Anfield Index
·15 de septiembre de 2026
Delantero del Liverpool 'tiene que hacer más', según exestrella

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·15 de septiembre de 2026

El empate 0-0 del Liverpool con el Fulham en Anfield fue plano, lento y falto de ideas. Para Andoni Iraola, todavía en una etapa temprana en el club, fue la primera actuación que hizo saltar una verdadera señal de alarma. No hubo intensidad, hubo poca profundidad y casi nada inquietó a Bernd Leno.
El foco recae de forma natural en Alexander Isak. Llegó al partido con tres goles en cuatro encuentros y había empezado la temporada viéndose afilado, móvil y decisivo. Ante el Fulham, pasó casi desapercibido. Un remate tempranero cruzó el arco, y luego se fue diluyendo del partido.
Charlie Adam no se anduvo con rodeos. Hablando de la delantera del Liverpool, dijo: “Simplemente nunca tuvieron ese filo en la parte alta del campo. [Bradley] Barcola y [Victor] Munoz realmente nunca causaron problemas. Isak, para mí, tiene que hacer más. Fue un partido duro de ver”. Es una valoración contundente, y justa.
No fue un caso de un delantero aislado mientras el resto del equipo funcionaba. El ataque del Liverpool como unidad careció de intención. Barcola no logró estirar el partido, Munoz ofreció poca amenaza y el servicio hacia el delantero centro fue irregular. Aun así, los delanteros de élite no tienen pase libre porque el suministro sea deficiente. Tienen que imponerse, ocupar a los defensores, asociarse con los demás y hacer el partido incómodo. Isak hizo demasiado poco de eso.

Foto: IMAGO
Ese es el verdadero problema. Liverpool tuvo el balón, pero no la suficiente amenaza. Su juego en el último tercio fue predecible y sus movimientos fáciles de leer. Fulham estuvo compacto, organizado y rara vez se vio forzado al pánico. Cuando un equipo controla los espacios con tanta comodidad en Anfield, hay que hacer preguntas sobre el ataque local.
Ya existe un debate conocido en torno a Isak. ¿Cuánta responsabilidad recae en los creadores y cuánta en el delantero? La respuesta es simple: en ambos. Un atacante depende del servicio, pero también tiene que influir por sí mismo en el ritmo del partido. El sábado, Isak no defendió su candidatura ni de lejos con la suficiente fuerza.
Iraola tiene ahora un problema práctico más que dramático. Tiene a un goleador contrastado que empezó bien la campaña, pero que pareció desconectado cuando el Liverpool necesitaba un referente arriba. Eso exige una respuesta en el campo de entrenamiento, no lamentos.
El desafío es construir conexiones más claras alrededor de Isak y exigirle a cambio una mayor presencia. Liverpool no necesita entrar en pánico tras un empate gris. Sí necesita mecanismos más afilados, más agresividad cerca del gol y más del hombre que lidera el ataque. Fulham dejó ese problema bastante claro. El siguiente paso es ver si Iraola e Isak lo corrigen rápido.
Este artículo fue traducido al español por inteligencia artificial. Puedes leer la versión original en 🏴 en este enlace.
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