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·5. März 2026
De Cristiano a Messi: El ambicioso plan de Donald Trump para consolidar su imagen mundial a través del fútbol

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Este jueves, la Casa Blanca se prepara para vivir una de las jornadas con mayor impacto mediático de los últimos tiempos. Tras el título obtenido por el Inter Miami en la MLS, el plantel completo ha sido invitado a la sede de gobierno estadounidense para cumplir con la histórica tradición de los campeones. Sin embargo, todas las miradas están puestas en un solo nombre: Lionel Messi.
La cita está programada para las 16:00 horas de Washington (18:00 de Argentina). Si bien el club mantiene bajo hermetismo la lista definitiva de asistentes, la organización espera que el astro rosarino encabece la delegación. Para Messi, un deportista que siempre ha cultivado un perfil extremadamente bajo y ajeno a las contiendas políticas, la decisión de asistir conlleva una carga simbólica inevitable.
Su presencia no solo validaría el éxito de la liga local (MLS), sino que marcaría su primer encuentro oficial con Donald Trump en un momento clave: a solo meses de que comience el Mundial 2026 en Norteamérica, donde Messi y la Selección Argentina jugarán gran parte de su fase de grupos precisamente en estadios estadounidenses.
Para Trump, la foto con Messi sería la pieza final de un rompecabezas de «diplomacia deportiva» que comenzó meses atrás con Cristiano Ronaldo. En aquella ocasión, el mandatario organizó una fastuosa cena de gala en honor al príncipe heredero de Arabia Saudita, Mohammed bin Salman, quien llegó acompañado por la figura del Al-Nassr.
Aquel evento no fue meramente social. Entre los invitados se encontraban gigantes de la industria como Tim Cook (Apple), Elon Musk (Tesla) y el propio Gianni Infantino (Presidente de la FIFA). Durante la velada, Trump incluso bromeó con el futbolista portugués al presentarle a su hijo Barron, de 19 años, asegurando que el joven ahora lo «respetaba más» por haber conocido a su ídolo. Detrás de las risas, se tejieron alianzas estratégicas sobre inversiones y se discutió la situación de Medio Oriente, con CR7 como embajador clave para el Mundial 2034 en suelo saudí.
La posible entrada de Messi a la Oficina Oval representaría la culminación de un proceso que comenzó con su llegada a Miami: la transformación definitiva de Estados Unidos en un mercado futbolístico de primer nivel. Para Trump, estos encuentros con las dos máximas leyendas del fútbol moderno (Cristiano y Messi) funcionan como una herramienta de validación global.
Mientras que Ronaldo fue la llave para conectar con el poder económico de Arabia Saudita, Messi es la cara del torneo que Estados Unidos organizará en 2026. La asistencia del rosarino a la Casa Blanca, aunque sea bajo el marco de una obligación de su franquicia, enviaría un mensaje de estabilidad y prestigio institucional en un contexto internacional complejo.









































