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·12 marzo 2026
Los 20 ecuatorianos conquistan la Liga 1 de Perú en 2026

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·12 marzo 2026

En 2026, veinte futbolistas ecuatorianos compiten en la Liga 1 de Perú, la cifra más alta de toda la historia. No es casualidad, ni tampoco producto del azar del mercado de pases. Es el resultado de un proceso que combina la caída de los salarios en el fútbol ecuatoriano, la estabilidad financiera de varios clubes peruanos y, sobre todo, el reconocimiento creciente que el jugador formado en Ecuador ha ganado en los mercados vecinos de Sudamérica.
El fútbol peruano valora al ecuatoriano por tres razones concretas: su perfil físico y dinámico resulta más accesible económicamente que el argentino o el uruguayo; su adaptación a la altura es casi natural dado que muchos estadios de la Liga 1 se encuentran sobre los 3.000 metros sobre el nivel del mar; y el prestigio que ganaron clubes como Independiente del Valle y LDU en torneos continentales ha elevado el valor del producto formativo ecuatoriano en toda la región. En un contexto donde el interés por el fútbol regional también impulsa el crecimiento de las apuestas deportivas, muchos aficionados siguen los torneos con mayor atención utilizando herramientas como un código Betano para acompañar cada jornada. El resultado es un mapa inédito donde el tricolor aparece desde Alianza Lima en la cúspide hasta CD Moquegua en su debut histórico en primera división.
El equipo más popular del Perú ha apostado fuerte por el talento tricolor. Fernando Gaibor, Eryc Castillo y Jairo Vélez son los tres ecuatorianos del plantel que dirige Pablo Guede, y los tres están siendo determinantes en el liderato que Alianza mantiene en el Torneo Apertura 2026, con 16 puntos e invicto en las primeras seis fechas.
Fernando Gaibor, mediocampista defensivo de 34 años nacido en Montalvo, es el veterano del grupo. Con 1,79 metros y una carrera que incluye Emelec, Independiente del Valle, Al Wasl, Independiente de Argentina y Barcelona SC, el volante acumula dos goles y cinco asistencias en 49 partidos durante toda la temporada 2025 entre Liga 1, Copa Libertadores y Copa Sudamericana. Su valor de mercado ronda los 289.000 euros según las estimaciones del mercado europeo, pero su verdadero valor está en el orden que transmite al mediocampo blanquiazul. Gaibor es el engranaje invisible que permite que el equipo funcione, el jugador que
recupera, distribuye y libera la presión sobre los más creativos. Tan importante que un club ecuatoriano —que atraviesa una profunda crisis— intentó repatriarlo, sin éxito.
Eryc Castillo, extremo de 30 años con origen en Eloy Alfaro, llegó a Alianza a comienzos de 2025 y renovó su contrato. Rápido, desequilibrante y con buenas estadísticas de asistencias en la Liga 1, el volante ofensivo sabe cómo dañar las defensas rivales por el carril derecho. Su ausencia ante Melgar por acumulación de tarjetas en la fecha 6 no pasó desapercibida: el equipo extrañó su velocidad en las bandas, aunque igual ganó por 3-1.
El más comentado de los tres es, sin dudas, Jairo Vélez. El mediocampista de 30 años llegó a Alianza desde César Vallejo por 250.000 dólares —monto que generó revuelo porque antes había vestido la camiseta de Universitario, el gran rival— y firmó un contrato hasta 2028. Nacido en Ecuador pero con la opción de ser convocado por Perú gracias a los años de residencia cumplidos, Vélez se ha convertido en la figura del equipo en las últimas jornadas. Ante Melgar marcó de cabeza el 2-1, generó el tercer gol con una genialidad para Renzo Garcés y se fue ovacionado por todo Matute. Cuando juega como enganche —su posición natural— sus recursos aparecen todos: el desborde, la pausa, el pase filtrado y el gol. Sus 3 goles y 2 asistencias en toda la temporada 2025 con la 'U' no reflejaron su nivel real; en Alianza, parece haber encontrado su mejor versión.
En el rival eterno, el único ecuatoriano del plantel es José Carabalí, defensa lateral de 28 años nacido en Esmeraldas. Formado en la Universidad Católica de Ecuador, Carabalí llegó a Universitario durante 2024 y se ganó tan bien al cuerpo técnico que el club renovó su contrato a finales de 2025, confirmándolo como pieza clave para la temporada. Su desempeño lo respalda: es un lateral que suma en ataque, algo que quedó demostrado en el duelo frente a Sporting Cristal, donde anotó un golazo que inauguró el marcador tras recibir un pase de lujo de Lisandro Alzugaray. Debutó con la selección ecuatoriana en una amistoso ante Bolivia en 2021, señal del nivel que ostenta. En el esquema de Javier Rabanal, Carabalí es titular indiscutido y una de las razones por las que la 'U' mantiene la solidez defensiva que la llevó al tricampeonato.
El 'Papá de América' vive un gran momento y los ecuatorianos son parte esencial del proyecto cusqueño. Carlos Garcés es el goleador del equipo en la Liga 1 2026, al punto que la propia competencia lo destacó como el goleador del equipo en el duelo ante Universitario. El delantero renovó contrato a fin de 2025 y arrancó la temporada con el mismo hambre de gol que lo caracterizó en la anterior. En el triunfo 3-1 ante Sport Boys en la fecha 6, abrió el marcador al cuarto de hora con una definición precisa asistido por Alejandro Hohberg.
