La Galerna
·10 de abril de 2026
Bayern Múnich: un rival a la altura

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·10 de abril de 2026

Cuando te has pasado tantas veces el juego, te aburres. Esto les sucede a muchas personas y organizaciones humanas. Véase Michael Jordan con la NBA o el Real Madrid con el fútbol. Verdaderamente, y con la mano en el corazón, ¿cuántos de nosotros ya no buscamos rivales a nuestra altura? Es decir, emociones fuertes. Seamos sinceros, nos va la marcha.
El señor Jordan eran tan grande que dejó su profesión en dos ocasiones. Por diferentes circunstancias, Michael comprendió que su magia excedía la pista, que sus inquietudes como hombre encontrarían su justo término si se enfocaba en otros propósitos. ¿Y alguien es capaz de contradecir a Air Jordan?

Pues esto mismo nos ocurre a nosotros: nos aburrimos del mundo del fútbol con sus horteras de bolera, sus periodistas taimados, sus árbitros injustos y sus aficiones adictas a activos tóxicos. ¿Por qué tendría yo que prestarles atención a sujetos como Joan Laporta o Aleksander Čeferin? ¿Acaso me aportan algo en mi día a día? ¿Son tipos así ejemplos para la sociedad?
Si te descuidas, tu propio hijo puede acabar comprando la camiseta de Lamine Yamal. Con la excusa del Mundial, hay madridistas que dicen amar con locura al jugador culé. Algunos de estos merengones te hablan mal de Vini o Mbappé, pero pierden el culo con el equipo de la Federación. Y todo obedece a un plan propagandístico de los medios y las altas esferas. Entonces, en ese momento fatídico de la vida como padre, preferirías que tu Madrid jugara en la Superliga y perder de vista a todo el fútbol español.
la historia del Madrid en Europa explica nuestra personalidad como club: siempre remontando el río como el salmón, siempre contra todo y contra todos
Por ello, la Copa de Europa, esa novia eterna que siempre vuelve en primavera a reclamar su lugar exacto en tu corazón blanco, es nuestra razón de ser. Los madridistas necesitamos soñar con grandes rivales y territorios lejanos de esta España decadente. Santiago Bernabéu nos mostró que otro mundo era posible y que nosotros también teníamos derecho a competir con Europa y el mundo entero.
Esa es nuestra identidad, de lo local a lo universal. No en vano, cada generación de madridistas cuenta a la posterior alguna gesta europea. Unos te hablan del 7-3 al Eintracht Frankfurt en Glasgow mientras otros te recuerdan con exactitud el 4-0 al Borussia Mönchengladbach en el Bernabéu. Porque la historia del Madrid en Europa explica nuestra personalidad como club: siempre remontando el río como el salmón, siempre contra todo y contra todos.

Y, francamente, mis queridos amigos, pocas competiciones nos motivan y casi ningún rival está a nuestra altura. El Bayern de Múnich es uno de ellos. El gran equipo alemán es nuestra bestia negra. Históricamente, Alemania siempre fue un escenario dantesco para nosotros. Muchas generaciones de madridistas crecieron teniendo pesadillas por las noches con los ogros alemanes.
Yo mismo crecí oyendo al locutor de turno por la radio metiéndome miedo con Oliver Kahn o Stefan Effenberg. Claro, que luego llegaba Anelka, Helguera o Guti y los bávaros se volvían con las orejas gachas. Pasaron los años y volvieron los fantasmas. De hecho, en el ya lejano abril del 2014, un tal Rummenigge vaticinó lo siguiente: “En Múnich se van a quemar hasta los árboles".
el envite contra el Bayern nos llega en una temporada complicada y con jugadores entrando y saliendo de lesiones duras. Por todo esto, es el escenario ideal para que el Madrid obre el milagro
Estas declaraciones trataban de meter miedo a Cristiano Ronaldo, Gareth Bale, Marcelo o Karim Benzema. Imagino a don Carlo Ancelotti dando breves indicaciones a los muchachos y, entre chicle y chicle, bromeando con la bravuconería alemana. Y, bueno, todos sabemos ya cómo acabó aquel encuentro, ¿verdad? Como en esos cuentos tradicionales, los buenos acabaron ganando a los malos.
Ahora volvemos a tener un reto complicadísimo: remontar la eliminatoria en el Allianz Arena. El Bayern es un equipazo que lidera Alemania y en Europa trata de volver a ser campeón de la Champions tras seis años de sequía. Contra todo pronóstico, Kompany está conformando un equipo efectivo y directo donde destacan Harry Kane, Olise, Luis Díaz y Gnabry.

Este envite nos llega en una temporada complicada y con jugadores entrando y saliendo de lesiones duras. Por todo esto, es el escenario ideal para que el Madrid obre el milagro. He aquí cuando vuelve a aparecer mi tesis inicial: en mitad del caos, emerge el Madrid. Tras unos meses delirantes, afrontamos un imposible europeo como si fuera otro día más en la oficina.
Esta dinámica es la salsa que alimenta al deportista de alto nivel. Cuando la exigencia es máxima es cuando un jugador del Madrid debe demostrar si vale o no. Por ello, necesitamos continuamente nuevos retos. Parafraseando al mítico tuitero Season, al Real Madrid ya solo le falta ganar una Copa de Europa a los marcianitos.
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