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·26 de agosto de 2026

Remontadas contra el HSV: tres gestas inolvidables

Imagen del artículo:Remontadas contra el HSV: tres gestas inolvidables

1977: Remontó cuatro desventajas, un récord de la Bundesliga que sigue vigente hoy

Si quisiéramos ser malos, diríamos que hemos sacado las crónicas posteriores de los siguientes acontecimientos históricos de ancianos bien informados. Pero quien se cruza con Lothar Huber solo puede asombrarse de la vitalidad física y mental de la ya legendaria figura del BVB, hoy de 74 años. Y así, los recuerdos de la legendaria visita del HSV en enero de 1977 brotan de él sin parar. No es de extrañar, ya que fue uno de los protagonistas principales de aquel partido memorable, con un gol en propia puerta, una asistencia y un gol. “Fue un partido en el que se sentía que en cualquier momento podía pasar algo, y eso, naturalmente, entusiasmó a la gente”.

De 1974 a 1986, el lateral derecho se ganó el estatus de culto con la camiseta amarilla y negra en torno al entonces Westfalenstadion. Con 372 partidos oficiales con el Borussia Dortmund, sigue figurando hasta hoy entre los diez primeros en las listas históricas del BVB. Ascendió con el BVB de la segunda división a la Bundesliga, llevó durante varios años a nuestro Borussia al campo como capitán y fue un ejemplo de fiabilidad.


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También fue extraordinario que, como defensa, no fuera expulsado ni una sola vez en toda su carrera. Entre 1974 y 1979 jugó 177 partidos consecutivos con el BVB, una racha excepcional para un jugador de campo que hoy en día, con la rotación y la periodización, sería inimaginable. En ese periodo también se encuadra aquel inolvidable partido contra los Rothosen, que marcó un récord único hasta hoy en la historia de la Bundesliga.

Hablamos del inicio de la segunda vuelta de la temporada 1976/77. Borussia Dortmund, recién ascendido, ya había dado un golpe sobre la mesa en la primera jornada con una victoria por 4:3 en casa del entonces subcampeón Hamburger SV, en su regreso a la Bundesliga. El 15 de enero de 1977 llegó, por tanto, el partido de vuelta en Dortmund. “Comparado con las alfombras de hoy, aquel día contra el HSV casi jugamos en un patatal, y aun así salió un partido tan extraordinario”, recuerda Huber con admiración. “Otto Rehhagel nunca se orientó demasiado por otros equipos, sino que siempre nos transmitía: somos buenos y podemos ganar a cualquiera, incluso como recién ascendidos. Y eso fue exactamente lo que intentamos llevar al campo”.

Pero en el minuto nueve es primero el extraordinario jugador del Hamburgo Manfred “Manni” Kaltz quien, por la banda derecha y con su centro, inicia la primera ventaja visitante por medio de Willi Reimann. “Nuestro estilo de juego entonces era siempre eufóricamente ofensivo, por eso también nos metían de vez en cuando goles al contraataque”, cuenta Huber. Los 42.000 espectadores del Westfalenstadion, que no estaba lleno, viven después seis minutos de locura: primero Manni Burgsmüller hace lo que siempre hacía: ser un pícaro. Cuando en el minuto 20 el portero del HSV, Kovacic, deja un rechace tras un cabezazo de Lippens, ahí está él para empujar el 1:1. “Manni simplemente tenía un instinto especial para esas situaciones”. Apenas se ha apagado la celebración del gol cuando el BVB vuelve a estar por detrás. Una vez más, no hay nada que hacer ante uno de esos legendarios centros con efecto de Manni Kaltz. Esta vez Steffenhagen se beneficia con un cabezazo. “Ahí sí que me enfadé un poco y les pregunté a los chicos cómo podía ser que estuviera tan solo”. Pero prácticamente en la jugada siguiente Peter Geyer convierte un córner directamente en el 2:2 para nuestros aurinegros.

Ni un minuto después, Lothar Huber marca un gol en propia puerta de primera categoría. Volkert recibe el balón en el punto de penalti, lo cede a Bertl, pero entonces Lothar Huber aparece desde atrás, llega antes que Bertl al balón, quiere despejar a córner y lo clava con fuerza en el palo corto ante el desconcertado Horst Bertram. “¡Un golazo! Yo mismo me sorprendí por completo, pero ya no había remedio. La verdad es que quedó bastante ridículo y después del partido tuve que aguantar más de un comentario.” Así se van al descanso con 2:3. Pero de mal ambiente, nada de nada. “También tuvimos la suerte de contar con el estadio que se construyó para el Mundial de 1974. Eso era, naturalmente, un gran punto a favor y además motivaba. Teníamos un equipo con muchísimo carácter, una camaradería fantástica y un entrenador que siempre nos dejaba ir a tope.”

