Un 10 Puro
·11 de agosto de 2026
Sánchez, fuera de juego: Marruecos mueve su gran baza para el Mundial 2030

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·11 de agosto de 2026

Marruecos ha decidido que el Mundial 2030 se juega en todos los terrenos. También en la política. Mientras el Gobierno de Pedro Sánchez continúa sin encabezar una ofensiva firme para llevar la final a España, Rabat prepara el salto de Fouzi Lekjaa, el hombre más poderoso de su fútbol, hasta la primera línea del Ejecutivo.
Lekjaa, presidente de la Federación Real Marroquí de Fútbol, ministro delegado de Presupuesto y miembro del Consejo de la FIFA, se incorporó a finales de julio al Partido de la Autenticidad y la Modernidad (PAM). Este domingo estrenó su nueva camiseta política con un discurso en Agadir ante los dirigentes de la formación.
Su desembarco ha disparado las especulaciones en Marruecos. El PAM aspira a ganar las elecciones legislativas del próximo 23 de septiembre y distintos medios del país ya presentan a Lekjaa como posible sucesor de Aziz Ajanuch, primer ministro del reino alauita. No es todavía candidato oficial a primer ministro, pero la operación está en marcha y su nombre ha dejado de ser una hipótesis extravagante.
La Constitución marroquí permite a Mohamed VI designar jefe del Gobierno a cualquier miembro del partido vencedor, sin necesidad de que sea su secretario general. Por eso, una victoria del PAM abriría la puerta al ascenso de Lekjaa, un tecnócrata que ha construido su popularidad alrededor de los éxitos de los Leones del Atlas y de la transformación deportiva del país.
El movimiento tiene una lectura inevitable en clave mundialista. Lekjaa dirige buena parte de los preparativos de Marruecos para 2030, mantiene una relación estrecha con Gianni Infantino y forma parte del órgano que deberá decidir la sede de la final. Rabat confía en el futuro Gran Estadio Hassan II de Casablanca, proyectado para 115.000 espectadores y llamado a convertirse en el mayor recinto futbolístico del planeta.
La delegación marroquí sostiene que Casablanca podría ofrecer a la FIFA hasta 150 millones de euros más de ingresos que el Santiago Bernabéu. La Federación Española, presidida por Rafael Louzán, continúa defendiendo que el partido decisivo debe celebrarse en España, aunque la FIFA todavía no ha adoptado una resolución oficial.
La jugada llega, además, en plena crisis migratoria de Ceuta, otro episodio que vuelve a exhibir la desigual intensidad con la que ambos gobiernos defienden sus intereses. Marruecos coloca sobre el césped a su jugador más influyente. Sánchez, de momento, sigue contemplando el partido desde la banda.







































