Anfield Index
·25 de marzo de 2026
Arabia Saudí apunta a Salah y a directivos clave del Liverpool este verano

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·25 de marzo de 2026

La inminente reestructuración estival del Liverpool ha adquirido una dimensión cada vez más global, con un fuerte interés desde Arabia Saudí en dos de las figuras más influyentes del club fuera del campo: Michael Edwards y Richard Hughes. Lo que al principio parecía una recalibración rutinaria de postemporada ahora está tomando forma como algo mucho más estructural, con fuerzas externas acelerando la incertidumbre en torno a las operaciones futbolísticas del club.
Según Miguel Delaney de The Independent, la Saudi Pro League “tiene en la mira tanto a Michael Edwards como a Richard Hughes… en lo que podría profundizar un verano de agitación”. Esa definición refleja la magnitud de lo que está ocurriendo: no se trata simplemente de fichajes o ajustes tácticos, sino de quién acabará diseñando el futuro del Liverpool.
Edwards, ampliamente considerado una de las mentes más sagaces del fútbol en materia de reclutamiento, regresó al club en un alto cargo estratégico, mientras que Hughes asumió como director deportivo tras la transición en el banquillo en 2024. Juntos representan continuidad, pero también un posible punto de vulnerabilidad mientras Arabia Saudí continúa su agresiva expansión en la élite de la infraestructura futbolística.

La reputación de Edwards va mucho más allá de Merseyside. Su enfoque basado en datos y su capacidad para extraer valor en el mercado de fichajes lo han convertido desde hace tiempo en uno de los ejecutivos más admirados del fútbol europeo. Es precisamente ese prestigio lo que ha llamado la atención de los responsables de la toma de decisiones en Arabia Saudí.
Delaney informa que Edwards “es visto como alguien que podría trabajar en una función más amplia de supervisión para la competición, o quizás para un club en particular”. Esa distinción es importante. Arabia Saudí no solo está reclutando jugadores; está construyendo un ecosistema futbolístico, y figuras como Edwards son centrales para esa ambición.
La situación interna del Liverpool solo añade complejidad. Edwards había recibido el encargo de desarrollar un modelo multiclub bajo Fenway Sports Group, explorando más de 30 clubes en toda Europa. Sin embargo, como señala Delaney, “la jerarquía consideró que la mayoría estaban considerablemente sobrevalorados”, lo que llevó a un repliegue de esa estrategia. Ese giro plantea una pregunta clave: ¿busca ahora Edwards un proyecto más alineado con su visión?
Arabia Saudí podría ofrecerle exactamente eso.
Aunque Edwards acapara los titulares, la posición de Hughes es igual de significativa. Como director deportivo, está en el centro operativo del proceso de fichajes y construcción de plantilla del Liverpool. Cualquier movimiento relacionado con Hughes tendría consecuencias inmediatas para la planificación a corto plazo del club.
Delaney destaca que Hughes “mientras tanto es conocido por ser visto como un candidato ideal para funciones de reclutamiento en Al Hilal”. Ese vínculo subraya cómo Arabia Saudí apunta no solo a nombres de gran impacto, sino también a especialistas capaces de ofrecer un éxito sostenible.
Las actuaciones irregulares del Liverpool esta temporada han intensificado el escrutinio en todos los frentes. Delaney señala que “la irregularidad en el rendimiento y las dudas sobre un reclutamiento desequilibrado han generado ruido en torno al liderazgo futbolístico tanto como al entrenador”. En otras palabras, no se trata solo de los resultados sobre el césped; se trata de las estructuras de decisión que hay detrás.
A pesar de ese ruido, no existe una amenaza inmediata para el puesto del entrenador. “No obstante, actualmente no hay planes de prescindir de Arne Slot”, escribe Delaney, y la jerarquía cita “numerosos factores atenuantes para una campaña decepcionante”. Sin embargo, esa estabilidad puede no extenderse al nivel ejecutivo.
El contexto más amplio es imposible de ignorar. El Liverpool se acerca a un verano decisivo, con salidas de alto perfil y recalibraciones estratégicas convergiendo al mismo tiempo. La posible marcha de figuras clave como Edwards y Hughes no haría más que amplificar esa sensación de transición.
El papel de Arabia Saudí en todo esto no puede subestimarse. Su estrategia a largo plazo está remodelando la dinámica de poder del fútbol, yendo más allá de la adquisición de jugadores para adentrarse en la gobernanza y el conocimiento especializado. Para el Liverpool, esto representa tanto un desafío como un punto de decisión: resistir el interés externo y reforzar las estructuras internas, o arriesgarse a entrar en un periodo de inestabilidad.
Delaney resume el ambiente con acierto al señalar que “numerosas fuentes [creen] que habrá cambios pase lo que pase”. Esa frase habla de inevitabilidad más que de especulación. Se avecinan cambios; la única pregunta es hasta qué punto llegarán.
Para aficionados y observadores por igual, el foco seguirá puesto en cómo el Liverpool gestione este momento. Retener a Edwards y Hughes enviaría una señal de continuidad e intención. Perderlos ante Arabia Saudí marcaría el comienzo de un nuevo capítulo, definido tanto por las decisiones fuera del campo como por el rendimiento dentro de él.
Este artículo fue traducido al español por inteligencia artificial. Puedes leer la versión original en 🏴 en este enlace.









