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En el minuto 56, Huber cuelga un libre directo desde la derecha al área. Tras un duelo aéreo, ¿a quién le cae el balón en el área pequeña? Exacto: Manni Burgsmüller marca el 3:3 a placer. En el estadio aún se anuncia y celebra el nuevo empate cuando Manni Kaltz vuelve a tener todo el tiempo del mundo por la banda derecha para centrar, y en el medio Bertl transforma de cabeza el 3:4. Quién sabe cuántos partidos internacionales habría acumulado Lothar Huber en su brillante carrera como lateral derecho de no haber existido ese Kaltz. Pero así se quedó en algunas apariciones con la selección olímpica alemana. Ambos figuran también entre los lanzadores de penalti más certeros de la historia de la Bundesliga. Kaltz transformó 53 de sus 60 (!) penaltis en la Bundesliga. Lothar Huber, por su parte, 32 de 39 para Borussia Dortmund en primera y segunda división. Uno de ellos en este partido de locos contra el Hamburgo.

“Después del partido estábamos llenos de emoción y orgullosos de esta actuación contra un rival tan fuerte.” – Lothar Huber

En el minuto 85, tras una falta de Kovacic sobre Meyer, hay penalti para el BVB. Una situación de máxima presión poco antes del final. “No tenía un patrón fijo. Siempre decidía en el último momento a qué lado tirar cuando tenía el balón en la mano, y luego chutaba allí con total convicción.” Nada de carreritas con saltitos, piruetas o cambios de ritmo, sino simplemente a toda potencia. Esta vez abajo a la derecha. Imparable. “La mayoría de las veces funcionaba. También fallé alguno que otro, pero en ese partido era especialmente importante para mí porque había marcado ese gol en propia puerta y no quería acabar quedando como el perdedor.”

Lo que entonces nadie imaginaba, y que incluso hoy muy pocos saben, es que el BVB estableció en ese partido un récord de la Bundesliga que sigue vigente: nunca antes, ni tampoco después, un equipo había remontado una desventaja cuatro veces en un mismo encuentro. ¡Único en ya 19.220 partidos! Borussia Dortmund, el campeón moral de la Bundesliga. “En aquel momento ni siquiera éramos realmente conscientes de ello. Y al final casi incluso coronamos todo aquello con una victoria.” En el último minuto, Erwin Kostedde remata de cabeza al poste interior, desde donde el balón golpea en el brazo de Kovacic, que mira sorprendido sobre la línea, y vuelve al campo en lugar de entrar para el 5:4. Pero aun así fue un partido del siglo. “Después del partido estábamos llenos de emoción y orgullosos de esta actuación contra un rival tan fuerte.”

2003: Del 0:2 al 3:2: Koller le da la vuelta al partido

Cuatro meses después, el HSV gana la Copa de Europa. Los recuerdos de aquel partido reaparecen 26 años más tarde, en la jornada 11 de la temporada 2003/04. Sin embargo, para entonces las condiciones han cambiado. Esta vez es el BVB, campeón alemán en 2002, el claro favorito como cuarto clasificado frente al Hamburger SV, que tras diez jornadas solo suma nueve puntos. El lateral izquierdo de nuestro Borussia en aquel entonces era Niclas Jensen, recién llegado al club aurinegro al inicio de la temporada procedente del Manchester City. El danes, hoy de 52 años, también echa la vista atrás: “Psicológicamente, el punto de partida era clarísimo. Un equipo como el BVB tiene que ganar todos los partidos en casa en el Signal Iduna Park. Da igual si es contra el Bayern, Leverkusen, HSV o Bochum. En tu cabeza está claro: en casa tienes que ganar, siempre”.

Pero el BVB no entra para nada en el partido y tiene que volver a demostrar que es un maestro de las remontadas, aunque esta vez de una forma muy distinta: al descanso, el equipo de Matthias Sammer pierde 0:1 tras una actuación espantosamente falta de inspiración, y con toda justicia. Jensen: “Naturalmente estaba furioso y levantó la voz. Pero enseguida fue también analítico: ¿cuál es el problema? ¿Tenemos que cambiar algo? ¿Y jugar más por las bandas?”

