Un 10 Puro
·7 de julio de 2026
Pedro Martínez: Florentino Pérez ficha para el Real Madrid al Pep Guardiola del baloncesto

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El Real Madrid ha decidido dar un volantazo en su sección de baloncesto que ni Carlos Sainz padre. El club blanco ha decidido entregar el banquillo, tal y como anunció ayer, a Pedro Martínez, el entrenador que acaba de convertir al Valencia Basket en campeón de Liga y en uno de los equipos más reconocibles de Europa. El despido de Sergio Scariolo abre paso a un técnico de enorme prestigio, con un contrato para las próximas tres temporadas y una idea de juego tan definida como exigente.
La comparación puede sonar atrevida, pero no es gratuita: Pedro Martínez es, en muchos sentidos, el Pep Guardiola del baloncesto español. No por estética ni por discurso, sino por concepto. Sus equipos tienen sello, ritmo, circulación, atrevimiento y una identidad que se reconoce en apenas unas posesiones. Su Valencia Basket ha sido un proyecto de autor, construido a su imagen y semejanza, divertido de ver y capaz de competir desde una propuesta valiente.
Florentino Pérez ficha a un entrenador excelente. Sobre eso no hay ninguna discusión. El catalán ha demostrado durante años una capacidad extraordinaria para construir equipos competitivos, mejorar jugadores y sacar petróleo de plantillas que no siempre partían como favoritas. Su Valencia no solo ganó, sino que convenció. Y eso, en un Real Madrid necesitado de recuperar energía, hambre y personalidad tras un año muy por debajo de las expectativas del mayor presupuesto histórico de la sección, pesa mucho. Que se lo digan a Scariolo.
Pero el fichaje llega también con letra pequeña emocional para el madridismo. Porque Pedro Martínez no aterriza en el Real Madrid como un técnico neutro. Su carrera está llena de encontronazos, reproches arbitrales y cruces con el club blanco, especialmente en los últimos años. Por ejemplo, tras la semifinal de Copa perdida por el Valencia ante el Madrid, el técnico publicó imágenes de varias acciones polémicas y después ironizó diciendo que aquello había sido cosa de su community manager.
También respondió con sorna a una queja de Real Madrid TV por una falta señalada a Mario Hezonja en un Baskonia-Real Madrid. “Y fuera del área y dan penalti. Incomprensible”, escribió, mezclando fútbol y baloncesto para encender al madridismo. Ese tipo de episodios explican por qué su llegada no será recibida como la de un simple entrenador ganador, sino como la de alguien que ha vivido muchas veces enfrente.
Hay, además, otro elemento delicado. Pedro Martínez ha expresado públicamente posiciones políticas que chocan con una parte importante de la masa social madridista. En 2017, cuando entrenaba al Baskonia, publicó en catalán el mensaje “Llibertat presos polítics” tras el ingreso en prisión de dirigentes del procés. Días después, cuando le preguntaron por aquel tuit, el club trató de cortar la cuestión en sala de prensa.
Ese perfil recuerda inevitablemente a Guardiola: un técnico extraordinario, moderno, de equipos reconocibles y fútbol —en este caso baloncesto— de autor, pero también una figura áspera para el madridismo por sus choques deportivos y por una sensibilidad política situada en las antípodas de muchos aficionados blancos. Hace una semana, Pedro Martínez desactivó su perfil en X y con él, se perdieron todos sus comentarios.
El reto de Pedro Martínez será convertir todo eso en algo secundario. En el Real Madrid, el currículum ayuda, pero no protege eternamente. Su baloncesto enamora, su carácter promete intensidad y su pasado asegura debate. Si gana, el madridismo terminará abrazando al nuevo arquitecto del Palacio. Si no lo hace, cada tuit antiguo, cada frase contra el Madrid y cada gesto incómodo volverán a primer plano.
Florentino ficha talento, idea y carácter. También ficha ruido. Pero, después de una temporada en la que el Real Madrid necesitaba una sacudida, quizá eso era exactamente lo que buscaba. Un electroshock. Electroshock Martínez.
Y apenas un día después del anuncio de Pedro Martínez, el catalán ya tiene en Valdebebas a uno de sus hombres de confianza en el Roig Arena. Jaime Pradilla, un ala-pivot a quien en el Real Madrid ven muchas similitudes con Felipe Reyes, leyenda blanca. El club madridista ha pagado su cláusula de rescisión y el jugador nacional se convierte en el primer refuerzo de este nuevo Real Madrid de baloncesto.







































