La Galerna
·10 febbraio 2026
Se nos rompió el amor

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·10 febbraio 2026

«Se nos rompió el amor de tanto usarlo», declamaba Rocío Jurado allá por 1985. Y no parece ser mal diagnóstico para los males de espíritu que sufre parte o gran parte (uno nunca sabe calibrar estas cosas) de la afición madridista. Perdida la fe y la ilusión —ingredientes clave en los flechazos—, no es tanto cuestión de números (el equipo está a punto del liderato y vivo en Europa), como de sensaciones. ‘No es lo que dices, sino cómo lo dices’, seguro que les suena.
Seguramente sólo basten dos ráfagas de sentido común para favorecer el reencuentro del Madrid con los suyos
«Me alimenté de ti por mucho tiempo, nos devoramos vivos como fieras; jamás pensamos nunca en el invierno, pero el invierno llega, aunque no quieras», decía la canción, y es imposible no retrotraerse al pasado cercano que todos tenemos en la cabeza. A los nombres que no hace falta ni mencionar y que un día pensamos que era normal que gobernaran el centro del campo de Chamartín. Aunque quizá sí se pensó en el invierno, pero no en el frío. La apuesta pasaba por el músculo y la fuerza, olvidando que lo más importante de un asalto viene después del robo, cuando has de pensar qué hacer con el botín (la pelota, por si no tuvo éxito la metáfora). Y ahí tienes que disponer de jugadores que vean luz entre las murallas ajenas, que construyan sociedades capaces de predicar los verbos más mortíferos del fútbol: crear, sorprender, inventar.

Celebraba parte de la prensa en la última fecha la recolocación de Valverde en el centro del campo “porque así cada pieza vuelve a su lugar”. Como si el fútbol guardara algún símil con el Tetris o respondiera a exactitudes matemáticas. En realidad, es más sencillo y seguramente sólo basten dos ráfagas de sentido común para favorecer el reencuentro del Madrid con los suyos. Una, no tocar lo que funciona. Si el uruguayo ha desplegado su mejor juego escorado en la derecha, seguramente como falso extremo derecho, ¿por qué ese empeño en amarrar sus alas como volante? Valverde, mal que le pese a él, a su entorno o al espíritu santo, es un jugador-bombero, de los que brilla cuando se requiere de acción y el terreno no es seguro. La segunda premisa es que si tienes un pie privilegiado entre tanto saco de proteína, el de Güler, seguramente no sea buena idea exiliarlo junto a la línea de cal. Que no es Modric. Que le falta cocción. Que no es para tanto. Lo que quieran, pero a día de hoy es de los pocos jugadores con linterna. Y al Madrid no le sobra ni luz ni poder de seducción. Veremos el sábado. San Valentín, por cierto.
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