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·13 de abril de 2026

Opinión| La oquedad propicia del instante

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En tuiter, ahora X, no todo lo que uno se encuentra es haterismo, toxicidad y falta de educación, de vez en cuando uno encuentra pequeños oasis de conocimiento, de cultura, que gracias a su vegetación y fertilidad improbable en un ambiente hostil, brillan con luz propia entre un mar desértico. Una de estas cuentas es @Chuzodepunta, un perfil que se dedica a rescatar frases escritas por autores reconocidos para traerlas al lenguaje cotidiano, y por qué no decirlo, mucho más prosaico y falto de belleza.

El otro día decía este buen hombre, que mientras nosotros decimos «el timing», José Manuel Caballero Bonald, poeta, novelista y ensayista jerezano premio Cervantes en 2012, hablaba de «la oquedad propicia del instante», y le prometí a Chuzo, y me prometí a mi mismo, que tenía que ser capaz de meterlo en un artículo. Y fíjense, no solo lo he usado, sino que además le he dado el honor principal de que sea el titular de esta columna de opinión que con tanta paciencia me permiten tener los locos de la cabeza de Informa Betis.


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El caso es que es el Betis el que inspira cualquier pensamiento de grandeza, es la musa para tantos y tantos cantantes, compositores y escritores, que dudo que haya tanta poesía y retórica en torno a cualquier otro club. Y como lo que se nos viene encima es un partido histórico para seguir ampliando y mejorando nuestra Historia con mayúscula, es buen momento para hablar de esta oquedad propicia del instante.

Porque este enunciado hace referencia a ese momento propicio, exacto, concreto en el tiempo, y oportunamente vacío que permite que algo suceda. Y lo que debe suceder, lo que tiene que suceder, lo que va a suceder, es que el Betis va a volver a romper su techo de cristal en Europa para clasificarse y metese en semifinales de la Europa League, un hito maravilloso impensable hace tan solo cuatro o cinco años. Deseable, claro; soñable, cómo no. Pero difícil por lo que suponía de historia, de vencer no solo a los rivales, sino, y sobre todo, a las limitaciones propias.

El rival es un Braga animoso, de buen trato de balón que, en su casa, nos hizo correr mucho pero no sufrir mucho. No gozaron de enormes ocasiones y su gol, además de venir precedido de falta, vino en una jugada a balón parado y muy aislada del juego que, eso sí, dominaron gracias a su control del esférico. Pero, además de todo esto, si algo dejó claro el partido de ida, es que el Betis, incluso este que anda bajo mínimos, con evidente carencia de ideas ofensivas, puede ganar al rival portugués.

Quizás, volviendo a la frase que da título a esta diatriba, la parte de propicia sea la más discutible. El Betis no está en su mejor momento de juego, pero el instante no depende de nosotros, llega cuando llega y, a pesar de la responsabilidad que conlleva, es el momento de dejar nuestras diferencias, nuestros miedos y nuestras dudas atrás y afrontarlo como lo es: El momento indicado para hacerlo. No hay otro. Es este. Y más de sesenta mil almas se van a dejar la garganta para llevar al equipo en volandas hacia el siguiente reto histórico.

¿Habrá algo más importante que la oquedad propicia del instante que nos llega el jueves? No. La respuesta es no. A por ellos. Oé.

Foto vía: Real Betis Balompié @RealBetis

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