Al cumplirse la hora de juego, Romeo marca el 0:2 ante un BVB que ese día parece no encontrar ningún recurso, y prácticamente le corta la corriente al partido. Sammer tiene la pinta de necesitar urgentemente respirar dentro de una bolsa de plástico. “Mentalmente fue un golpe brutal. En ese primer momento era realmente difícil convencerte a ti mismo de que aún podíamos ganar ese partido.” Hacía falta, pues, una chispa inicial, y cuanto antes. Y es el propio Niclas Jensen quien la enciende solo tres minutos después, con un centro a Jan Koller. “Sus remates de cabeza, incluso de espaldas a la portería, son de clase mundial.” Con el 1:2, Koller devuelve la vida al partido. “Eso lo cambia todo otra vez en tu cabeza. Entonces te dices: vale, ahora todavía vamos a ganar. Esa es la razón por la que el fútbol fascina a todo el mundo en todas partes. Porque puede cambiar tan rápido en cualquier dirección.”

“¡Lo que puede pasar con una euforia repentina!” – Niclas Jensen

Apenas tres minutos más tarde, Ujfalusi derriba a Fernández: penalti, y Koller agarra el balón. “Es importante que un delantero marque goles y gane confianza. Da igual si es en jugada o de penalti.” Koller transforma, y como muy tarde con el 2:2, el estadio, que hasta entonces murmuraba más bien con descontento, se despierta por completo. A Lars Ricken no le había salido gran cosa en ese partido. Pero tres minutos después del empate habilita brillantemente a Ewerthon. El brasileño completa la remontada con el 3:2. “Ahí la atmósfera en el estadio explotó.” Borussia Dortmund acaba ganando 3:2 un partido en el que, después de 60 minutos, uno habría apostado un pesado bloque de osmio a lo contrario. “¡Lo que puede pasar con una euforia repentina! Claro que al final también eran solo tres puntos. Da igual si remontas un partido así o ganas 1:0 al Bochum, siguen siendo tres puntos; pero psicológicamente, aquello fue un impulso tremendo.”

2026: Los revulsivos Bensebaini y Guirassy marcan la diferencia

Casi 23 años después, en la jornada 27 de la temporada 2025/26, y por tanto todavía muy presente en la memoria de todos, llega la siguiente explosión contra el Hamburger SV. Esta vez los hanseáticos llegan al SIGNAL IDUNA PARK como recién ascendidos. Durante ocho años, en los que el antiguo dinosaurio de la Bundesliga se había transformado en dinosaurio de la segunda división, habíamos tenido que prescindir de las visitas del club del norte. Nuestros aurinegros juegan por primera vez con las camisetas especiales “100 años de Rote Erde”, y al principio todo sale mal. A los 38 minutos el marcador refleja un 0:2 y, para colmo, poco antes del descanso Felix Nmecha falla también un penalti por falta.

Niko Kovac hace dos cambios en el descanso e introduce a Ramy Bensebaini y Serhou Guirassy. El BVB juega una segunda parte grandiosa y no deja respirar al HSV en ningún momento. Aun así, a falta de 20 minutos sigue 0:2. Entonces, en solo once minutos, se convierte en un 3:2: efectivamente, son los dos revulsivos del descanso, Ramy Bensebaini y Serhou Guirassy, quienes marcan. Los dos penaltis transformados con sangre fría por Bensebaini suponen una novedad: ¡es la primera vez que a nuestro Borussia le señalan tres penaltis en un partido de Bundesliga! Al final quedan registrados 24:4 en tiros y un valor de goles esperados de 6,00, ¡el más alto desde que se recopilan estos datos!

“Lo dimos todo y nunca nos rendimos.” – Waldemar Anton

La actuación cargada de energía en la segunda mitad volvió a desatar esa fuerza increíble en las gradas que ha hecho mundialmente famoso a nuestro estadio. “Hay partidos así, en los que durante mucho tiempo no te sale nada. Pero entonces es una cuestión de carácter”, dicta un Waldemar Anton exultante tras el partido en las libretas de los periodistas. “El carácter estaba ahí. La mentalidad estaba ahí. Lo dimos todo y nunca nos rendimos. En este estadio, con estos aficionados detrás, tienes que creer hasta el último segundo, porque hay un aura en este estadio que el rival siente. Y entonces puedes darle la vuelta a partidos así.”

Lothar Huber, Niclas Jensen y Waldemar Anton nos han permitido compartir sus recuerdos de partidos inolvidables que demuestran que las remontadas no son casualidad, sino una expresión de mentalidad y actitud. Algunos partidos no permanecen en la memoria solo por el resultado, sino porque explican lo que representa un club. Y quien ha vivido historias así lo sabe: un gol tempranero en contra en el estadio más bonito del mundo a veces es menos un problema que el comienzo de algo inolvidable.Autor: Rudi Schaarschmidt Fotos: imago, firo, Deckers

Este artículo fue traducido al español por inteligencia artificial. Puedes leer la versión original en 🇩🇪 en este enlace.

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