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·17 avril 2026
AEK 3-1 Rayo Vallecano: Isi Palazón quiere ir a Leipzig

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·17 avril 2026

Había que sufrir. El plácido viaje del rayismo se convirtió en pesadilla tras los primeros 45 minutos. El AEK cumplió su mensaje dado en la rueda de prensa: «Vamos a por la remontada». El que va a ser el campeón de la Superliga griega tuvo al Rayo Vallecano en la lona. Igualó la eliminatoria en un ambiente de los años 80. El Allwyn Arena fue una caldera que solo pudo apagar Isi Palazón con un gol para la historia de la Franja. Como Manolo en Benidorm, como el gol de Antonio Amaya en Zamora, como en los últimos playoffs de ascenso en Montilivi, hubo que morderse las uñas para gritar de alegría. Ante los ojos de Atenea, la Diosa de la Guerra Estratégica y la Sabiduría, seguramente, ella quedó enamorada de unos guerreros provenientes de un barrio llamado Vallecas que tumbaron a uno de los equipos de su ciudad. Ella perdió, pero esa capacidad para que la Franja renazca en los momentos más críticos la hacen tener un respeto a una hinchada que coloreó la capital helénica de una Franja roja que ya ha superado los cuartos de final de la Copa de la UEFA del 2001 para tocar por primera vez unas semifinales europeas.
Cuando perdonas, das aliento a la esperanza del rival. El AEK, comandados por una afición que entró en calor con el Enter Sandman de Metallica, se comió en todos los sentidos del juego al Rayo Vallecano. A una mala noche de fútbol, se unieron las malas noticias. Primero, un Ilias Akhomach acelerado. Cierto que le cosieron a golpes, como en la ida, pero entró en estado de ebullición el jugador cedido por el Villarreal, durando 45 minutos sobre el terreno de juego. Por otro lado, se rompió Álvaro García. El máximo realizador de la Franja en esta 2025/2026 notó un pinchazo y en su lugar tuvo que entrar un Pacha Espino que tuvo frío futbolístico cuando la realidad era un duelo caliente donde la alta temperatura era puesta por los hombres de Marko Nikolic.

La afición del Rayo Vallecano, con su tifo en su visita al estadio del AEK. FOTO: Óscar Martínez
Cuando todos hablaban de Luka Jovic (sancionado) y de Barnabas Varga, apareció un delantero inesperado del que nadie habló en ninguna de las previas. Zini se comió a la defensa rayista y fue quién abrió la remontada. Caldeó a su gente fallando una primera ocasión, pero no perdonó a la segunda. Error de Pathé Ciss en la marca y 1-0. El Allwyn Arena se vino abajo. Tanto, que su sonora hinchada silenció a los 1.500 rayistas presentes en el estadio. Doblegó a Lejeune, Luiz Felipe completó su peor actuación con la elástica rayista y los de Íñigo Pérez no salían de su área ni tenían el balón. El dato era alarmante a la media hora: los locales llevaban el doble de pases que el conjunto franjirrojo, algo inusual para la entidad vallecana.
Al descanso, el AEK iba 2-0 gracias a un saque de banda y un penalti claro de Ratiu sobre Koita. Augusto Batalla tocó el balón en la pena máxima, pero no pudo evitar el tanto. El único hombre del Rayo Vallecano que parecía que tenía algo de magia era Isi Palazón. Se intuía que podía cambiar el partido, pero con el resto noqueados mentalmente, era difícil. En la reanudación, entró Alemão por Ilias, pero el guion siguió igual. Zini, en otra jugada lateral, dejaba a Batalla por los suelos para marcar el segundo de su cuenta particular. Indudablemente, el angoleño estaba siendo el héroe de la noche.

Isi Palazón celebra el gol que da el pase a semifinales del Rayo Vallecano. FOTO: Rayo Vallecano
Un 3-0, el estadio cayéndose y el Rayo Vallecano temblando en todos los sentidos, tanto en el plano físico como en el psicológico. Cuando todo parecía perdido, con Luiz Felipe roto, Íñigo Pérez innovó para pasar a Pathé Ciss de central y meter a Pedro Díaz junto a Óscar Valentín en el mediocampo. El asturiano no estaba teniendo su temporada, pero cuando su calidad innata asoma, todo es posible. Una conducción emblemática fue ejecutada por un Isi Palazón que gritó su gol a todo el rayismo. Se subió a la valla publicitaria y les dijo: «Aquí, con el brazalete, os canto lo de: Por la mañana café, por la tarde ron, llévanos a Leipzig, Isi Palazón». Impresionante lo del jugador de Cieza. Otra masterclass de dar oxígeno, de liderar a sus compañeros y de creer donde otros hincarían la rodilla.
Con este tanto, el Rayo Vallecano salió de la parálisis. Sí, el AEK siguió siendo mejor, pero la Franja ya estaba en el partido. La recta final fue un intercambio de golpes que la cara de la moneda podría ser cualquiera. La tuvieron ellos, la tuvo Jorge de Frutos mandando el balón al poste. Después, el pitido final era una realidad. Sergio Camello saltaba como un loco, Isi Palazón y Óscar Trejo se abrazaban como en el último ascenso en Montilivi, Luiz Felipe miraba cojo llorando a la afición desplazada… Una noche para el recuerdo, de esas que perdurarán en la memoria por siempre. Un club de barrio que dejó su valentía, coraje y nobleza en la cuna de la democracia. El lema de un distrito sellado en territorio de Dioses. La filosofía de un barrio entre los Platón, Aristóteles o Sócrates y las Diótima de Mantinea, Aspasia de Mileto o Hipatía de Alejandría, entre otros y otras. Este 16 de abril de 2026 fue, es y será inolvidable para el Rayo Vallecano y su gente. El sueño continúa ante el Estrasburgo. Ya es una realidad: A 180 minutos de Leipzig… a 40 días de levantar la Conference League.









