Kevin Becerra, defensa central de 29 años que llegó libre desde Libertad FC de Ecuador, se está convirtiendo en uno de los fichajes más rentables de la temporada en todo el campeonato. Antes de la Liga 1, ya había acumulado 36 partidos en 2025 con Libertad y 32 con Chankas CYC en el fútbol peruano. Pero su momento cumbre llegó en la Copa Sudamericana: fue Becerra quien anotó el gol del 1-0 frente a Melgar en la fase preliminar, aprovechando un balón suelto en el área para empujar a las redes. Cienciano ganó ese partido 1-1 y avanzó en penales 5-4, clasificando a la fase de grupos de la Sudamericana. Un gol que vale oro y que consolidó al ecuatoriano como titular indiscutido en la zaga cusqueña.
En las alturas de Tarma, el equipo de provincia que sorprendió al fútbol peruano en años recientes también tiene cuota ecuatoriana. Joao Rojas, delantero, anotó un gol ante Juan Pablo II College —aunque no fue suficiente para evitar la derrota 3-2— y se mantiene como uno de los jugadores más activos del equipo en el ataque. Junto a él, John Narváez ocupa el centro de la defensa y aporta solidez aérea y en el juego interior. Ambos eran titulares al inicio del campeonato, aunque la falta de resultados —ADT arrancó con solo 4 puntos en las primeras fechas— les exige mejorar su rendimiento colectivo para escalar en la tabla.
Alianza UDH, el club de Huánuco, cuenta con Abel Casquete y Joffre Escobar entre sus filas. Casquete, volante ofensivo, aporta creatividad y desborde por los costados, mientras que Escobar se perfila como el delantero de referencia del equipo. Ambos llegaron en el mercado de invierno con la misión de ayudar al club provincial a mantenerse en la categoría.
UTC Cajamarca tiene quizás la colonia ecuatoriana más interesante fuera de los grandes clubes. Adolfo Muñoz y Marlon De Jesús conforman un duo ofensivo con proyección. De Jesús, que llegó como alta oficial del club para 2026, tiene experiencia en primera división ecuatoriana y llega a Cajamarca como uno de los refuerzos de mayor nombre. El UTC venció 2-1 a Comerciantes Unidos en la fecha 6, en parte gracias a la movilidad de su ataque, donde los ecuatorianos juegan un papel protagónico.
Los dos clubes recién ascendidos también eligieron el mercado ecuatoriano para reforzarse. CD Moquegua, que debuta en su primera temporada en la máxima categoría del fútbol peruano, apostó por Bryan Angulo y Édgar Lastre como piezas ofensivas clave. Bryan Angulo tiene 30 años y una carrera de más de 100 goles profesionales que incluye paso por Emelec, Cruz Azul, Xolos de Tijuana, Santos de Laguna y The Strongest. Es un delantero de jerarquía, potencia y experiencia internacional que llega a Moquegua con hambre de demostrar que le queda fútbol de alto nivel. Lastre, por su parte, también suma desequilibrio y olfato goleador al ataque sur peruano. En la fecha 6, CD Moquegua venció 2-1 a Sport Huancayo, señal de que el proyecto va tomando forma.
FC Cajamarca, el otro club debutante en la Liga 1 2026, incorporó a Jonathan Betancourt, delantero llegado desde Leones FC de Ecuador. Betancourt ya tiene experiencia en el fútbol peruano —jugó en Deportivo Garcilaso en 2023— y llega a un club que busca hacer historia en su primera temporada entre los grandes.
Nunca antes Perú había recibido tantos ecuatorianos en su liga profesional. El número de 20 jugadores supera el anterior récord y convierte al torneo peruano en el destino sudamericano favorito del fútbol tricolor para esta temporada, por encima incluso de Bolivia y Brasil. El fenómeno tiene raíces económicas —los sueldos en la LigaPro ecuatoriana cayeron de 50.000 dólares mensuales a entre 2.000 y 15.000 en el periodo reciente— pero también deportivas.
El periodista peruano Julio Vizcarra lo resume bien: la liga ecuatoriana goza de enorme prestigio en el Perú, se percibe como más competitiva y con mayor proyección internacional, y eso convierte al jugador formado allí en una apuesta segura. No ha habido ecuatoriano que haya decepcionado, como se repite en los despachos de los clubes. La adaptación es rápida, la mentalidad es ganadora y el físico marca diferencia en un torneo donde la intensidad y la velocidad no siempre son las armas más frecuentes.
Hay, sin embargo, una paradoja interesante. Emigrar al fútbol peruano puede significar perder el radar de la selección ecuatoriana. Los técnicos del combinado tricolor no suelen mirar con la misma intensidad la Liga 1 peruana que la LigaPro, y eso limita las opciones de quienes cruzan la frontera en busca de continuidad. Es un precio que muchos deciden pagar. La estabilidad económica, los minutos garantizados y la posibilidad de disputar torneos continentales —Copa Libertadores y Sudamericana— con clubes como Alianza Lima, Universitario o Cienciano pesan más que el riesgo de quedar fuera del mapa seleccionador.
Mientras el fútbol ecuatoriano resuelve su crisis financiera y vuelve a ofrecer condiciones atractivas para retener a sus jugadores, Perú sigue siendo la tierra prometida para una generación de futbolistas tricolores que no quiere parar. Veinte nombres, cinco clubes de Primera División y un récord histórico que dice, de la manera más clara posible, que la invasión silenciosa ya llegó para quedarse.









































