Inglaterra encontrara espacios entre líneas. Para ello, tanto Iñaki Williams como Semenyo realizaron un trabajo defensivo incansable por las bandas, cerrando líneas de pase y dificultando la circulación de balón de los europeos.
Como era previsible, Inglaterra empujó rápidamente a Ghana hacia las inmediaciones de su propia área. Los ‘Three Lions’ lograban progresar especialmente mediante triangulaciones en los costados, aprovechando los movimientos de apoyo de Bellingham y Declan Rice. El encuentro se disputaba prácticamente en un tercio del campo, con una selección africana defendiendo muy cerca de su portero. Sin embargo, el dominio territorial inglés no encontraba traducción en el marcador. De hecho, la primera aproximación reseñable llegó recién pasado el primer cuarto de hora, con un lejano lanzamiento de falta de Rice que se marchó muy desviado.
Lejos de desmoronarse bajo la presión, Ghana fue ganando confianza con el paso de los minutos. Aunque apenas alcanzó un 15% de posesión, su plan funcionaba con notable eficacia. Thomas se convirtió en el eje de la resistencia africana, protegiendo constantemente la frontal del área y corrigiendo cualquier intento de penetración. A su alrededor, los centrales ofrecieron una actuación impecable, imponiéndose en el juego aéreo y neutralizando los numerosos centros laterales de una Inglaterra que terminó la primera mitad sin exigir verdaderamente a Asare.
El descanso no trajo cambios inmediatos por parte de Tuchel, aunque el contexto recordaba inevitablemente al partido anterior frente a Croacia, cuando el técnico encontró soluciones desde el banquillo. Esta vez, sin embargo, la respuesta tardó en aparecer. Incluso fue Ghana quien sorprendió dando algunos pasos hacia adelante. La selección africana comenzó a amenazar con transiciones más ambiciosas y obligó a la defensa inglesa a intervenir. Spence protagonizó una cobertura decisiva cuando Senaya logró superar la espalda de Gordon, en una acción que sirvió de advertencia para los europeos.
La reacción inglesa llegó mediante Anthony Gordon, cuyo remate representó el primer disparo entre los tres palos del encuentro para su selección, aunque Asare resolvió sin dificultades. Poco después, Tuchel decidió intervenir de manera más profunda. Ingresaron O’Reilly y Bukayo Saka, mientras Madueke cambiaba de sector para intentar generar nuevos desequilibrios. Queiroz tampoco permaneció inmóvil y refrescó a su equipo con los ingresos de Fatawu y Adu, manteniendo la intensidad defensiva que había caracterizado toda la actuación ghanesa.
Mientras tanto, Harry Kane continuaba viviendo una noche frustrante. El capitán inglés permaneció aislado durante gran parte del encuentro, prácticamente sin suministro de balones en zonas de remate. Su oportunidad más clara llegó tras recuperar un balón a Thomas y probar desde la frontal, aunque su disparo careció de la potencia necesaria para inquietar al guardameta rival.
Con el tiempo agotándose, Tuchel optó por asumir mayores riesgos. Retiró a Declan Rice para dar entrada a Eberechi Eze, apostando por un centro del campo más ofensivo. Poco después, Morgan Rogers reemplazó a un Jude Bellingham mucho menos influyente que en la jornada inaugural, reflejo también de las dificultades colectivas que atravesó Inglaterra para encontrar espacios.
Los minutos finales fueron los más intensos del encuentro. Con Inglaterra completamente volcada sobre campo rival, Ghana encontró una oportunidad inmejorable para llevarse la victoria. Adu logró plantarse frente a Jordan Pickford, pero Ezri Konsa apareció providencialmente para evitar el remate cuando el peligro parecía irreversible.
Aquella acción actuó como una llamada de atención para Inglaterra. En la recta final llegaron las mejores oportunidades del partido. Asare realizó una magnífica intervención para desviar un remate ajustado de Saka y, apenas instantes después, O’Reilly estrelló un cabezazo en el larguero. El rebote cayó en los pies de Kane, pero el delantero envió su remate por encima del travesaño, desperdiciando una ocasión que parecía ideal para rescatar la victoria.
Ghana terminó resistiendo bajo una enorme presión, pero encontró recompensa a su esfuerzo táctico y a su disciplina colectiva. El empate no solo representa un resultado valioso para las aspiraciones africanas, sino que además reabre el debate sobre el verdadero nivel competitivo de Inglaterra. El conjunto de Tuchel sigue mostrando recursos y profundidad de plantilla, pero también evidencia problemas cuando los partidos exigen paciencia, creatividad y precisión frente a defensas organizadas. El liderato del grupo queda completamente abierto de cara a la última jornada.
En el otro encuentro de la jornada, Croacia consiguió una victoria fundamental para mantenerse en la lucha por avanzar a la fase de eliminación directa. El combinado balcánico derrotó por 1-0 a Panamá en un partido mucho más equilibrado de lo que reflejó el marcador final.
La selección canalera volvió a demostrar personalidad y capacidad competitiva, planteando un encuentro serio desde el punto de vista táctico y sosteniendo la igualdad durante largos tramos. Sin embargo, cuando el partido parecía encaminarse hacia un empate, apareció Ante Budimir. El delantero, ingresado desde el banquillo, aprovechó una de las pocas oportunidades claras para marcar el gol decisivo y devolverle la esperanza a los croatas.
Panamá dispuso de varias ocasiones para igualar el marcador, pero la falta de eficacia volvió a castigar a un equipo que compitió con valentía, aunque sin premio. La derrota confirmó además su eliminación matemática y la imposibilidad de sumar el primer punto mundialista de su historia.
Para Croacia, en cambio, el triunfo significa mucho más que tres puntos. Representa la posibilidad de seguir soñando con la clasificación y de llegar a la última fecha dependiendo de sí misma, manteniendo intactas sus aspiraciones de continuar su recorrido en la Copa del Mundo.

/Escrito por Freddy Bustos, corresponsal de todo futbol en Inglaterra. Video: DSports







































