La Galerna
·4 de febrero de 2026
El Barça, el Atleti, el Madrid y la realidad

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·4 de febrero de 2026

Buenos días, amigos, y bienvenidos todos a una nueva y confiamos que inspiradora sesión portanalítica. En esta temporada de gran incertidumbre, en la que no sabemos si el Madrid le va a meter 6 al Mónaco o si va a caer en Copa con el Albacete, podéis contar al menos con una certeza: La Galerna estará cada mañana diseccionando las portadas de la prensa patria, con muy eróticos y revitalizantes resultados. (Os aseguramos que el autocorrector había puesto “sépticos” en lugar de “eróticos”. No en vano el autocorrector nos acompaña también desde hace más de una década en este privilegio y conoce el percal).

Comenzamos con Mundo Deportivo. El Diario de Godó, Grande de España, celebra someramente el pase a semifinales de Copa del Rey del club cliente de Negreira con un indiscutible y por tanto certero “A semis”. No tenemos nada que objetar. Sí nos opondríamos con alguna fuerza a que hubieran titulado, por ejemplo, “A la final”, por cuanto dicho titular se habría dado de bruces con la tozuda realidad. No nos habría extrañado, por otra parte, dado que si hay algo que entra en conflicto permanente con el Barça y su entorno es precisamente la realidad. Por ejemplo, deberían reconocer, y no lo hacen, que no se aproximan ni por asomo a la grandeza del 15 veces campeón de Europa, y que no han logrado hacerlo ni siquiera untando ignominiosamente a la cúpula arbitral española durante décadas (de 17 años consecutivos hay facturas). La realidad les sienta fatal.
Mundo Deportivo no hace, pues, un alarde de imaginación cuando titula “A semis”, pero al menos se amolda a la realidad, lo que ya sorprende positivamente. Tiene además el diario de Godó, grande de España, la decencia de reconocer que el Albacete estuvo cerca de forzar la prórroga (Gerard Martín sacó un balón de la línea en el último minuto), si bien no tanta como para admitir también que a Cancelo le perdonaron vergonzosamente la expulsión por doble amarilla.
Sport personifica en Lamine Yamal la victoria culé en tierras manchegas, y no se priva de recordarnos que en ese mismo campo fue eliminado el Real Madrid de la competición. También ahí aciertan pero tiene menos mérito, ya que con esa parte de la realidad (la que tiene que ver con los fracasos vikingos) no tienen por contra el menor problema, por lo que sea.
Sí deberían en cambio atesorar las suficientes dosis de realismo y humildad (la cualidad favorita de Pep Guardiola) para admitir que el equipo que pagó a Negreira rozó al menos una suerte parecida a la de los blancos, tan dolorosa y humillante. ¿Qué habría pasado si Gerard Martin no hubiera sacado esa pelota, o si el inefable Munuera (o Munuese) hubiera o hubiese tenido los arrestos de echar a Cancelo? La línea que separa el éxito del fracaso, y aun del oprobio, es bien fina, como nos recordaban los Kinks en esa obra maestra llamada Celluloid Heroes.
And those who are successful
be always on your guard.
Success walks hand in hand with failure
along Hollywood Boulevard.

Para héroes, de celuloide o no, Endrick. El brasileño esta causando sensación en Francia, cedido como está por el Madrid en el Olympique de Lyon, y tal realidad nos comunica un sabor agridulce. Dulce porque el futbolista es nuestro y está llamado a recorrer en el Madrid un camino de gloria. Agrio porque podría estar aquí con nosotros ahora, sin que nadie se atreva a aventurar las razones por las que no lo está. Se dirá que tenía que curtirse fuera, pero siempre quedará la duda, viendo que Mbappé lleva 36 goles y el siguiente es Vinícius con 7, si no podría estar ya mismo aquí, enjugando esas distancias siderales.

Marca nos trae a Lookman, el flamante fichaje del cholismo, que no ha tenido suficiente con gastarse 350 millones en dos veranos y ahora incrementa su gasto, esta vez de manera invernal, para poder seguir siendo el modesto equipo del pueblo y para que nadie en absoluto le reclame resultados deportivos que sigan a esos fichajes. Si Lookman fracasa, nadie se enojará, como nadie se ha enojado con tantos y tantos fracasos que le han antecedido en forma de contrataciones millonarias, sin que nadie de la prensa, en su mayoría encamada con Gil Marín, haya levantado jamás una ceja ante las millonadas gastadas en balde (no en Balde, jugador culé al que por lo demás tampoco nos extrañaría ver algún día en el Atleti, precedido por Gavi).
Aparte del pésimo juego de palabras marquista ("nuevo look", por Lookman, ¿lo pilláis?), digamos que el Atleti guarda también una relación peculiar con la realidad. A diferencia del club que se compró el sistema arbitral, la admite, si bien digamos que no le afecta. Es un club autosatisfecho y autorreferencial que es feliz en la permanente contemplación de su propia esencia, tan presuntamente modesta y viril. No necesita ganar nunca, aunque invierta en jugadores como si no hubiera un mañana, o sea, como si lo necesitara.
También confesaremos que, de manera compatible con este comentario, nos habría gustado que el Madrid utilizara la ventaja de fichajes de enero para apuntillar una plantilla terriblemente lastrada por las lesiones. También nosotros haríamos bien en hacernos ver nuestra propia relación con la realidad.
Pasad un buen día.
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