Un 10 Puro
·29. Januar 2026
Efectivamente, Arbeloa no es Mourinho: hace falta fumigar en ese vestuario del Real Madrid

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·29. Januar 2026

Arbeloa se ha empeñado en recordarlo desde que asumió el banquillo del Real Madrid: “Si quisiera ser Mourinho fracasaría estrepitosamente”. De momento, sin ser Mou, ya lleva dos cornadas: una en Copa, en Albacete, y otra en Champions, ante el Benfica… entrenado por el portugués.
A 24 horas de la debacle de Lisboa, opinar sobre el encuentro sería hacerles perder el tiempo, y nada más lejos de mi intención. Pero conviene reseñar varias cosas: esta plantilla, con cuatro retoques superfluos y de poco impacto, lleva tres entrenadores en siete meses. Se ha cargado a Ancelotti, fulminó a Xabi Alonso y en el estadio Da Luz comenzó a acolchar el ataúd, deportivo entiéndame, de Arbeloa.
En una noche de lluvia y frío, estos tipos que conforman la plantilla del Real Madrid decidieron que con un clima así de desapacible no merecía la pena honrar el escudo. El bofetón deportivo es mayúsculo: no sólo perder el pase directo a octavos de final, sino también perder la ventaja de campo en todas las eliminatorias. Claro, que ningún madridista, ni uno solo, llegó a creerse que estos tipos que conforman la plantilla del Real Madrid podrían ganar la Champions.
Arbeloa, otra vez, se volvió a disfrazar de técnico cariñoso con su plantilla. Como si estos fulminadores de entrenadores necesitaran mimitos, y no uno que tome decisiones reales. Regalarle minutos a un Mastantuono invisible, el empeño en Huijsen cuando es más blando que una montaña de gominolas, soportar el desplante de Arda Güler cuando le sustituye, soltar a los leones a Cestero pasando por encima de Ceballos… Despotricar contra tu afición llamando “antimadridistas” a los cabreados.
No parece el mejor camino para hacer carrera en el banquillo del Real Madrid. Tras una derrota como la de Lisboa, Mourinho no se escudaría en un “soy yo el responsable”, sino que señalaría públicamente a los que no cumplieron, separando los ratones de los leones. Pero Arbeloa prefiere que los niños mimados estén arropados, que alguien les cante una nana y que les sirvan antes de dormir su biberón caliente para llenar la panza.
Haciendo eso, Ancelotti (el entrenador con mejor palmarés en la historia del Real Madrid) y Xabi Alonso (conocedor de todas las reglas de un vestuario) fueron sacados en catapulta por el ego inconmensurable de estos tipos que conforman la plantilla del Real Madrid. O Arbeloa comienza a tomar decisiones, aunque eso suponga parecerse un poco más a Mourinho de lo que le gustaría, o dentro de poco, de demasiado poco, los pitos a jugadores y palco que se prevén también para el partido ante el Rayo no se olvidarán de atronar junto al banquillo. Toca parecerse a Mourinho.








































