La Galerna
·18 janvier 2026
La diligencia

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·18 janvier 2026

La diligencia, a los muchos fordianos que además leen La Galerna, les evocará automáticamente a una de las mejores películas del célebre John Ford, y probablemente de la historia del western. Para los no tan aficionados a las películas del oeste, la palabra diligencia principalmente les suscitará cuidado, celo, eficiencia y prontitud en ejecutar una acción (así dice la RAE). Llevado al terreno madridista, diligencia es lo que seguramente ha faltado en el momento de tomar ciertas decisiones,fundamentalmente en el ámbito de la confección de la plantilla, la preparación física o en la gestión de ciertos egos y comportamientos de algunos jugadores. Esto, sumado a una considerable dosis de mala suerte en forma de lesiones, ha hecho que el Real Madrid se encuentre en la encrucijada en la que ahora está. No cabe duda, la directiva y la plantilla deben asumir su responsabilidad por no haber hecho las cosas como se debería y después rectificar. Ahora bien, la cuestión está en decidir cómo debe ser denunciada y castigada esa falta de diligencia.

Durante esta jornada en el Bernabéu se ha vivido el ambiente más hostil que se recuerda contra los propios jugadores, cebándose especialmente con algunos. Y aquí surge el debate: ¿es beneficioso para el equipo silbar a jugadores concretos durante todo el partido, como si en lugar de en su casa estuvieran jugando en el estadio de un acérrimo rival? ¿Realmente la gente piensa que así se logrará una reacción positiva a largo plazo?
En las escuelas de negocio, así como en los departamentos de recursos humanos de las más grandes empresas, se lleva tiempo hablando del Soft Leadership. Se refiere a un estilo de gestión centrado en las habilidades interpersonales y emocionales de los propios componentes de los equipos para, precisamente, motivar, colaborar y empoderar al grupo, fomentando un ambiente participativo y de confianza. Es la contraposición al rancio “estilo duro” enfocado más en la autoridad y las medidas coercitivas que tanto se llevaba en la empresa del siglo pasado. Los resultados de un estilo frente a otro están contrastados. Aun así, parece que en la grada del Bernabéu cierto sector sigue apostando por el método clásico. Lo curioso, es que muy probablemente muchos de los que han estado silbando e increpando a jugadores durante todo el partido, en su ámbito laboral y personal reclamen para sí mismos una tolerancia frente al error mucho mayor de la que hoy ayer concedieron ellos.

A tenor de lo anterior me pregunto también ¿a cuántos de los que hoy pitaban a Vinicius (o a otros) durante todo el encuentro, la última crisis del Euribor les pilló con la hipoteca a tipo variable? ¿Cuántos de ellos decidirían esperar en 2016 a comprar vivienda porque estaban convencidos de que iba a seguir bajando? Es más, apostaría que un gran número de ellos que cuentan ya con una edad compraron un video “Beta” allá por los 80. Por eso, volviendo al concepto de “diligencia”, ojalá todos fuéramos tan diligentes en nuestro trabajo y día a día como hoy se le exige ser al Real Madrid.
Señores indignados de la grada: ningún jugador o directivo está por encima del Real Madrid, pero ningún aficionado tampoco. Cuidemos lo nuestro. Dejemos de dar motivos a los rivales para que se sigan frotando las manos. En la vida se cometen errores. Todos los directivos actuales han logrado previamente el éxito en sus carreras profesionales y en el camino habrán cometido cientos de ellos. Se trata de aprender, corregir y seguir intentándolo. No tiene sentido, cual “Nerones”, prender fuego a la ciudad para disfrutar viendo cómo se quema desde dentro mientras se “aprietan” una bolsa de pipas.









































