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·1. Februar 2026
El laberinto de Simeone: mensajes, fantasmas y despropósito

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Simeone se disfrazó de Tancredi en Levante: cambiarlo todo para que nada cambie. Julián al banquillo, también Pubill y Hancko, y Baena y Koke y todos los que venían armando el equipo titular. No sabemos muy bien si trataba de encontrar descanso para el partido de Copa, o de enseñarle a Alemany, que parece no haberse dado cuenta todavía, que la plantilla era la que era. El plan se torció a los veinticinco minutos porque Sorloth tuvo que ser sustituido por una conmoción que se produjo al chocar su cabeza contra la de un defensa levantinista. Julián para adentro para prolongar su racha de despropósito.

VALENCIA, SPAIN – JANUARY 31: Julian Alvarez of Atletico de Madrid is challenged by Alan Matturro of Levante UD during the LaLiga EA Sports match between Levante UD and Atletico de Madrid at Ciutat de Valencia on January 31, 2026 in Valencia, Spain. (Photo by Judit Cartiel/Getty Images)
El Atleti ofreció un partido soporífero. Ni Almada, ni Barrios, ni Llorente, ni por supuesto Julián, ni tampoco Cardoso, ni mucho menos Nico. Ni un tipo de medio campo para adelante con la jerarquía para desatascar el juego, para hacer fluir el juego, los minutos pasando y en frente un equipo en descenso que hacía lo que podía y que parecía una enormidad ante la planicie que ofrecía su rival de campanillas.
En la segunda mitad vino un carrusel de cambios, hasta seis, en los que Simeone parecía ir sacando uno a uno a sus efectivos y mostrándoselos a Mateu. Esto es lo que hay señor Alemany, ¿se da usted cuenta? Necesito un delantero pero no lo hay en el banco, necesito un centrocampista pero no lo hay en el banco. Se lesiona Barrios y todo es una tragedia, como así fue. Y no hay más que esto. Y también está él, Simeone, cabizbajo, como aquel que está encerrado en un laberinto del que no encuentra la salida, e intenta buscar la luz dando palos de ciego y los jugadores, que corren por el campo como fantasmas desposeídos de su identidad, sin saber muy bien si van o viene o qué puede ocurrir. En el último minuto le cayó una a Julián, una con la que hubiera rescatado el triunfo en otro tiempo, pero no quiso salirse del papel de la noche, y lanzó un disparo manso a las manos del portero. Un punto y la sensación de que todo está perdido, de que todo está entregado. El jueves se verá.
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