Club Deportivo Guadalajara
·12. Februar 2026
El ‘Ángel Exterminador’ de El Clásico de México

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Uno de los mejores aspectos de los Clásicos de México es que nos regalan historias únicas que perduran. Por supuesto que la rivalidad entre los máximos antagonistas del futbol mexicano cuenta con múltiples episodios, con villanos y héroes, que perduran en la memoria colectiva y hoy recordaremos a uno de los ‘talismanes’ de Chivas ante las Águilas.
Después de dejar grandes impresiones en su paso por Tampico Madero y Rayados, el Guadalajara fichó de cara al Invierno 1998 a un espigado delantero llamado Héctor Del Ángel, en busca en fortalecer la delantera que en aquel entonces contaba con nombres como el de Luis García, y al que más adelante se integró Ricardo Peláez.
El nacido en El Higo, Veracruz, militó 3 años con el Rebaño Sagrado, intercalando titularidades y suplencias, pero dejó una huella muy notoria en el equipo Rojiblanco: su víctima predilecta fue el América. En total, Del Ángel disputó 4 Clásicos de México y marcó 3 goles, lo que le valió ganarse el apodo del ‘Ángel Exterminador’.
Todo comenzó en su semestre de llegada, el 20 de septiembre de 1998, cuando en la cancha del Estadio Jalisco salió a la cancha con el 17 a la espalda en lugar de García, que salió lesionado. Su impacto fue inmediato: en un balón por aire, el guardameta Azulcrema dejó la pelota muerta en el manchón penal y con una media vuelta ajustadísima, marcó el gol que definió el 1-0 final.
Repitió la dosis en el Verano 1999, cuando nuevamente suplió al ‘Doctor’ y le bastaron 8 minutos para hacerse presente en la pizarra. Un servicio a pelota parada por banda izquierda, cobrada por la diestra educada de Alberto Coyote, encontró el movimiento en el área de Del Ángel, que anticipó a su marcador para martillar con la testa a primer palo, una vez más, en el tanto que selló el 0-1 para el Rebaño.
Por último, hay que remontarse al Verano 2000, en un episodio con un significado especial para el ‘Talismán’. En días previos al encuentro, sufrió el fallecimiento de su madre, pero con el compromiso sólido hacia su equipo, jugó ante el acérrimo rival como titular. A los 26’, Benjamín Galindo recibió fuera del área, se perfiló a la zurda y sacó un riflazo que obligó el rebote de Adolfo Ríos, justo a la ubicación de Del Ángel, que sin dudarlo un solo segundo la prendió de zurda para hacer estallar al Estadio Jalisco en medio de las lágrimas dedicadas hasta el cielo. Aquella tarde, comenzó la goleada de 3-0 sobre el acérrimo rival.
De cara a un fin de semana con el vaivén de emociones como el que estamos por vivir, es imposible no recordar con especial cariño la pasión con la que gritamos cada gol del Guadalajara; especialmente cuando de nuestro lado han existido jugadores con la efectividad del ‘Ángel Exterminador’.









































